martes, 4 de julio de 2017

OXBOW. "Thin black duke" (2017)


10 años llevaban los californianos sin contaminarnos con sus extrañezas, con sus maneras tan peculiares de descuartizar el rock mediante reconversión y las profecías sin cumplir. "Thin black duke" (homenaje al camaleón que tanto echamos de menos) es quizás el disco más accesible de su carrera, y para el servidor el mejor de todos ellos.

A la cabeza de la banda, Eugene S. Robinson con una supervoz de esas que deja huella, que acuchilla. Y si a esto acompañamos unas composiciones que por momentos nos trae a Buckley, ("Cold & well-lit place) y otras se esfuerza en un raro slowcore con cadencias imperturbable, ("Ecce hommo"), no queda duda que si, que estamos ante una gran banda.

Oxbow, amigos de correrías de Jesus Lizard y Swans, en "Thin black duke" han concentrado su veneno, lo ha condimentado con especias de rock atemporal y rutilante como ese estallido que es "A gentlemen's gentlemen", trayendo por la puerta de atrás a Faith no More, ("Letter of note" o "Host"), o confeccionando salmos a lo Nick Cave en "The upper".

Mi preferida, por su eficacia y rapidez para abordarte es "Other people" donde los vientos se dejan llevar ligeros por la senda de la especulación, donde hacen un himno del aire para gozar con esa manera tan particular que tiene Oxbow de picar en este o aquel género para retozar con gracia en un mar de alegría.

Para acabar "The finished line" otra oleada de sensaciones ardientes, un inicio arrolador y total, una voz que lo ocupa todo, que te lleva desde el desasosiego a prados donde pacer con tu musa preferida, a robar los tesoros perdidos de algún mar imaginado. Oxbow, una de esas apuestas que hacen que aun podamos ser optimista cuando hablamos de grupos que nos pueden emocionar.


domingo, 2 de julio de 2017

IGGY AND THE STOOGES. "Ready to die" (2013)


No, que nadie espera cuando escuche "Reday to die" que este disco se pueda acercar a los tres primeros trabajos de Stooges. Esto es otra cosa. Con Ron Ashton fallecido en el 2009, tampoco podemos esperar a estar alturas que el viejo Iggy se rasgue el pecho con una cuchilla. "Ready to die", como continuación al también aceptable "The Weirdness" (2007), es un disco pasable, con buenas canciones que no descubren nada, pero que si ponen a nuestra iguana preferida en la diana como artista siempre a seguir.

Con Scott Asheton y Mike Watt como principales escuderos del Iggy (bajista y guitarra), el cd rezuma por todos los poros rock sin afrodisiacos, alergia guitarrera, canciones que como la inicial "Burn", se defienden solas. "Sex and money" con saxos incluidos le da un aire vacilón y en "Job" se vuelve un poco glam.

"Gun" es contundente, y "Unfriendly world" juega al despiste, parece uno de esos temas tranquis de Iggy que nos metía en sus discos para que no nos confundieramos, para confirmar que sigue en la brecha. No, por supuesto que no mejora ninguno de sus tres primeros discos, simplemente reactiva el componente Iggy, le pone de nuevo en la carretera de la que nunca se fue.

Una de mis favoritas es la soul "Dd's" que se ve acompaña en "Dirty deal" por un buen montón de urgencia rock. Y cuando para la sacudida, cuando te hace estremecer, como en "Beat that guy", sientes que si, que Iggy sigue siendo el mismo barriobajero que penetró en nuestros corazones sin preguntar si quiera si había sitio en nuestro hogar. Grande.

Si, este cd no pasará a la historia, pero como siempre, es todo un flipe degustar los mismos venenos que Iggy y sus remozados Stooges. Es cuestión de tirar las cartas y desear que no todas estén marcadas. Buen disco.


sábado, 1 de julio de 2017

SWAN LAKE. "Beast moans" (2006)


Swan Lake fue un grupo canadiense formado por músicos de bandas importantes. Comandados por Dan Bejar de Destroyer, por aquí también hay gente de Wolf Parade, de The New Pornographers, o Frog Eyes. ¿Qué se puede esperar de tamaña conjunción? Pues un cuento de indie rock bien trenzado, donde predomina el pop difícil, la experimentación y los arreones siempre comedidos de electricidad.

Un disco largo que se disfruta a borbotones desde la inicial "Window's walk" o la extraña y estrafalaria "City calls". Aquí hay tiempo para todo, para retoques de psicodelia cantados al albur del canto mañanero del gallo ("A venue called Rubella", "All fires"), extravagancias casi de world music ("The partisan but he's got to know"), o reflexiones en voz baja donde Bejar parece más Destroyer que nunca ("The freedom").

La verdad es que "Beast moans" es un disco altamente disfrutable, un rubor que incita al silbido, a la expansión de los corazones con soflamas jamas incendiarias, sacudidas de latidos de pop que como en "The pollenated girls", esparcen cadencias de demolición rítmica, sonando a retazos rotos, tejido de color impulsivo.

