La mejor cosa que le pasó a John Lydon tras sus movidas con Malcolm Mclaren es su autoexpulsión de los Sex Pistols. Tras su deserción, Lydon se embarca en un viaje a Jamaica donde traerá su cabeza repleta de rupturismo.
El punk ha muerto, Viva el Post Punk. Junto a Jah Wobble y Keith Levene, dan forma en 1978 a "First issue", primera piedra de toque de lo que sería más tarde para que el escribe, el mejor album de post punk de todos los tiempos. Porque sólo así podemos llamar a un disco que empieza con los diez minutos minimales, abisales, metálicos (Levene usaba materiales de aluminio para sus guitarras) de "Albatross".
Lydon canta como si estuviera encerrado en un retrete, mirándose el careto mientras el bajo de Wobble hace del dub un escalofrío. A la mierda los imperdibles y el "No future". Ahora toca dar un paso más. Y es que junto a Joy Division, estos primeros discos de PIL, son de lo mejor que se ha hecho en el género.
Escucho "Memories" y es como si necesitase subir el volumen al máximo para hacer añicos las ventanas. Jorgoritos de Lydon y un empaque instrumental de esos que dan miedo. Discos como este "Metal Box", ya no se hacen, es imposible. El secreto de su realización lo quemaron en una pira de creación mortecina. Todo suena congelado, árido, espectral. Las canciones ("Swan lake") te invitan a danzar en una especie de esquizofrenia de malos sueños. Bendito viaje a Jamaica de Lydon.
Y como suena la guitarra de Levene en "Poptones", escurridiza y demencial, un torrente de vesanía hipnótica y repleta de frenesí. "Careering" es casi industrial y "No birds" te taladra el cerebro con su dub enfermo, insano, feroz. "Bad bady" es una buen medicamento para bailar mientras tienes pesadillas. Como el portento de "Socialist", acelerada y sobresaliendo el bajo de Wobble en una catarsis que parece no tiene fin.
Acaba la locura con "Chant" y la instrumental y lírica "Radio 4". Lo dicho, el mejor disco de post punk de un artista que busco en el desenfreno y en aligerar el peso del pasado para confeccionar un auténtica bomba de relojería que escuchada hoy suena más actual que nunca.






