miércoles, 16 de septiembre de 2020

COVET. "Technicolor" (2020)

 

Sin duda que estamos ante uno de los grandes discos del año. El trío de San Francisco formado por Yvett Young, David Adamiak, y Forrest Rice, nos ha dejado otra muestra mas de su quehacer en los andamiajes de su mathrock con ínfulas líricas. 

Ya nos quedamos prendados con ellos en su anterior trabajo, el potente "Effloresce" (2018), pero con este "Technicolor" han roto la hucha de las emociones que vuelan entre fragilidad y arreones de guitarras sintonizadas para el despertar perpetuo ("Good morning" y "Atreyu").

"Parachute" se reivindica por si misma, como un estilete de ritmo cambiante, ésta, con la voz dulce de Yvett llevando todo el peso de una miniatura casi progresiva, efectiva, rutilante, repleta de suspiros y proezas de sentir. Vaya maravilla. Vaya disfrute. 

En "Predawn" te deshaces con ellos, con su tranquilidad burbujeante, con su excitante capacidad de someternos a un duermevela emancipador. "Nero" es post rock de fábula y mil cuentos y "Ares" es la que más juega con cambios de ritmos constantes, recipiente decorado con tensión y volutas de electricidad para flotar. 

Pedazo de disco es "Technicolor". Pasa en un rato su escucha, se hace fácil cogerle el tranquillo, te dejas llevar con facilidad por su radiante y esmerada concreción estilística ("Parrot") o vuelven con esa tranquilidad que irradia paz en esa belleza llamada "Odessa". 

Acaban el disco con "Farewell", donde de nuevo Ivett pone su voz al servicio de nuestra sedación de espiritu. Lo dicho. No hay que perderse este supertrabajo de una enorme banda.



domingo, 13 de septiembre de 2020

CORIKY. "Coriky" (2020)

 


Qué se puede esperar de un grupo compuesto por Ian Mackaye y Joe Lally de Fugazi, y la compañera de Ian en The Evens, Amy Farina. De todo menos aburrimiento. Porque en este nuevo proyecto de Mackaye, habitan voluntades musicales que te hechizan desde el inicio ("Clean hill"). 

Digamos que Coriky es un punto intermedio entre la fogosidad de Fugazi y la calma de The Evens. Hay tiempo para la furia siempre ordenada ("Hard to explain"), himnos de esos que te piden subir el volumen y trotar como un orate jamelgo ("Say yes"), o oscuridades sombrías de esas que utiliza Ian para llevarnos de la mano a bosques oscuros donde perderse es necesario para descubrir. 

Coriky suena como un tiro. La banda se siente a gusto; están sintonizados en la temática organizativa de Mackaye, quien dirige la batuta, acompañado por la voz de Amy Farina, su pareja, que cuando hace su aparición, como en "Too many husband", no podemos más que acordarnos de los grandes Fugazi. 

"Bmq" es straight edge; stop a la carne, al alcohol, sí a la lucha, a la cabeza bien puesta, a los arreones de distorsión con desenfreno. "Jack says" es quizás uno de los puntos fuertes de un disco que desde que se inicia encuentras lugares donde el disfrute es máximo. "Shedileebop" es seminal, un estilete de punta fina que es un maremoto henchido y que deja la voz a las dos postales del final, "Inaguration day" y "Woulda coulda", otros dos seguros disparos certeros repletos de aristas y furia. 

No sabemos si tendremos segunda parte de este disco homónimo. Lo que si es cierto es que el acoplamiento de estos tres músicos ha dado a luz un formidable trabajo que gustará a todos los que siguieron las correría de Ian Mackaye. 



sábado, 12 de septiembre de 2020

SR.CHINARRO. "Cobre cuanto antes" (2002)

 


Después de la decepción que ha supuesto su irregular y bastante aburrido último disco, es todo un lujo volver la vista atrás y escuchar este "Cobre cuanto antes", donde los artes líricos de Luque, junto con su cancionero particular, estaban libres de corsés, se agitaban con el viento de las palabras que uncían extrañas frases, dentro de una construcción musical de gran nivel. 

