viernes, 6 de julio de 2018

BEDHEAD. "WhatFunLikeWas" (1994)


Con permiso de Codeine, Bedhead son el máximo exponente del slowcore. Slowcore con guitarras que hacen daños de lo tristes que son, con sus melodías que siempre lloran mientras esperas con pavor que la tensión jamás disminuya. No me extraña que el batería de Butthole Surfers, Rey Coffey, se fijara en ellos, junto antes de sacar este primer y enorme disco que es un torrente de principio a fin.

Los hermanos Kadane, Matt y Bubba, los dos cabezas del grupo, desde que suena la inicial "Liferaft", (inicio puro Codeine), sabían que lo suyo era ralentizar todo, mirando con prudencia a la Velvet, para construir un almanaque de sonidos de esos que dan ganas de gemir gritando.

"Hayware" es de esos que temas que al escucharlos sientes que tienes que tener todo lo del grupo. Esas guitarras que se enredan, esa distorsión que navega mientras que Matt y Bubba se reparten la voz para esparcir simiente de dolor. Grandiosos. Que sonido. Una auténtica burrada.

Las canciones de Bedhead reptan entre carraspeo de cuerdas que se desquician ("Bedside table"), entre desgarros emocionales que te dejan rebobinando suspiros ("The unpredictable landlord"). Así eran Bedhead, como también lo son The New Year, el proyecto de los hermanos Kadane tras la disolución de Bedhead, con un último lp, "Snow" (2017),  no pierden contacto con la realidad etérea del sonido de Bedhead.

"Crushing" es  cautivadora, de esas melodías que te deshojan, como la inclasificable "Unfinished" con unos mínimos acordes que se desperezan sin rabia, sin contención. En "Powder" se ilumina la noche con llagas ensordecedoras, con cielos pintados con rasgeos de demolición interior. Total.

Luego, se hace de noche en un golpe de silencio y nos topamos con "Living well", un himno de esos para tararear aturdido, que da paso a "Wind down", la que finaliza el disco, todo un portento de fuerza, y que resume a la perfección las entrañas sónicas de una banda que dejó una profunda huella en la época.


miércoles, 4 de julio de 2018

SR.CHINARRO. "Asunción" (2018)


De mi dilatada y cada vez más amplía discografía quizás sea de Sr.Chinarro del grupo que tenga más discos. Cada vez que el año y los meses anuncian un trabajo, tengo que hacer hueco en la libreria de la música que no se agota para que Luque y sus cosas anden merodeando entre estribillos resultones e historias para quedar.

"Asunción", es otro disco más de Sr.Chinarro. El costumbrismo que no se acaba, sigue y no se agota. Ya desde la inicial y adictiva "Supersticiones" las cosas están como la encontramos en "El progreso". Canciones memorables que enganchan, rimas nunca malsonantes que pedalean entre pop cariñoso y melosidad desbordante, esa que nunca cansa, que te hace sonreír ("Las pruebas").

En "Quiero hacerlo mejor" descarga su personal visión crítica sobre el momento en el que estamos viviendo, con la guitarra de Jaime Beltrán, como en el resto del disco, mirando a los 80 con descaro y gracia. Porque "Hasta la saciedad" suena a eso. A motines en la carcel del tiempo, a viajes hacia punteos oscuros mientra la poesía de Antonio se retoca la cara con colorete de rosas esparcidas en una siesta de sueños siempre imposibles de soñar.

Luminoso suena Sr.Chinarro desde su atalaya de saberse siempre en estado de gracia. Que te pongas cuando te pongas sus discos, siempre encontrarás temas de esos que parecen engancharte sin pedir más que un rato de escucha y confort ("Ángel azul").

Otro punto fuerte de "Asunción" es "De piedra", donde Antonio parece que se esta describiendo, con cariño y esmero,auscultando sensaciones, maneras de ver la  vida a traves de telarañas de sonrisas, de sonajeros de arpegios.

No puede dejar de pensar en The Cure cuando escucho "Las trompetas del Apocalipsis" y  en "Por vanidad", la que finaliza este paseo chinarresco, nos topamos de nuevo con esa corriente frenética de emoción a mansalvas.

