Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

lunes, 8 de junio de 2015

ILEGALES. "La vida es fuego" (2015)


Con nosotros de nuevo, el gran Jorge Martinez y sus Ilegales. Qué enorme noticia que este pirata astur siga con su barco a la deriva destrozando normalidades musicales, ejecutando su danza macabra de hombre-músico; binomio, mixtura perfecta para resguardarnos de los moñas, de los indies modernetes de postín que no tienen ni puta idea de que va esto.

Me pongo "Voy al bar" y parece que no han pasado tantos años. "Agotados de esperar al fin", "Todos están muertos", "El corazón es un animal extraño".... Es igual, más antiguos, más modernos, Jorge sigue siendo el personaje más irreverente de nuestra escena acomodada, que sube a los altares a principiantes ñoños, y olvida la importancia que ha tenido en la evolución de nuestra música Ilegales.

La que titula el cd, es puro activismo, es la voz de Jorge que dice lo que todo pensamos. No se corta, siempre fue un punk comedido con clavos en la lengua. Guitarra como serpiente, serpiente como dulce veneno para la garganta que gusta tanto de licores diversos como de elixires salvadores.

La portada del disco recupera una vieja foto que iba para primera postal de uno de sus primeros trabajos. El contenido del disco, a cada escucha es más disfrutable. Ya llevo cinco, y me lo estoy pasando bomba con este ramillete de granadas que no se comen, que explosionan cuando el play surca tus dedos.

"Regresa a Irlanda" forma parte de esos temas cachondos de Jorge, macarras, que juegan con las cartas al trasluz, ironía y subversión. Pero cuando me rompe Ilegales, es con sus himnos tranquis, "Hacia las profundidades" es ya mi canción del verano. Su guitarra te lleva a su voz, sus letras a un mar loco, donde los cangrejos fuman, y la espuma salada se pasa de lista y te deja los pies asolados. Qué maravilla. Qué profundidad.....

Y "Vivir sin novia ni reloj" es toda una declaración de principios, con marcha de rock de campo. El desamor y unos labios huidos por la penumbra del adiós. Jorge, tahur provenzal a su manera, fuego y más fuego para la leñera del deseo. "El souvenir" recuerda la etapa de Jorge con sus magníficos. Canción con ritmo ska, puñeteros solos que arriman su electricidad a la voz de este diablo de cuernos de gin.

También hay tiempo para el blues, "Aquel boogie pesado", surcando cielos grises y acalorando tu dicha con espasmos guitarreros.  Para todos los gustos, señores, para todos los gustos. "Hipster" es todo un puñetazo en los morros a estos modernos barbudos que van de listos, lo más in, con su prepotencia, jodidos mierdas. Un solo bramido de Jorge y os rompeis en mil pedazos.

Vuelvo a sentirme joven cuando me pongo el himno "El teléfono y el mal". De esas canciones que se que se repetirán en los oídos como nana a los 45 años, un poco de arrojo de un monstruo de la escena que dispara sus dádivas a diestro y siniestro para que no nos sintamos solos. Chulo Jorge, con arma y maestría, un perfecto amigo cuando quieres bronca o quieras curar tus males a solas en la barra de un lúgubre bar.

Para el final, la mejor, "Las rosas trepadoras asesinas", tranquila balada asesina, de esas que se clavan en tu psique y no te abandonan. Ahora que las mareas han inundado victoriosas las tierras astures, nada mejor que Ilegales, como banda sonora para estos nuevos tiempos, salvajes, pero seguro poseedores de la clave para acabar con tanto político corrupto y maldito. Jorge, el viejo joven, la metralleta del rock, la sonrisa irónica, el papá de los tugurios.....