jueves, 26 de septiembre de 2019

THE DODOS. "Carrier" (2013)


Siempre que escucho a The Dodos, no puedo dejar de pensar que siempre han sido una versión punk del duo escocés The Proclaimers. Usan la dulzura folk con el azufre de las guitarras, la delicadeza y la tromba de distorsión que mece augurios.

"Transformer" es una buena muestra de ello.  Dedicado al que prácticamente era el tercer componente de la banda, que falleció un año antes de la edición de este trabajo (Christopher Reimer), en este cuarto cd se cruzan tonadas que desarrollan su locuaz manera de afrontar el indie. "Substance" es tierna y afilada y "Confidence", de las más soberbias del lote, tiene tiempo para tener arreones de guitarras entre el parpadeo de los coros.

Otro puntazo que te hace levantar de la silla es "Stranger", indie rock febril, comedido y con ráfagas de tensión que da la voz a "Relief", bisoñez y ternura envasada al vacío, himno crepuscular. Mi favorita es de las más tranquilas, "Family", un pelotazo de ternura que se enrosca en un camino de espina de distorsión, con el duo dándolo todo en una melodía de esas que causa conmoción.

Luego la parada y fonda es "The current", todo hermosura elevada al cubo, todo un desfile de emociones en forma de gran canción. The Dodos, no fallan en su ideario de mezclar la calidez con los golpes en la mesa (nunca demasiados ruidosos).

Para rematar este gran trabajo, viene "Death" y "The ocean" sibilinas, la parte más íntima de una banda que siempre deja buen sabor de boca. The Dodos, con ellos es imposible aburrirse. Bucolismo y pasión.

martes, 24 de septiembre de 2019

LOS DELTONOS. "Fuego" (2019)


La banda liderada por Hendrix Rover nos sigue dando motivos para que cada vez que salga un disco suyo, acudamos en masa como bisontes necesitados de grandes prados, a sus canciones repletas de blues y buen rock.

Y es que después de 30 años sobre el asfalto, se sacan de la chistera pasadas como "Doctor", donde Memphis se encuentra con ese poderío de letras que le caracteriza, junto con una potencia sonora que te pone la piel de gallina. La que titula el cd es otro diapasón de blues rock, galimatías donde te encuentras a salvo de medianias solamente correctas.

Todo "Fuego" es impulso y sudor. Rock de ese fabricado con las entrañas ("Águila")  que se acompaña de verdaderos hits de esos para radiar en tu despertador de buenas ondas musicales, como la soberbia y correosa "Correcto".

Emparentados con Los Enemigos por surcar senderos de "a mi me la pela las modas", Los DelTonos brillan por sus composiciones y sus palabras (escuchar  "Apagando" es llamar al estremecimiento), por su correrías a salvo del tedio ("Ahora"), todo con gotas de rock paracetamol para los malos momentos ("Cazador").

El blues irradia vesanías como "Majestad" o perfectos espantos que te dejan sin respirar, ("Vergüenza"). Vuelven a los himnos con la vacilona "Rutina", para marcarse un portentoso viaje a los 70 al escuchar "Limpio".

Para terminar, la roquera "Escabeche" y esa pedazo letanía que llaman "Sinceramente" Un portento de trabajo para un grupo en plena forma. Ellos nunca nos defraudan, lo suyo es así de directo y visceral. Blues. Rock, Los DelTonos.


domingo, 22 de septiembre de 2019

PYLON. "Gyrate" (1980)


Disco a la vista a recuperar. Banda a traer de los anaqueles de la desmemoria, canciones que son como salpullidos de post punk, de new wave, de funk erizado en tragos de tensión y fragor, como la que inicia el que fue el primer disco de los de Athens, allá en el lejano 1980.

Estudiantes de la Universidad de Georgia, los miembros de la banda edificaron un potente discurso donde el baile y el sonido envolvente del bajo era el leit motiv de un potente mensaje que duro tan sólo este disco y "Chomp" (1983). Aunque más tarde se lograron reunir para revivir viejos tiempos, nada pudo ser como antes.

Y es que enfrentarse hoy en día a pedazos de canciones como "Feast on my heart" o "Precaution" es toda una bendición para los que tenemos a los 80 en el punto de mira. No es extraño que giraran con Gang of Four o B-52'S. "Weather radio" es puro minimalismo rabioso y crujiente y "The Human Body" tiene toda la mala baba del punk en sus minutos decadentes.