"Asunción", otro festival buhonero de expresiones para no olvidar, otro lago donde se depositan verdades en formas de canciones que son como escudos de sinfonías acogedoras.

lunes, 2 de julio de 2018

BARONESS. "The red album" (2007)


Como me he divertido con la escucha de este primer disco de Baroness. Lo de Georgia, desde que empieza ese trallazo titulado "Rays on pinion", no paran de deconstruir el metal, usándolo a su antojo. No, Baroness, no es una banda de postmetal como Isis o Today is the Day. Lo suyo se acerca a un vuelo imaginativo con alas que aguantan alientos demacrados, visiones superlativas.

"The Birthing" es otro puntazo repleto de electricidad y vapores metaleros, como la inspirada "Isak", potente y trepidante, una muesca de veneno y ácido, un susto que no se te va del cuerpo hasta que entras de lleno en la psicodélica "Wailing wintry wild".

La cosa se tranquiliza en la casi folk "Cockroach en fleur",  para en la siguiente "Wanderlust", volver a la épica, en un himno que desborda por su intención de catarsis, nigromante aspavientos de luces que seducen e inquitan, instrumentación para quitar el hipo.

Lo que más me gusta de Baroness es la sensación que provocan de sorpresa. De que todo puede pasar con ellos. "Aleph" se acerca al post metal, con esa sensación de calma mentirosa que te arropa y te hechiza para al poco rodearnos con su inquina malsana.

"Teeth of a cogwheel" es una vesanía brutal y "Grad" la que da por terminado el disco, la mejor del lote, es otro salpullido que juega con la guitarras a sedicción y tensión total. Maravillosa melodía, colosal puesta al día de un metal que es de todos menos aburrido. La última noticia que tuve de ellos fue el también incendiario "Purple" (2015). Metal para los que no somos metaleros. Una joya, este "The red album".


viernes, 29 de junio de 2018

THE MARS VOLTA. "Deloused in the comatorium" (2003)


Con este disco empezó a andar The Mars Volta, el proyecto de los Ex-At the Drive In, Omar Rodríguez López y Cedric Bixler-Zavala.  Algo queda de esa urgencia hardcore de At The Drive In, pero Omar y Cedric tenían claro que lo suyo era la transgresión, la militancia en la controversia y la búsqueda de nuevos campos de acción.

Y este primer disco, el mejor de su formidable carrera, es un punto. El rock progresivo e independiente, la épica bien entendida, la electricidad que te hechiza ("Roulette dares(the haunt of)",es la mejor canción que han grabado para el que escribe de su discografía), forman un universo único por su dureza y su imaginación, por su tremenda pegada que te engancha a la primera.

Y es que empezar su primer largo con "Inertiatic esp", y esas guitarras que vuelan entre aspas de hachas, es la mejor manera de que nos provoque poner el equipo a toda máquina. Pedazo de sonido. Y estamos en el año 2003.

Y cuando se ponen a enredar con la fusión, experimentando entre progresivos acordes que te vuelven majara, logran sacar a relucir un sonido único que luce y acribilla ("Drunkship of lanterns"), o lírica esforzada en convertir la fealdad en un martillo de rosas que sopesan el golpe o el aturdimiento, como en la melódica "Eriatarka".

Más cercanos que nunca al rock progresivo, "Cicatriz esp" es una puñalada de electricidad radiante, de agitación que te deja boquiabierto ante el torrente de creación que destila la banda. "This apparatus must be unearthed" es desquiciada, gotas de posthardcore oscuro y demencial, mientras los músicos parecen que vienen de una noche de peyote.

Para terminar este inquietante y apabullante viaje, "Televators" una especie de balada espacial, y "Take the veil cerpin taxt", más cerca de King Crimson que nunca. The Mars Volta producto bruto de arte y energía. Como todos los trabajos en solitario de Omar, medicamento necesario cuando no tengamos nada que llevarnos a nuestros oídos.



martes, 26 de junio de 2018

BROKEN SOCIAL SCENE. "Hug of thunder" (2017)


Es todo un punto saber después de tantos años en activo, que los canadienses Broken Social Scene, siguen en la brecha. No han caído en el descrédito total de sus paisanos Arcade Fire, el mayor bluff que nos han intentado vender en estos últimos años en la música independiente.

