domingo, 16 de diciembre de 2018

PIL. "Metal box" (1979)


La mejor cosa que le pasó a John Lydon tras sus movidas con Malcolm Mclaren es su autoexpulsión de los Sex Pistols. Tras su deserción, Lydon se embarca en un viaje a Jamaica donde traerá su cabeza repleta de rupturismo.

El punk ha muerto, Viva el Post Punk. Junto a Jah Wobble y Keith Levene, dan forma en 1978 a "First issue", primera piedra de toque de lo que sería más tarde para que el escribe, el mejor album de post punk de todos los tiempos. Porque sólo así podemos llamar a un disco que empieza con los diez minutos minimales, abisales, metálicos (Levene usaba materiales de aluminio para sus guitarras) de "Albatross".

Lydon canta como si estuviera encerrado en un retrete, mirándose el careto mientras el bajo de Wobble hace del dub un escalofrío. A la mierda los imperdibles y el "No future". Ahora toca dar un paso más. Y es que junto a Joy Division, estos primeros discos de PIL, son de lo mejor que se ha hecho en el género.

Escucho "Memories" y es como si necesitase subir el volumen al máximo para hacer añicos las ventanas. Jorgoritos de Lydon y un empaque instrumental de esos que dan miedo. Discos como este "Metal Box", ya no se hacen, es imposible. El secreto de su realización lo quemaron en una pira de creación mortecina. Todo suena congelado, árido, espectral. Las canciones ("Swan lake") te invitan a danzar en una especie de esquizofrenia de malos sueños. Bendito viaje a Jamaica de Lydon.

Y como suena la guitarra de Levene en "Poptones", escurridiza y demencial, un torrente de vesanía hipnótica y repleta de frenesí. "Careering" es casi industrial y "No birds" te taladra el cerebro con su dub enfermo, insano, feroz. "Bad bady" es una buen medicamento para bailar mientras tienes pesadillas. Como el portento de "Socialist", acelerada y sobresaliendo el bajo de Wobble en una catarsis que parece no tiene fin.

Acaba la locura con "Chant" y la instrumental y lírica "Radio 4". Lo dicho, el mejor disco de post punk de un artista que busco en el desenfreno y en aligerar el peso del pasado para confeccionar un auténtica bomba de relojería que escuchada hoy suena más actual que nunca.


jueves, 13 de diciembre de 2018

INSPIRAL CARPETS. "Inspiral Carpets" (2014)


"Inspiral Carpets" fue el sexto y último trabajo de la banda de Manchester tras una larga ausencia después de "Devil Hogging" (1994). 20 años después, los compañeros de correrías y de generación de The Stones Roses y Happy Mondays, volvían con sus teclados inflamados ("Monochrome") y sus melodías ácidas.

Parece que pusieron en boicot al reloj de tiempo, que todo suena como lo dejaron en los 90. Las doce canciones del disco, son todo un bálsamo de inmediatez, de electricidad y pop, de lujuria sonora que es un puro disfrute ("Spitfire"). Y es que Graham Lambert y sus chicos no olvidaron la artesanía de hacer buenas canciones.

Hedonismo, órganos psicodélicos, y un maremoto de ritmos ("You're so good for me"), escuchándolos sientes la fiebre, la rabia, recordando las veladas de los club de Manchester, donde pernoctaban con sus gabanes de terciopelo y sus ganas de diversión. "A to Z of my heart" es pop esdrújulo y "Calling out to you" es otro de esos temazos donde la banda al completo gozan con sus arreones repletos de destreza y cromatismo.

Hasta cuando se calman con el medio tiempo de "Flying like a bird" consiguen llenarnos de evocación. Cuando más me gustan en cuando se acercan a The Stranglers, como en la enorme "Changes" o la furibunda "Our time".

En la parte final, sigue la fiesta con "Forever here" y la danzarina "Let you down". Vamos que todo un puntazo el cd. En 2016, falleció su bateria Craig Gill, y desde el 2014 no sabemos nada más de ellos. Bonito fin de carrera este monumental y revival "Inspiral Carpets".

martes, 11 de diciembre de 2018

THE CHILLS. "Snow bound" (2018)


Vuelve el kiwi pop desde tierras neozelandesas. Si "Silver Bullets" (2015), rompía un silencio discográfico de casi 20 años, este sexto trabajo de la banda de Martin Philipps viene como caído del cielo, para traernos calor en el frio del hielo.

