Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

martes, 17 de febrero de 2015

BENJAMIN BOOKER. "Benjamin Booker" (2014)


Chuck Berry punk. Eso es lo que se me viene a la cabeza cuando empieza a tronar "Violent Shiver" y sus fogonazos eléctricos que son disparos con pólvora de arder cabezas. Este jovenzuelo irreverente y sin miedo a nada, que viene de New Orleans, puede sentar cátedra si el tiempo y su actitud continua como con este disco homónimo.

Las fragancias del rock más visceral, el garaje que se lava los dientes con gasolina ("Always waiting"), el blues que despistado se cruza en mitad de la calle para tomar unos tragos de bourbon con Jack White ("Chippewa") siempre a lomos de la inconformidad, de una insolente juventud que expande energia a borbotones.

Los lamentos que nacen de su voz en "Slow coming", que son como un sedal que boga en el río de las energias arenosas del deseo. Cuanta energía, cuanta alma en esa voz grave, retadora, que pace en las callejuelas de Orleans. Da gusto comprarte un disco, cercernar su envoltorio y hallar en el recondito mundo digital maravillas que hacen que la emoción se enfrasque en tu piel en un baile frenético sin fin.

Porque danzar es lo que pide el cuerpo cuando "Wicked waters" se cuela en tus oidos, puro swing depravado, teclados y guitarra a todo gas. Benjamin saca partido de su necesidad de expandir las raices, de contaminarlas con el punk, de que el blues sea un muchacho desgarbado que pruebe otros venenos más para añadir a su excelsa salud. Y Benjamin lo consigue.

"Spoon out my eyeballs" es una delicia, una soul song que a cada paso que da se agita nerviosa entre regueros de luces endiabladas, delirio punk gozoso y para reventar. Luego viene la trotona "Happy Homes", con su aire de hard rock pesadote y que da la palabra a "I trogught i heard you screaming" lenta medicación para estados carenciales.

Benjamin Booker, con este su primer largo, de lo mejor del 2014,  ha hecho lo más dificil. Arrojarse con su insultante juventud en brazos de las esencias del rock, para transmutar la sustancia en un maremoto de rock embriagador. Disfrute total. Subidón rock. Blues de los pantanos, boas con cresta, Missisipi en llamas....


3 comentarios:

Alex Palahniuk dijo...

Rock, mucho sonido de Nueva Orleans y, sobre todo, mucha actitud. Me gusta, me gusta. Buena entrada, Carlos. éste sí me lo apunto de verdad.

Johnny J.J. dijo...

Tiene temas verdaderamente acojonantes, como el que has puesto. Saludos, Carlos.

Carlos dijo...

El tiempo que llevo buscando algo que realmente me haga levantar de la silla.....