Tan solo basta ponerte "Halfway home", radiante y luminosa, eléctrica y espacial, para caer en las redes de estos esforzados astronautas de la épica y del pop infeccioso. "Protest song" es un puntazo,un abrazo de melodía y guitarras que juegan al escondite.

La banda de Kevin Drew y sus chicos han confeccionado un álbum repleto de joyas que reptan entre psicodelia espacial, ("Skyline"), o marcianadas de esas a las que nos tenían acostumbrados en sus anteriores trabajos, como la demencial y loca "Stay happy".

Suenan orates y brutos en "Vanity pail kids", para en la que titula el cd sentir la fría amenaza de un mordisco de lírica y sanación. Llevo silbando "Towers and mason" desde que me la eche a la cabeza, y "Victim lover" suena a nocturnidad y alevosía.

En la parte final del trabajo, exquisiteces como "Please take with you"  y la letanía espacial de "Gonna get better". Antesala para el fin con "Mouth guards of the apocalypse",  otro luminoso ramo de esferas para inspirar sueño y detonación.

"Hug of thunder" no decepciona, es un bálsamo cristalino, un páramo de festejos y rugosidades, un almacén de estrellas y difuminados parabienes.


domingo, 24 de junio de 2018

AVISHAI COHEN'S TRIVENI. "Dark nights" (2014)


En este tercer disco de su carrera el trompetista Avishai Cohen, se acompaña del bajista Omer Avital y la batería de Nasheet Waits. Y como ya nos tenía acostumbrados en sus dos excelentes discos anteriores, Avishai Cohen hace que amemos la noche. La noche difusa de clubs repletos de oscuridad y neones, de luces que son maravilla y tambien perdición.

Las dos primeras gemas del album, "Dark night, darker day" y "You in all directions" son dos semblantes especulativos de jazz sin prejuicios, de silencios tristes, de sonidos siempre bajo el albur de la trompeta que parece reptar sueño y ardor.

La aparición en el disco del clarinete de Anat Cohen y el pianista Gerald Clayton, como apoyo a la banda, hace que estemos ante un sobresaliente ejercicio de jazz íntimo, apocado y sugerente ("Betray").

El fantasma de Chet Baker sobrevuela temas como "Goodbye  pork pie hat" (de Charles Mingus) y hasta se atreven con toques free en "The Oc". La maravillosa y cándida "Shiny stockings" da paso a la triste "Lus life", un puntazo para flipar mientras el domingo avanza entre calor y siesta.

Para terminar este gozosa aventura, "I fall in love too easily" con Karenn Ann a la voz, dando a la tristeza aires de melancolía. Un disco de esos que se disfruta desde la primera escucha. Susurros, tranquilidad, calma y mucho amor. Jazz para cabalgar entre rosas y lágrimas prendidas en rumores de besos....


viernes, 22 de junio de 2018

HOPE OF THE STATES. "Left" (2006)


Solo sacaron dos discos antes de separarse, "The lost riots" (2004), y este interesante "Left". La banda inglesa no tuvieron un recorrido largo, pero si dejaron buenas canciones, con su forma particular de hacer un post-rock con toques indies para todos los públicos.

Y la verdad es que aunque a veces se acerquen con peligro al desfiladero de la épica algo impostada ("Blood meridian"), su escucha merece la pena. Suenan competentes en la potente "Sing it out" con aires de Magazine y "Bonfires" es otro cúmulo de dramatismo que sirve como señuelo para hacerlos creibles.

La banda de Sam Herlily y sus chicos no tienen reparos en agasajarnos con lírica transportadora de cuentos cegadores donde la intensidad te abrasa el corazón ("The good fight"), o regalarnos tropezones de savia hímnica como la que titula el cd.

"Industry" tiene ramalazos de post punk y en "This is a question" puro viaje hacia territorios donde perderse en facil entre cohetes de susurros y largos mantras electricos. "Four" es cañera y en "January" con el piano como actor protagonista, suenan trágicos pero sin pasarse.

Al final, "The church choir", ensalada de indie rock, con bálsamo de postrock. Otra entelequia de suspiros y llantos matizados. Buena banda que se despidió sin mucho ruido, que tampoco ha dejado una gran huella, pero que se escucha con la simpatía del paso efervescente del tiempo.