martes, 15 de febrero de 2022

PRETTY GIRLS MAKE GRAVES. "The New romance" (2003)

 


Una banda que se pone como nombre el título de una canción de The Smiths, ya nos llama la atención como para que nos paremos en ellos. Pretty Girls Make Graves surgieron de la disolución de The Murder City Devils, y en los 4 años de existencia, nos ofrecieron tres discos de post punk escorado al indie rock, con la voz Andrea Zollo como principal eje donde giraba una banda con aristas y predisposición. 

El primer tema del álbum, "Something bigger, something brighter", tiene delicadeza, pegada y un buen puñado de razones como para seguir con lo que viene después. "The grandmother wolf" es casi un himno de guitarras solventes y ecos a Throwing Muses, y "All medicated geniuses" es otra estampida de furia que casi les acerca a Fugazi con matices claro está. 

"Chemical, chemical" es un chicle envenenado con melodías retorcidas que navegan en un caos controlado por una cantidad ilimitada de coartadas para seguir el juego a este grupo que fabricó un buen puñado de canciones para el buen recuerdo ("The teeth collector"). 

Sus temas nunca son predecibles y tienen la suficiente pegada como para no estancarse en lugares fácilmente transitables como ese escozor instrumental llamado "Holy names". La que titula el cd y sobre todo "A certain cemetery" completan una buena colección de tracks que te dejarán seguro un buen sabor de boca. 


domingo, 13 de febrero de 2022

LOS PLANETAS. "Las canciones del agua" (2022)

 


Habré escuchado "El manantial", la versión que hacen Los Planetas de un poema de Lorca, lo mismo 30 veces. Y suma y sigue. Ese piano que empieza a trenzar sus palabras, esas letras del poeta granadino que se enredan en la voz de Jota; el agua, el verano, el chopo, la humanización de lo natural para acercarnos a la belleza eterna, la manera más hermosa de rendir homenaje a uno poeta de esos que se debería leer en las escuelas hasta que el corazón de los chavales se abra como un nenúfar esperando el agua contemplativa de la esencia necesaria. 

Sólo con esa canción el disco es bueno, muy bueno. Una canción monumento que ya es historia, que ya forma parte de nuestro repertorio necesario para pintarnos esperanza en la larga lista de cosas que necesitamos para no estropearnos. Reconozco que últimamente me había alejado de ellos. La colaboración con el Niño de Elche me produjo de todo menos gracia, pero me rindo. Escucho "Las canciones del agua" y mi memoria viaja al pasado, en un tren sin edad, y se para en el justo momento cuando me llegó a casa "Super 8" en cassete y pensé, que joder, que buenos estos tíos. 

"Las canciones del agua" esta repleto de temas que ya conocíamos y otros que simplemente son altamente disfrutables. "Se quiere venir" versión del rapero Khaled sigue siendo un hit para una adolescencia eterna, la flamenquería que no se olvida en "Alegrías de Graná",  o esa versión de Carlos Cano, "La Morralla", que también te pide escucha y más escucha. Todo en su sitio. Los Planetas siguen siendo un cuerpo etéreo en un cielo siempre aciago. 

"La nueva normalidad" ya la escuchamos en su día. Aquí empieza como la segunda parte de un disco, más unido a la actualidad, a la puta pandemia o en "El negacionista" también escuchada y degustada de principio a fin. En "El rey de España" ponen al borbón en su sitio, como ellos saben hacer, a su manera, con sorna y guitarras saturadas. 

Casi acabando, mi otra gran canción favorita, "El apocalipsis zombie", una maravilla de indie pop de ese que se empalaga en tu cabeza, al que te rindes tras su escucha por su poderío y fuerza. Acaban con "El antiplanetismo", otra pieza para el perfecto funcionamiento de un grupo que a pesar del tiempo que ha pasado sigue encandilando. 

