Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

jueves, 7 de mayo de 2015

SILVIA PEREZ CRUZ. "11 de novembre" (2012)

El año pasado caímos rendidos con "Granada", ese inconmensurable disco que grabó Silvia Pérez Cruz con Raúl Fernández. De lo mejor del año, y la oportunidad de que el servidor empezará a seguir la carrera de esta voz de pétalo, de una artista que hace de la delicadeza su ser, recurriendo a su tono íntimo y a su solvencia como relámpago que hace que los cielos alumbren brillos y sensibilidad.

"11 de novembre", la fecha de nacimiento de su padre, Cástor Pérez, es una dádiva a su recuerdo.  Y los registros de Silvia, desde la copla, hasta la canción de autor, y su cristalina manera de extasiarnos, hace que desde que comenzamos con "Lietzenburgerstrasse 1976" no paremos de disfrutar de esta suavidad que nos entretiene y nos embarga.

Raul Fernández toma también los mandos para llevar a todos los puertos posible la delicadeza de Silvia. En "Pare meu" entona una loa al que la inició en la música, al que la dio confort y la paseo por los jardines de la lírica y las musas.

"11 de noviembre" es un viaje por los continentes del sentir, una radiografía donde la música de cámara en castellano de "Iglesias" (con un fraseo de "Moon river" que es para temblar), se da la mano con "Nao sei" en portugués, saudades y más saudades sin rechistar.

"Días de paso" tiene un aire jazz juguetón, club de delicias suculento, plato para todos los gustos sensibles, arañas en el corazón. Y que decir de "Covaca l'ou de la mort blanca", suspiro que no se acaba, pedazo de hit que te hiela las entrañas, con las cuerdas del violín estirando palabras, esculpiendo vientos de sosiego, arena del ser.

Y "Memoria de pez" es otro retal, otra obra deliciosa, cariño a borbotones, partículas de sentir que van y vienen por toboganes de arrullo y confort. En  "Diluvio universal" el fado se hace lluvia extensiva con surcos musitadores de desgarro, mohines y calor a bocajarro. Brasil también tiene su hueco en "O meu amor é glòria", samba fresca, menú completo. Y como punto final, "Folengandros" y "11 de novembre" pareja victoriosa para poner termino a un disco que puso las bases de ese "Granada" que tanto nos apabulló.