"Blue bird" recuerda con bastante atino a Mercury Rev de primera época, para con "Pleasure vessels", seguir envolviendo las melodías con celofán, extrayendo el jugo del misterio en dosis siempre celebradas de cordura.

Para terminar, "Are you swimming in her pools?", delicada y subida de tono y "Shooting rockets", perfecto fin para un supergrupo que supo sacar de cada de uno de sus componentes la medida necesaria para confeccionar un extraño e interesante disco.



miércoles, 28 de junio de 2017

ILEGALES. "Mi vida entre las hormigas" (2017)


Jorge Martínez es un icono del rock and rolk. Es un salvaje lobo que lleva aullando por las entrañas de nuestra Iberia desde los años 80. Jorge es nuestro Iggy Pop, nuestro bestia preferido, un ser de esos imprescindibles para entender que es ser auténtico, fiel a si mismo. Jorge Martínez vivió en La Movida y se cagó en ella y en sus bufones con mucho colorido y sin ningún fondo. Es un guitarrarista ejemplar, un músico exigente, que convirtió al stick de hockey en un arma de prevención contra la ignorancia.

Asi que no hay nada mejor que un buen documental y una banda sonora acorde para que no olvidemos la importancia de este astur y su banda. El proyecto del documental fue financiado via crowdfunding por los fans que acudieron raudo a la llamada de nuestro Atila preferido. En un primer momento únicamente los que ayudaron a realizarle tuvieron la oportunida de verlo. Ahora después de unos meses, Jorge y los responsables de la aventura nos ponen en nuestra mano la BSO que apoya las imagenes y el documental, junto con un libreto escrito por el mismo Jorge donde pergeña y resume a la perfección la historia de Ilegales.

Hasta se ha llevado la proyección a distintos cines de nuestra geografía, donde se ha podido disfrutar en tamaño gigante de las aventuras del último punk.El disco en cuestión son 15 canciones, representantivas de su larga discografía y grabadas para la ocasión, donde se nos muestra a Ilegales en plena forma  y con ganas de dar guerra muchos, muchos años más.

La que titula el disco es la mejor manera de empezar, con las intenciones sobre la mesa, con Jorge haciendo de su filosofía el eje principal para sobrevivir entre tanto mezquindad. No hay mejor manera que pasar una tarde poniendo la tele a toda ostia, acabar el visionado y ponerte el cd. "Europa ha muerto", ya lo decia Jorge hace un huevo de años. Premonitoria letra sobre el ocaso de la civilización o "Revuelta juvenil en mongolia" punk de ese por el que no pasan los años.

La cinta tiene momentos para reir, con todas sus aventuras de pelicula, y para la tristeza (la muerte del bajista Alejandro Espina sumió a Jorge en un profundo mar de negritud). Sus soldaditos de plomo, su caserón familiar en medio de la niebla que todo lo tapa, en el bosque donde su familia de gran abolengo dejó sus huellas en cada rincón, poblando de fantasmas las paredes.

Es un punto volver a escuchar "Tiempos nuevos, tiempos salvajes", sonreir a ritmos de ska con "Hola mamoncete!",  flipar con las certezas de "Africa paga", o levantar los puños con "Qué mal huelen los muertos!". Todas canciones que de una u otra forma han formado parte de nuestro apego por el grupo más grande de rock que tenemos por estos lares. Versos a cuchillo, estrofas candentes que queman y asolan, ("Un invasor en la capital"), o bailar chachacha con los puños preparados para explotar ("Al borde").

"Mi vida entre las hormigas" es un justo documento de esos que hay que tener, la mejor manera de honrar la necesidad de que músicos y personajes tan apabullantes como Jorge Martínez nos sigan salvando de la mediocridad, del estado nauseabundo de las cosas, de los dejes miméticos, de lo vulgar que hacen ley, de la levedad de la música antual.

Ver a Jorge caminar por el vaho de su refugio, donde se deja llevar por los recuerdos, donde sus tropas de asalto cobran vida, donde sus guitarras con nombres de rebelión acuden a su llamada para luchar con rabia contra el inexorable avance de la edad. "El número de la bestia", el número de la libertad total, el tic del guerrero, la osadía de quien se enfrenta sin miedo a lo demencial de los acontecimientos. Jorge el estepario paseando sus botas por los bares de la desolación, repartiendo sonrisas, ejerciendo de baluarte para los que como él, nunca nos rendimos.



viernes, 23 de junio de 2017

HAUSCHKA. "Snowflakes & carwrecks" (2009)


Hauschka es el proyecto del pianista germano Volker Bertlmann, el cual se ha propuesto a traves de su dilatada discografía en poner su granito de arena para que el neoclasicismo reviva, para que la música clásica se vista de modernidad y dejarnos anodadados, rendidos mientras las teclas suenan épica y dulce ostracismo.

