Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

miércoles, 14 de diciembre de 2016

WAVVES. "Afraid of heights" (2013)


Hay soles que desuellan en vez de quemar, hay grupos que se han propuesto vivir siempre sobre una fluctuante ola de punk, adolescencia y frenesí. Wavves, de California, llevan desde el 2008 agitándonos con su ebullición constante, con su surf de acné e imperdibles.

El disco, comienza desbocado, como acabaron su anterior "King of beach", "Sail to the sun", gema de tres minutos vitaminada, repleta de radiación y pavor. El grupo de Nathan Williams, son como la versión punk de Beach Boys. Las guitarras abrasan, ya que estamos con el tema de la playa y las altas temperaturas. Jóvenes, si, pero no gilipollas ("Demons to lean on").

Dicen que el polluelo de Nathan, con su arrogante juventud, grabó el disco un día pedo y otro también. Quizás por eso ellos nunca serán una copia de Weezer. "Mystic" es un lago de cieno y "Lunge Forward" es un botín de melodías que perforan oídos, graciles esputos de sal y sombrillas quemadas.

Surf orate, coros de algarabía y lujuria. Cuando más se acercan al combo de Brian Wilson, "Dog", parece que estamos en una parada en los tiempos lentos de Pixies. Juventud divino tesoro cuando viene acompañada de arrojo y motines en lo convencional, paseos por la barricada de lo fogoso, mandobles de distorsión mientras todo se va a la mierda (la que titula el disco es una buena muestra de ello).

"Afraid of heights", tiene poco del lofi que en sus primeras trabajos lleno surcos de tramposa tranquilidad. Aquí lo que mola es vibrar y caer rendido entre confetis de punk puber, como en la atribulada "Paranoid". Las letras del grupo siguen siendo igual infantiles pero les perdonamos por su inclinación al aullido fácil.

Cuando afloran disparos tan certeros como en "That's on me" solo nos queda subir el volumen y gozar con estos pipiolos. Para poner fin a este día de costa, avispas y ronchones en la piel, "I can't dream", medio tiempo repleto de turbulencias ansiosas. A gozar pues de estos días fictios de arena y botellas vacias.