Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

jueves, 31 de diciembre de 2015

AMERICAN MUSIC CLUB. "The golden age" (2008)


En los 90 fue la banda que alumbró mis tristezas. "Everclear", "Mercury", o "San Francisco", fueron discos que me puse hasta en las venas del corazón. Me compré sus vinilos, me los grabé en cintas, y paseaba mi mal de amor por vagones de metros y trenes que arriban a sierras siempre llenas de confetis y fuegos artificiales.

Mark Eitzel fue el culpable de esta buena droga, de una catarsis que me dejaba impávido, pero daba fuerza y soporte a mi tristeza. American Music Club, pedazo de banda, pedazo de grupo y pedazo de compositor el bueno de Mark.

En el año 2008 sacaron este su último trabajo, y desde que empieza a sonar "All my love", parece que el tiempo no ha pasado, que sigue Eitzel esforzándose en hablarnos de melancolía, con la guitarra a ristre de sueños y pesadillas. "The Golden Age" vino tras cuatro años de silencio, y la verdad es que es como si comenzará de nuevo a conocerlos.

"Decibels and the little pills" es una bella dentellada de medio tiempo rock, folk que te aprieta el corazón, fusiles de notas musicales que arrecian cordura mientras los lobos beben leche de madre henchida. Y el disco boga entre andamiajes suaves, pero sin perder nunca de vista un puñado de arreones de electricidad siempre contenida, completanto la jugada magnifica de unos tahures que siempre han estado a su bola ("The stars").

El piano que inicia "All the lost souls welcome you to San Francisco", juega a guiño soul, y "Who are you" es otra de esas preciosas gemas que te tienes que poner para llenarte de flemas de tragedia tu cara que a veces no comprende el devenir de la vida ni los conflictos de los dias. En los 90 formaron parte de ese batallón de elegantes rufianes que nos acompañaban tardes y noches, score de nuestros crecimiento como personas, marineros que nos clavaron el sabor de la sal en nuestra irreverente conducta dúctil.

Mágica es "One step ahead" y "The dance" acústica del querer, la batería siempre a paso ligero de rocío, y Mark llevando los caballos pastar en el bosque nostalgia. También hay tiempo para un poco de tradición americana, acordeón incluido, en "I know thats not really you", que da paso a otra balada de esas para registrar en tu memoria, "On my way".

Sin noticias de Eitzel en la actualidad, este "The golden age" me sirve para acabar el año. Para desearos feliz entrada en el 16 que viene corriendo. Me gusta esta elección para el finado 2015. Como sordina las voces en silencio se clavan en las paredes mientras las campanadas suenan a festejo. Mark sonríe, se quita el sombrero, enciende un cigarrillo, deja la guitarra en el escenario y se va a dormir bajo la sombra de un tilo. Qué recuerdos......