Ahora que termino su escucha, empiezo de nuevo con "El manantial". No me puedo quitar esa melodía de la cabeza, ni ese son hipnótico que arrulla mis silencios cuando la naturaleza toma el mando de todo para aliviarnos de tan malsano urbanismo.



viernes, 11 de febrero de 2022

fIREHOSE. "Ragin', full-on" (1986)

 

De las cenizas de Minutemen nacieron fIREHOSE, tras la muerte de su guitarrista D.Boon, al cual dedicaron todos los disco que sacaron. Detrás de fIREHOSE  nos encontramos músicos tan esenciales de la escena independiente norteamericana como Mike Watt o Ed Crawford, y la influencia del grupo es de tal magnitud que su nombre estaba entre los elegidos de artistas como Kurt Kobain. 

"Ragin' full-on" fue su primer trabajo, y desde que da el pistoletazo la aventura con "Brave captain", notamos el cambio de registro en comparación con Minutumen. Dejaron el punk desbocado y se instalaron en un lugar donde el art-rock les casa a la perfección por esa increíble forma de tocar y esa dificultad en encasillarles. 

El funk casi marciano de "Under the influence..." , o ese galimatías rítmico que es "It matters", les hace reconocibles siempre a las primeras de cambio y su originalidad me hace recordar a una copia americana de Wire, salvando claro está las distancias y que con fIREHOSE, el post punk es solo una pincelada más ("Chemical ware"). 

Año 1986 y esto suena como un cohete en este año 2022 que está comenzando a pedalear. Que frescura que rezuma "Another theory shot to shit", que constante amenaza de no saber por donde van a tirar cuando te topas con la extraña "On your knees". 

También tienen tiempo para regalarnos himnos del calibre de "Locked-in", que casi parece NRA. Bellos arpegios los de "The candle and the flame" y sonidos casi sixties en "Choose and memory". ¿Se puede pedir más?

En la parte final ese lujo llamado "Caroms" que da la voz a "Relatin' dudes to jazz", donde viven en un continuo nerviosismo rítmico. Un grupo pues a recuperar. Y a quien se embriague con ellos que pruebe ese otro veneno llamado "Fromohio" (1989). 



martes, 8 de febrero de 2022

THE SMASHING PUMPKINS. "Siamese dream" (1993)

 

Un pasito al lado del rock independiente, otro al lado de los medio comerciales. Así se movían Bill Corgan y sus chicos en medio de la explosión que supuso la bomba de Nirvana y todo lo que giró alrededor. La verdad es que después de tanto tiempo, y viendo el disco y la banda con perspectiva de hoy, no podemos más que afirmar que fueron grandes y que sus discos  (sobre todo los primeros) guardan todos ellos muy buenas canciones. 

Lo suyo era aunar estilo sin sonrojarse, hacer hits de rock potente como la inicial "Cherub rock" uno de los puntales de "Siamese dream", rozar casi el metal con "Quiet", o confeccionar himnos de indie rock de esos que grabamos en cintas de la época, que vimos un mogollón de veces en la MTV,  y que aun sabiendo que lo nuestro era lo que se movía en los márgenes de la escena indie, Smashing Pumpkins nos gustaban. 

"Hummer" suena casi progresivo, hippismo entre guitarras que rozan la histeria bien entendida y "Rocket" es una ametralladora de distorsión en medio de esa voz de marciano que tenía Corgan. Y si en esa juventud de los 20 años teníamos momentos bajos, nos dejábamos arrullar con "Disarm". Todo el día no podían sonar los Swans, debíamos bajar algo los pistones. 

Así eran los Smashing Pumpkins, arreando guitarrazos a diestro y siniestro ("Geek USA"), o cosiendo baladas de esas para cunar a un bebe futuro rockero ("Mayonaise"). Los casi nueve minutos de "Silverfuck" sirven como coartada perfecta para degustar la amplitud de miras de una banda que se supo mantener en buen tono una larga temporada de su existencia.

Terminan con "Luna" y nos dejarán el señuelo para disfrutar más tarde del que fuera su mejor trabajo, "Mellon collie and the infinite sadness". Un buen recuerdo pues, traer de nuevo entre nosotros a los Pumpkins. 



domingo, 6 de febrero de 2022

THE CINEMATIC ORCHESTRA. "Man with a movie camera" (2003)

 


Qué buenos que son The Cinematic Orchestra. Esa fusión que hacen tan especial entre el jazz, los scores imposibles y la música electrónica es todo un puntazo y su carrera esta repleta de hitos donde pararse. Discos Pensados se detiene en este soundtrack que es una reelaboración de trabajo "Every Day" aportando detalles, mil facetas musicales para caer rendido ante ellos. 