Basta tan solo con la inicial "Bad sugar" para dejarte llevar por la melaza dulce de una banda que en su país tuvo un éxito de la leche, y que vienen a llenarnos la barriga de estribillos de esos que rasgan la vestidura ("Time to atone").

"The greatest guide", como el resto del album, es otro de esos singles directos, jangle pop artesanal, voces que rompen sesgos, lazarillos sonidos donde es fácil sacarte una sonrisa sin más. "Scarred" con esos teclados ochenteros es otro diamante de esos en bruto que deja paso a "Complex", donde las guitarras chisporrotean rocío en un vendaval acariciador.

Asi transcurre este cd de media hora medicinal, con el mismo rugido pop que nos dejó "Silver bullets", las mismas armas para construir canciones que son racimos de sanación instantánea. "Deep belief" rezuma ternura, fragilidad, y "Lord of all i survey" luce barroquismo y prendas de usar hace lustros. Una gozada.

La que titula el disco contagia por su calidez y contundencia vocal y "Eazy peazy", mi preferida, es otro trallazo emocional, pereza vencida, caliz para nocturnos alegres. The Chills, de nuevo con nosotros, la vuelta del kiwi pop, un verano en el invierno.


domingo, 9 de diciembre de 2018

THE OCEAN BLUE. "Cerulean" (1991)


Cristalinos, efervescentes, anclados en el indie pop de The Smiths y a veces de New Order, aunque con sonido de pasos que recuerdan a Cocteau Twins, como la inicial "Breezing up". Así podemos empezar esta critica a este grupo norteamericano que comenzó su andadura a mediados de los 80.

La que titula el disco es un hit en toda regla, alegre festivo, colosal que da paso a "Marigold", efectiva, adictiva, repleta de melosidad a raudales y que deja paso a "A separate reallity", conjuro de pop hechizado entre burbuja y vaho.

"Questions of travel" es otro torbellino de gigantes de humo, de melaza de pop derretido entre lianas y savia. Me encanta la radiante elegancia de "When life was easy" y el lujazo de sonido que se sacan de la manga en la brillante "The planetarium scene".

Vuelve a ondear sobre el orbe las influencias de Cocteau Twins cuando suena "Falling through the ice", para volver a perdernos en laberintos de dramatismo cuando suena la estupenda "Ballerine out of control".

"Hurricane amore" nos sacude con su tratamiento de la melodía, para en "I've sung one...", decirnos adiós como han venido: tirando de sugerencia y candor. La última noticia que tuvimos de ellos fue su trabajo "Ultramarine", (2013), donde continuaban en la senda de la emoción. Interesantes.


jueves, 6 de diciembre de 2018

PATTI SMITH. "Trampin" (2004)


Reconozco que no he sido muy seguidor de Patti Smith. A un sabiendo la capital importancia que tuvo en su día la creadora de "Horses", quizás la conocí un poco tarde, y es ahora cuando estoy empezando a estimar trabajos como este sobrecogedor "Trampin'".

En el disco, Patti dispara contra el afán belicista de su país, contra las desigualdades y el rumbo actual de los acontecimientos. Y emplea todos sus medios y formas para tal denuncia. Desde el rock seco y rugoso de "Jubilee", hasta las caricias folk de temas tan preciosos y sencillos como "Mother rose".

En "Stride of the mind", el guitarrista Lenny Kaye se desfoga a gusto para que los registros vocales de Smith se cubran de tonos y colores. Los medios tiempos como "Cartwheels",dedicada a su hija, también funcionan. Sin estridencias, pero con solvencia.

La melancolía nos llega con "Trespasses", con instrumentos de cuerda incluidos, y en "My blakeen year" toma de nuevo las riendas, el folk con arranques eléctricos. Serenidad, lucha, rubores de ternura, caligrafía sentimental.

"Cash" también hace daño desde su candor íntimo y "Peceaable kingdom" es otra letanía a fuego lento. La mejor del disco, los doce minutos de catarsis de "Radio Baghdad", monólogo de dolor que trae la guerra, donde Patti Smith se nos muestras rabiosa y feroz.