Y es que desde que empieza el cd con "Ha quedado níquel" no puedes más que festejar este surrealismo tan de Luque, donde seguir la narrativa de sus letras es tan complicado como hallar alguna perla maldita en los oscuras profundidades marinas. Aquí Luque arrastra a su grupo en una especie de reinvención de lo que Arab Strab nos mostró en su época. 

Como no quedarse con los ojos chiribitas cuando suena "La callé mojada", sin duda post punk de catarsis de catecismo de nieve y tortas, o esa agitada "Respuestas para misses" donde todo suena a festival de fuegos fatuos y rocíos que parecen lágrimas. Bravo Luque, aquí más alquimista que nunca. 

Mi favorita, la extraña "No vale reírse de los solos", una oda confusa que se pierde entre palabras que se mecen entre dolor y candor, en una calima que te ofrece satisfacción y rayos de luminiscencia agitada. Y es que este disco vino después de ese trabajo rarezas que fue "Despídete del lago" (2001), y todo el mundo esperaba la próxima jugada de Antonio. 

Y la cosa funcionó. Las canciones son menos rudas ("Con las vaínas olvidadas"), y hasta empieza a fabricar melodías que son como un enorme sonotone para tus días de tristeza íntima ("Sección de telescopios"). 

Como me gusta "Capillitas cruz del campo", una greguería de esas que se clava en tus silbidos, y ese pedazo de rubor que te deja sin aliento que se llama "Nh3 light". Sin duda, con "Cobre cuanto antes", empezó una nueva época en los segmentos musicales de Sr. Chinarro. Durante mucho tiempo mi grupo favorito de aquí. Cuantos sueños salieron por la ventana despistados y corriendo en aquella época donde aun fabricaba juventud mi calendario personal.....


miércoles, 9 de septiembre de 2020

HOLY FUCK. "Latin" (2010)

 

Curiosos estos canadienses llamados Holy Fuck. En este su tercer trabajo, se decidieron comenzar por una introducción de esas para abrir aperitivo, la brumosa "MD", para a continuación atizarnos la cabeza con una especie de mezcla de funk, electrónica y mathrock, "Red lights". Vaya puntazo, como suenan. 

Ya habían antes dando la nota con su sobre todo interesante primer disco homónimo sacado en el 2005. "Latin king" es una fantasía, un combate rítmico entre Matt McQuaid al bajo y Matt Schulz a la batería. Teclados de fondo y un juego de luces atrayente y colosal. Si, la cosa funciona a las mil maravillas. 

En "Stay lit" parecen una banda de indietrónica, para volcarnos con ellos con "Silva & grimes", en la mejor de todo el disco, son su sonido espacial, krautrock futurista que suena como un cohete con sus crescendos agitados y su turbina de motor para no parar de mover los pies. En directo tienen que ser la ostia. 

Vuelven a la pista de baile con "SHT MTN", para en la traca final de "P.I.G.S." sumergirnos en un huracán de frenesí constante, tecnología repartiendo estopa, pulso al limite, la tensión que se evapora entre un martilleo que no cesa. 

Holy Fuck, un ágil experimento de nociones básicas de entretenimiento para las masas más adictivas a sediciones varias. Un puntazo. 


domingo, 6 de septiembre de 2020

HELMET. "Aftertaste" (1997)

 


Siempre me quedaré con sus dos primeros trabajos ("Strap it on" y "Meantime"), pero he de reconocer, que este su cuarto trabajo, el último con los miembros originales, es un portento de guitarras ácidas que encandilan, de ritmos endiablados. 

No es extraño que Kurt Kobain estaba como loco con Helmet. Los neoyorkinos tenían un poderoso directo, y sus discos son una constante concatenación de rugidos y distorsión. "Pure" y "Renovation", las dos primeras del cd, son una buena muestra de ello. 

Oyendo temas como "Exactly what you wanted", notas la crudeza de una banda que aunque había bajado algo el listón de peligrosidad, aún se mantenía  en pie para dar batalla. "Like i care" es estridente y marcial y "Driving nowhere" es un salmo de rugidos de cuerdas siempre con la voz de Page Hamilton repartiendo melodías y tormentas. 