No me extraña que fueran una de las bandas favoritas de Michel Stipe durante mucho tiempo. Su propuesta es pura creación y originalidad. "Recent title" te deja el cuerpo en un baile de San Vito sin parangón y "Gravity", la más post punk, del lote es todo un canto a las oscuridades claras.

Nos llaman al baile con "Danger", para volver a la disidencia musical con "Working is no problem" otro petardo de esos atemporal. Pylon, todo un gusto para las orejas su sonido, la vuelta del pasado en una máquina del tiempo agitada por la necesidad de volver atrás. Puro ritmo.



viernes, 20 de septiembre de 2019

THE CHILLS. "Silver bullets" (2015)


Qué delicia es escuchar a The Chills. Cualquier disco de su interesante discografía es un buen islote donde perderde sin remisión entre cocoteros de kiwi pop y melodías de esas que te estresan los silbidos.

En este "Silver bullets" no hay que esperar mucho. La segunda canción, "Warm waveform" muestra el camino, la lógica de la melodía, la caligrafía del hervor. Ya llevan 30 años en la carretera a día de hoy, y Martin Phillips y sus chicos siguen haciendo pócimas vitales para intentar ser feliz, como la que títula el disco. Soberbia.

Pop de guitarras que se repartan la necesidad de avituallarnos de estertores de olas de cadencia inflamatoria o caligrafía que a veces hasta nos hace recordar a REM, como la reflexiva "Underwater wasteland".

Hasta cuando levemente les da por subir la distorsión de sus cuerdas les salen caramelos envenenados como "American says hello". Las más larga del cd, con sus ocho minutos, "Pyramid/when the poor can reach the moon", es una joya que especula y amaga, construida como un todo desde un armazón instrumental inclinado a la melancolía.

Y si quieres danzar ponte "Aurora corona", o la efectiva "I can't help you". "Silver bullets", con sus peces que parecen sacados de otras épocas, es otra pieza más de una discografía que llega hasta la actualidad. El año pasado nos ofrecieron "Snow bound", donde se les nota que el tiempo no tiene posibilidad de actuación cuando se tiene la suerte de ser alquimistas de buen pop.


martes, 17 de septiembre de 2019

EARTH. "Full upon her burning lips" (2019)


Nada como un buen chute de drone metal para colocarnos con hipnóticos y reptantes pasadizos minimales que se alargan en temas como la inicial "Datura's crimson veils" hasta casi los doce minutos. Y es que la banda de Olympia, en este noveno disco, siguen por la senda de la sequedad más raquítica.

Dylan Carlson y Adrienne Davis, nos introducen en su laberinto de desasosiego y mantras donde lo mejor es dejarse llevar, sin preguntar, si añadir más comentarios que un gozoso pasatiempo por la cordura de la repetición ("Exaltation or Larks").

Hay veces que por su manera de proceder me recuerdan a unos reencarnación de Codeine con condimentos de de metal congelado ("Cats of the briar"). Lo que hacen lo hacen a las mil maravillas. La extraña y colosal "The colour of poison", con sus continuas rupturas rítmicas te atrapa en una red donde es fácil estamparse en silencios excesivos.

"Descending belladonna" es una letanía que te hará volar, y la segunda más larga del lote, "She rides an air of malevolence" es una trituradora de aridez que contagia ojos cerrados y dejarse llevar. La pesadez de su sonido es pura lisergia, es una cruzada de vientos áridos que se te pegan en tu pensar, en tus oídos encapsulados por este conjunto de elixiris preparados para tus antojos.

En "Maiden's catafalque" se escoran en una diatriba de psicodelia lenta y galvánica para continuar droneando con "An unnatural carousel". Casi al final, "The Mandrake's hymn" pone la guinda a este disco continuista pero repleto de sudores gélidos. Earth, los maestros del drone.


domingo, 15 de septiembre de 2019

DOCTOR DIVAGO. "Especial de la casa" (2014)


Cuando Doctor Divago sacó este "Especial de la casa", festejaron sus 25 años de carretera y manta, de trajinar por los arcenes del rock más ajeno a modas y estilismos de esos que a veces nos dan risas. Doctor Divago es mucho más que eso.

