martes, 29 de enero de 2019

FRED THOMAS. "Aftering" (2018)


Intento estar siempre atento a las novedades que salen. Son tantos los lanzamientos, que muchas veces se pierden joyas que con el paso del tiempo, quizás topes con ella. Menos mal que éste no es el caso de Fred Thomas, músico de Michigan que lleva 15 años producciones potentes discos de indie rock, power pop y efluvios transcendentales.  Este "Aftering" le pillé a tiempo.

Menuda joya de disco. Para no parar de escucharle. Irradia buen rollo desde el inicio. Y eso que empieza melancólico y taciturno con esa belleza que se llama "Ridiculous landscapes", muy en la onda The Blue Nile.

Los dos siguientes temas, "Alcohol poisoning" y sobre todo "Hopeless ocean drinker" son unas maravilla de indie rock, onda Pavement, para tararear y comer piruletas. Lo bueno de este "Aftering" es que engancha desde la primera escucha. Te pones "Good times are gone again" y los malos días se esfuman de la semana por la rendija de la alegría.

La más potente del disco es la saltarina "Altar" con Anna Burch de acompañante vocal. Toda una delicia de power pop aterciopelado. Pero este "Aftering" contiene mucho más que indie. "House show, late december" son ocho minutos de tristeza ambiental, de ruidos que se meten en tu mañana, mientras Fred habla y el silencio se rompe con una mirada, una sacudida íntima, el fuego que se apaga. Grandiosa canción.

"Mother, daughter, pharmaprix" es otro monumento para enervar sentimientos. Acústica, arpegios de guitarras, balada que suave te coge y no te suelta. Y es que todo "Aftering" es una delicia que no debes de perderte. Canciones de esas construidas con calor, cariño, íntimas y sobrecogedoras.

Fred Thomas no descansa y nos lanza al vacío "Slow waves" con Ashley Hennen, atmosférica y voraz, piano que arropa y que da paso a la última del disco, "What the sermon said" , acompañado con Elliot Bergman confeccionando  otro artefacto ambient dotado de grandes dosis de hechizo y ensueño.

Lo dicho, un inclasificable artista al que hay que tomarle muy en serio y que nos regaló uno de los discos más edificantes de 2018.


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