Aunque "Snowflakes & carwrecks" tenga recorrido de mini elepe con sus 9 temas, el cuerpo general del trabajo hace que le podemos considerar como otro disco más en una singladura que empezó en el año 2004, y que ha día de hoy continua igual de fertil.

"Ginsterwerg" y "Eisblume" son las dos primeras caricias que te encuentras cuando desempolvas el cd y te pones tranquilo en el sillón esperando los aspavientos de cuerdas y baja densidad que Volker ofrece. Pedaleando poco a poco, caminando hacia confines cerca de tu memoria, explayando su arte para difuminar entre sus notas una buena caligrafría de clasicismo celestial.

En "Wonder" se deja llevar el grupo por la nostalgia de lo efímero, saltando aquí y allá entre brumas de introspección, saludando los días con pañuelos de notas musicales que se explayen y duermen entre mohines de serigrafía del corazón. En "Tanz" son las cuerdas quienes mandan, quienes toman al asalto los minutos para evaporar ruidos, para confabularse en el arte de la dulce desaparición, la más larga del disco, nueve minutos de evasion de jolgorio y atribulados convites de calma.

"Hauberg" es hermosa y bellamente virulenta y para acabar, ""Tagtraum", con el piano como eje principal, acaparador de un zig zag embaucador donde es facil perderse entre notas de espamos y delicadeza. Disco para ronronear, para suavizar el ruido, para fabricar ternura. Silencio.


martes, 20 de junio de 2017

DANIEL LANOIS-ROCCO DE LUCCA. "Goodbye to language" (2016)


Conocido Daniel Lanois por su colaboración con Brian Eno, cuando el ambient salió de los estudios para esparcirse por los salones de la casa con su oxigeno líquido, con sus burbujas acaparadoras, también tuvo tiempo de trabajar con Peter Gabriel o U2. Lanois es un músico que ha sabido tender una red invisible de átomos para soñar.

En este disco se hace acompañar de Rocco de Lucca, que a la guitarra acompaña a Lanois en un viaje hacia la introversión total ("Low sudden" y "Time on" es una buena muestra de ello). Aquí ambos juegan con el pedal steel ejecutando extrañas filigranas que buscan la querencia del sueño acaparador.

Todo el disco es una fábula para ponerte cuando acabas de comer; te sientas mientras el calor arrecia y los susurros de la guitarra se explayan por el salón en ondas de abrazos, en tensión siempre controlada como la colosal "Deconstruction".

Hacen su particular homenaje a Satie en el tema con su nombre, para continuar en una especie de sonido fronterizo sin atisbo de tierras donde arribar. "Three hills" es vibrante y "Heavy sun", tiene texturas de electrónica para en "Later  that night", continuar desfigurando el sonido de las cuerdas de la guitarra con guiños suaves, con potencia delicada.

Para terminar, "Blue diamond", el punto de llegada a un lugar donde es necesario abrir los oídos y el alma, un sitio donde mitigar el cansancio con esporas en los besos. Lanois no defrauda, sigue su investigación del ambient, instrumentando el silencio, acaparando sueños...


domingo, 18 de junio de 2017

GRINDERMAN "Grinderman 2" (2010)


Me encantó el proyecto de Grinderman de Nick Cave. Una manera de dar salida a la bilis salvaje del australiano, de dejarse llevar por la mala baba, por el sudor, por las fauces de lobo que se abren y cierra buscando presas, aullando rock doloroso, blues infernal.

Si "Grinderman" fue bueno, esta segunda parte es mejor. "Micky mouse and the goodbye man" es la mejor manera de empezar este viaje salvaje, fuerza, detonación, esporas en la garganta, blues de la caverna, Cave gritando como un poseso mientras la banda se desgañita en acompañar al sacerdote en su trayectoria vital.

Warren Ellis, de nuevo ejerció de escudero de Cave, y la verdad es que el vino que le pasa es todo un puntazo ("Worm tamer"). "Heathen children" es vitamínica, asfixiante, y ""When my babes comes" ralentiza su paso para mostrarnos a un Cave sesudo, sumido en sus reflexiones mientras el violín se come la canción.

"What it now" es brillante, eficaz, una dulce anfetamina de rock melódico, una rugosa experiencia de luz cegadora, canción que no se acaba, trabajo interior, volutas de whisky, locura cegadora. Total. "Evil", hace honor al demonio, catarsis recordando el pasado de Cave, lujuria a mansalva. También "Kitchenette" conserva ese aroma de guerrilla, de labios golpeados por la incertidumbre del adiós. Tensión, mucha tensión.

Mi preferida, "Palaces of Montezuma", épica, abrasiva, lenta, de esas composiciones de Cave que se te clavan  y no olvidas. El lobo rabioso de la portada quiere amor, Cave le acoge, le mima, para que ejerza de guardián de sus conciertos. Baba, rock sediento, lunas rojas, Australia bourbon.....