Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

martes, 20 de diciembre de 2016

TOUCHE AMORE. "Strage four" (2016)


Si hace un año despedíamos el año con uno de los mejores discos de post hardcore de 2015, Envy, "Atheist's cornea", este diciembre del 2016, nos regala otro artefacto de la misma talla y tonelaje que el de los japoneses.

Llevo días y días enganchado a su brevedad (a penas media hora), a su potencia y su melodía, a sus gritos, a sus soflamas de dolor que espantan calma. Y es que el disco nace del sufrimiento. La enfermedad y posterior muerte de la madre de su cantante, Jeremy Bolm, por culpa del cáncer. "Strage four" es el nombre que se da a una de las etapas de esa peste que tiene a la metástasis como el arma nuclear de la desgracia.

Desde que suena "Flowers and you", y el himno "Rapture", medio tiempo donde el quinteto californiano penetran en tu ser, se desloman en su trabajo de pintar con rugidos el daño, la demolición de la vida, el secuestro del futuro. Toman al asalto el post hardcore, le maltratan, le alaban, hacen del estilo algo vivo, peligroso, celestial.

En "Displacement" suenan veloces, raudos en su maquinaria, atletas de las cuerdas y los gritos que te demolen; cielos negros, astillas en la vida, luces y más luces que iluminan oscuridad. Siempre oscuridad. Me rompo cuando suena "Benediction", te traspasa con su urgencia, alaridos que se apagan y vuelven a surgir de la calma, contención ilusa que plantea dudas, calor en las barricadas mientras el doctor dictamina su sentencia. La sentencia. Brutal.

Otro de los puntos fuertes del disco, "Palms dreams", con sus matizaciones melódicas, es otro gesto de detonación, otra fábrica de espinas, mientras el reloj sigue su paso marcial, marcando cada minuto como señal glaciar del fin, Me encanta el inicio de "Posing holy", y como se desenvuelven en "Water damage" en una bien asumida oscuridad.

Casi al final, "Skyscraper" , lírica, basalto ceñido de guadaña, posthardcore con pétalos de luciérnagas, ramos negros en la habitación donde se dejó de respirar. Uno de los brillantes cds del 2016, doloroso, necesario, bestial.