Perfecta suena la casi punk "Birth defect" y "Broadcast emotion" esta preparada para ser radiada en las emisoras de la época. Que buenos que eran Helmet. A los que flipamos con las guitarras sin control, no hay nada como "It's easy  to get bored", para sacar a pasar algún chillido. 

"Diet aftertaste" es otro de los puntos fuertes del disco junto a "Insatiable", que seguro hará las delicias a los que más tarde se engancharían a Rage Against the Machine. Helmet, un martillo que no para de demoler cemento, un grupo que nunca nos defraudó. Un lujo volver a oírlos. 

sábado, 5 de septiembre de 2020

MOUNT EERIE. "Wind's poem" (2009)

 

Sobrecogedor. Esa es la palabra que se te queda en el cerebro cuando acabas la escucha de este artefacto para soñar que se llama "Wind's poem",  el cuarto disco de este proyecto dirigido por Phil Elverium, y que es todo un ejemplar gozoso de música existencial. 

Desde el inicio post metal  meditabundo de "Wind's dark poem",  pasado por el ambient lírico de los 11 minutos de "Throught the trees", este trabajo, como todos los de Mount Eerie, es un pasote de sentimientos que te enervan el alma por su sensibilidad exacerbada. 

"My heart is not at peace", es un rompecabezas de post rock meditativo, de silencios cruzados por andanadas de ternura que da paso a la crudeza bestial de "The hidden stone", donde de nuevo vuelve a brillar la distorsión que arranca entre torbellino de amenaza de tormenta. 

"Summons" es otro acantilado de susurros leves que se evaporan entre un vendaval de céfiros eléctricos, y que no da tiempo para reponerte del espanto, porque con el comienzo de "Mouth of sky", comienza otra vez los rugidos de las guitarras, que se encrespan entre una concatenación nada casual de un cromatismo poético encandilador. 

"Between two misteries" tiene sampler de "Laura's Palmer Theme" de Angelo Badalamenti, y "Anciant questions" riza el rizo con su caligrafía viva de sonidos que te mecen y te acunan con una tranquilidad de esas tan necesarias para poder soñar. 

Mi favorita, la post metalera "Lost windows pt.2", otro abanico de sombras que vacían cieno, que corren entre mullidos enjambres de cuarentena vital. Así es Mount Eerie, todo un paisaje onírico repleto de lugares donde detenerse, de calmas chichas, de abruptos golpes, de lienzos apalabrados con el asentimiento de los colores del sentimiento. Un disfrute todos sus discos, éste, de lo mejorcito. 



miércoles, 2 de septiembre de 2020

LES MARQUISES. "La battue" (2020)

 


Angustia, extrañeza, hipnotismo, levedad.... Esto y mucho más es que lo sientes tras escuchar a Les Marquises, banda gala liderada por Jean-Sébastian Nouveau, y que desde la introductoria y minimal "Bare land", nos van dando pistas de lo que te encuentras en este interesante "La battue". 

El grupo cuyo nombre es igual que el mejor disco de Jacques Brel, navega por parámetros muy distintos, lejos de la facilidad ambiental, de los lugares comunes. La canción que titula el cd, me recuerda a los mejores momentos de Piano Magic y "The trap" es una coctelera de post rock electrónico impactante,espectral, matemático. Aquí puedes ver ecos de Suicide, sin duda. 

Y es que lo bueno que tiene Les Marquises es su voluntad de no parar en ningún momento, de bogar entre descartes, entre sonidos de otro época, y les sale la jugada fenomenal. "Older than fear" roza el ambient más espectral y "Shape the wheel" es una delicia de juguete naif de esas que te hace sacar a pasear mil sonrisas. 

Enigmáticos y envolventes, Les Marquises tienen la capacidad de hacernos perder en laberintos de ruidos apacibles ("Head as a scree") o mecernos entre teclados que te llaman al sueño ("White Cliff"). Acaban con dos canciones que bien pudieran sonar en los 80: "Hosts are missing" y "Once back home", dos pinceladas de esas que se disfrutan en un santiamén. 

Buen grupo "Les Marquises", buena ensalada de ritmos para disfrute de los que no nos cansamos de escrutar el orbe musical en busca de nuevos paradigmas para nuestros oídos.