Si "Dawn" percute en tu cerebro, los diez minutos de "The awakening of a woman" son un pedazo de garantía para continuar con un disco que nunca baja del 8. "Real life: Evolution II" es majestuosa y el jazz de "Postlude" da paso a otra versión de "Evolulion-versao portuense" pura floritura instrumental. 

La canción que titula el cd es de cine total y en "Odessa" es el piano quien lleva la batuta, para después pasar al funk en "Theme de yoyo". Se vuelven melancólicos con "The Magician", y no cejan en su constante recreación de sus mundos de film, como comprobamos en "Yoyo waltz". 

La verdad es que la carrera de The Cinematic Orchestra está cargada de pétalos sonoros para abanicar nuestros sentidos. Este "Man with a movie camera" es otra flor en un jardín plagado de esencia musicales para entumecer cualquier calentura, para festejar el triunfo de la belleza y de las cosas bien hechas. Y si no, resístete al final que tienen con "All things". Simplemente para enmarcar. 



viernes, 4 de febrero de 2022

THE NOTWIST. "Vertigo days" (2021)

 

The Notwist formaron parte de ese género tan difuso que llamaron indietrónica. Junto a bandas como The Postal Service, Lali Puna, Ratatat o Mum, llenaron las emisoras de sonidos electrónicos repletos de calidez, a veces monotonía, y otras de un conjunto de sugerencias que había que escrutar. 

La verdad es que en su momento el estilo y los grupos que lo ejecutaban no me llamaban la atención. Ahora, es cuando me detengo en este disco de The Notwist, siete años después de su ultimo trabajo ("Close to the glass"), y la verdad es que se disfruta de su levedad algo inofensiva ("Al Norte"), que triunfa cuando suenan algo a Stereolab ("Into love/stars"). 

Los alemanes hacen honor a su lugar de origen y se acercan a una especie de kraut juguetón en "Exit stragery to myself" y en "Where you find me" son un caramelo lírico que da paso a la más electrónica del lote: "Ship". 

No tienen The Notwist alergia a las guitarras como vemos en "Loose ends", para encaramarse en una montaña de sube y baja con "Into the ice age". "Oh sweet fire" y "Sans soleil" son de lo mejor de un disco que es altamente disfrutable. Como lo es el final con "Into love again" y su sonido de viejas épocas repletas de nostalgias y saludes efímeras. 

The Notwist, un paseo por una urbe que acaba en un parque rodeado de tecnología y viaductos repletos de suplantadas voces arcaicas. 



martes, 1 de febrero de 2022

THE RAYMOND BRAKE. "Piles of dirty winters" (1995)

 


La vida de The Raymond Brake fue muy corta. Tan corta que se resume en este bestial disco que condensa en 13 piezas la maestría de esta banda de Carolina del Norte, que como otros paisanos de la zona como Superchunk o Polvo te llenaban de guitarrazos acompasados por un buen manjar de melodías. 

Así de claro lo tenían desde que empieza a sonar "Philistine" o ese pepinazo de explosión garantizada llamado "Fifthy lucre". Andy Cabic y sus chicos tenían la enorme cualidad de realizar aportes instrumentales repletos de islotes de tranquilidad ("Shooting in the park"), junto a mordiscos de emocore de ese que te llega muy adentro, ("New wave dream"). 

Y cuando sus canciones de por si no muy largas, se convierten en temazos de diez minutos como "Laying down", nos encontramos con una potencia siempre controlada de electricidad que parece querer no contenerse, pero que vive apagada entre las sombras de unas guitarras que escuecen.

Banda oculta y de necesaria recuperación, no se rasgaban las vestiduras si tenían que vestirse de vaqueros ("The long sleep"), aunque lo suyo siempre sería el indie rock doliente como encontramos en "Dolley madison". 

"Slink moss", los emparentan con combos como Sunny Day Real Estate, y los catorce minutos de extrañeza del final con "Visit to Bedlam", no hace más que afianzar un sonido que pasado tantos años sigue impactando como en esa gloriosa etapa irrepetible. A gozarlos pues.