Puesto a elegir me quedo con la Pj Harvey de primera época, Scoutt Nibblet o nuestra Anari, pero hay que reconocer la valía de una artista, poeta, y activista cuyos mensajes siguen vigentes a día de hoy.


martes, 4 de diciembre de 2018

ROLLING BLACKOUTS COASTAL FEVER. "Hope down" (2018)


De Australia tenían que venir. Ese sonido es inconfundible. Lo que hacen Rolling Blackouts Coastal Fever, lo puedes llamar jangle pop, pop de guitarras,indie rock o como más te plazca. Lo que está claro, es que desde que suena la inicial "An air conditioned man", sabes que estás ante uno de los discos del año.

Hasta me parecen ver en los inicios de "Talking straight", el fantasma de mis añorados The Sound. Y es que estos Rolling lo tienen todo para atraparte. Desde la primera tonada.  Tras dos eps que tampoco hay que perderse, "Talk tight" (2016) y "The french press" (2017), con este "Hope downs" lo bordan, dando un paso más hacia la canción perfecta.

Les bastan 35 minutos para poner todo patas arriba con su pop rock señuelo y vitaminado, repleto de hits, merodeando aspavientos. "Mainland" es cruda y a la vez jovial, cándida, edificante, un vaho impoluto de melodías perfectas. Seguro que este disco y el último largo de The Chills (de próxima aparición por estos lares) se harán con la medalla de oro a las mejores canciones sencillas con alma de electricidad.

"Time in common", como el resto, contiene esa patina de estridencia controlada, acompañada por un juego de guitarras y voz, que te deja descompuesto y feliz. Los de Melbourne atinan con desparpajo, te seducen con tracks como "Sister's jean", fabricada para poner el volumen a toda leche mientras buscas en tu discografía tus viejos vinilos de The Church.

Vaya sonido que se gastan. "Bellarine" es inflamable con pétalos de sedición y juventud orate y "Capuccino City" es otro clamor esta vez más pop, perfumada con aliento de otoño y melancolía. Maravillosa. Como la corriente alterna de "Exclusive grave", mi favorita, donde se nos muestran ariscos con corazón. Sin duda uno de los temas del año.

Cuando llegas a las dos últimas, "How long?" y "The hammer", te preguntas porque no el disco dura media hora más. Llevo desde el sábado poniendo a todas horas este cd. En los tiempos que corren, eso dice mucho de un grupo,que desde ya, le apunto para no perderme nada de ellos.


domingo, 2 de diciembre de 2018

MCLUSKY. "Mcluskyism" (2006)


En 2006 salió como despedida tras una corta e intensa vida musical, este "Mclylusyism" de una de las bandas más potentes, sucias, melódicas, atractivas, del panorama noise rock. El disco salió en dos formatos; un solo disco (la crítica se para en este) y otro triple. Un disco de rarezas, de singles, que hará las delicias de todos los que vibramos con este monumental banda de Cardiff.

El trío formado por Andy Falkous, Jonathan Chapple y Jack Egglestone, con sólo cuatro discos supieron urdir un entramado de furia y distorsión que es imposible olvidar. Y este "Mcluskyism", es una buena manera de hacer su música actual.

Empezando por la casi grunge "Joy", a la primera de cambio ya nos entregan sus hits que tantos nos cautivaron cuando los conocimos. "Rice is nice" y la vacilada de "Whoyouknow" son solo el punto de enganche.

Porque luego la bomba atómica de "Lightsabre cocksucking blues" un torbellino de caos y anarquía, de electricidad que te electrocuta y da paso a "To hell with good intentions", con el bajo introduciéndonos en otra salvajada más, en un torbellino que nos amenaza e inquieta.

Una pasadote lo de este supergrupo que también tenían tiempos de acercarse al indie rock como lo atestigua joyas como "Alan is a cowboy killer" . Y es que hacían singles como churros. "There ain't no fool in ferguson" es otra pegadiza canción que se te clava en la sien. Hasta se parecen a The Butthole Surfers en "1956 and all that" en plan punk.

"Undress for sucess" también juega al laberinto, a las miradas inquietas, a la detonación aletargada para en "That man will not hang" continuar con ese sonido de navaja afilada, de penumbra y ostión. Suerte tenemos que la segunda vida  de Mclusky sea Future of the Left, donde el batería y el vocalista siguen con la guerrilla sonora.

Mclusky, sin aspavientos, sin demagogia, un torrente de desenfreno, un lucero oscuro, el noise rock con corazón de hojalata. Vibrantes y necesarios, siempre es un buen día para volver a ellos.