Los valencianos nos regalaron 23 canciones y un Dvd donde desentrañan su biografía, con grabaciones y mil comentarios para que no olvidemos la importancia de esta superbanda. Y es que desde que empieza a sonar "No tan bueno" de disco "Versión 5.0", hasta su continuación "Ligero como una pluma", no puedes más que estar de enhorabuena por la calidez musical de un combo que debería haber tenido mucho más presencia si las cosas fueran distintas a como son.

Joder como suena "Eva", de "Regalos vivos", un himno que nació en los 90 y que sigue haciéndonos vibrar como entonces. Algo asi como "Septiembre" de Los Enemigos. Rock and rolk ostias. Y que decir de las letras y las pulcritud en las composición de los temas. "Los tontos buenos tiempos" podrías estar escuchándola sin parar en un bucle sideral de olas de catarsis.

Manolo Bertrán y sus colegas producen arte secuenciado en calidez y ardor, en turbulencias que te hacen sonreír ("No necesito más reproches"), o contando historias de esas oscuras de barrios y seres desamparados ("Gracia Imperio"). Volver a escuchar "Hoy" es como una llamarada que te ciega desde la bruma de unas letras que te anegan y sacuden.

Reconozco que llegué tarde a ellos, pero una vez que los escuchas no te cansas de tus sacudidas de rock furibundo ("Silencio"), y sus versos secuestradores de candidez ("La habitación de Charo"). Escuchar este "Especial de la casa" es un viaje en la nave espacial de Doctor Divago donde puedes picotear entre sus diversas época de creatividad. Todas necesarias, todas importantes si quieres disfrutar de franqueza, buenos sonidos, rock sin pegamento ni indioteces de todo tipo.

"Clínica del alma en Navidad" es oscura y quisquillosa y "El Paraíso (a dos pasos de mi)", es lo más cercano que se ha hecho por aquí a Doctor Feelgood. Asi hasta 23 temazos de esos que te ponen todos a 100. "Frunciendo el ceño", "Con tanto amor", "Los amores faquires", son solo una muestra del poderío de un grupo de esos que nos alegra los días aciagos, que te piden subir el volumen, la visita a ese doctor que tiene en su consulta las paredes repletas de cuadros con colores que llamen a la subversión. Grandes, muy grandes.


viernes, 13 de septiembre de 2019

THE BLUE NILE. "Peace at last" (1996)


Cuánta melancolía rezuma la música de The Blue Nile. El grupo de Paul Buchanan y Robert Bell, fueron una rara avis en los 80. En ningún sitio casaba su tristeza elegante, su nocturnas olas de tristeza que te dejaban echo un trapo.

Discos como "A walk across the rooftops", (1984) o "Hats" (1989), marcaron época, y este "Peace at last" es otro cartucho en la recamara para los que nos gustan los silencios provocadores. Siguiendo el patrón de sus anteriores trabajos este disco nos regala gratas sorpresas como el deje gospel de "Happiness", y una inclinación de la banda hacia un pop íntimo que te desarma ("Tomorrow morning").

Todo suena como donde lo dejaron en "Hats" pero con gotas de un soul de fabricación nocturna ("Sentimental man" o "Love come down"). Sonidos para naufragar con la voz de Buchanan siempre tirando del carro de los susurros que no se apagan, que te dejan henchido de más y más, como en la impactante "Body and soul".

En "Holy love", la más tecnificada del lote, cuentan con la colaboración de Craig Amstrong que les deja su pócima de teclados en la más alegre del cd. Pero lo de The  Blue Nile eran los pañuelos al viento repletos de lágrimas, o la palabra adiós escrita sobre la arena de la playa antes del mordisco del mar ("Family life").

"War is love" podía funcionar para acompañar veladas de confidencias íntimas y "God bless your kid" se puede radiar en cualquier emisora para compulsivos adictos a la calidad musical. Para terminar "Soon", con sus teclados tenues, con las voces en la niebla. Vaya final.

Una debilidad The Blue Nile, cuando los conocí no dejaba de escucharlos cuando necesitaba el arrobo de la suavidad. Música que no caduca, música de esa que es una garantía vital.