jueves, 5 de enero de 2012

BILL CALLAHAN. "Rough travel for a rare thing" (2010)


La voz de Bill Callahan siempre ha tenido la facultad de estremecerme. Desde que le conocí con su antiguo grupo Smog en "Wild love", hasta toda la producción musical en solitario, la forma que tiene de llegar al paroxismo, despuntando emociones profundas en el oyente, le hace como uno de los más grandes cantauindies en la actualidad.

Este directo de 2010 viene a poner en vivo todas las armas de Callahan. Y la verdad es que es una gozada. Los siete minutos de "Our anniversary" son profundos, repletos de luz, capitulos de un serial de tristezas sin fin. "Diamond dancer" es una pasada que al escuchar me hace emparentarle con Lou Reed (en sus viejos momentos eh) o con el camaleón de Bowie. Si bien es otro estilo, pero les une las grandeza, el ejecutar desde unos particulares parámetros un vuelo libre.

"Bowery", es lenta, cariñosa, emocional. Y el cuasi country de "Help" electricificado y furioso hace que en este directo se muestre toda las facetas de este polifacetico artista. Cuando suenan las leves cuerdas en "Say valley maker" para de repente golpearnos con ese torrente de voz, no queda otra que quitarnos el sayo, el sombrero, o lo que sea, e invitar una copa a este tahur que desde su rincón nos hipnotiza tan gloriosamente.

Y el ritmillo vacilón de "Cold-blooded of times" es como para olvidar todas las desgracias y abrazar al que tengas más cercano y decirle que sí, que ya todo se ha acabado. Las palmas, el estribillo, el club lleno de moscas melancólicas.

Marcha que se frena al oir, "Rock bottom riser", nana despilfarradora de agonia que ahora en mi casa, sólo, a todo trapo, me sobrecoge y me hierve. Un cafe húmedo en los labios del viento, una pócima de musica en los oidos del que ama la música. Porque oir a Callahan es acertar seguro, no perder en la apuesta. Será porque su corazón, tan grande, sabe explicar mediante solfeo las aristas de la vida. 

lunes, 2 de enero de 2012

MANOS DE TOPO. "Escapar con el anticiclón" (2011)


Aquí estamos de nuevo amigos. Desde la isla donde se piensa los discos, con alguna décima de fiebre pasajera que he vencido con un buen vino blanco francés (Riesling). Si, ya estoy preparado para afrontar el reto de comenzar el año, este gris años lleno de recortes, de crisis, de buitres que van a intentar no dejarnos vivir, secuestrar nuestro aire, putear nuestras vidas hasta hacernos esclavos. Bueno, eso lo intentarán, seguro que no lo conseguirán.

Este nuevo año para Discos Pensados, y si la actualidad sigue tirándonos cócteles a nuestra modesta exitencia, Discos Pensados cogerá el baston de lucha, y disparará palabras de denuncia, de lucha, de hasta aki hemos llegado. De momento. empezamos con un buen disco, de un grupo de Barcelona que despues de un irregular "El primero era mejor", nos ha soltado a lo lobos con tragedias cotidianas,de la mano de esa voz rota de Miguel Angel Blanca que se encarga en medio de violines y distorsión de poetizar sobre la poesía, de patrañear lirica desmedida, versos sueltos que se agarran a nuestros silbidos como himnos de inviernos ahora que los reyes me traerán cubo de de carbón para echarlo a quemar.

"Escapar con el anticilón" es soberbio desde su inicio. "Mentirosa"  es fulgurante, dosis de amor destronado, garganta con lija que en "Animal de compañia"  se convierten desde una vertiente dolorosa, en una cerilla de tristeza con violines y alfareria de metaforas.

"Haz tu magia", es espectacular por su sensiibilidad, por parecer a Sr. Chinarro, sin acercarse al mundo de Luque. Sólo les basta con una historia más de desangeladas relaciones, que en "Tragedia en el servicio de señoras" se convierte en una surrelista boutade confeccionada para que nazcan risas de las flores del invierno que nos posee.

Y si te pones "Maquillarse un antifaz", con sus sombras de voces, con sus pulsiones declamatorias de un tahur que expande sus palabras en medio de rayo negro y viejo, te dejarás caer en el imperio de una banda personaíisima que ha dado el pistolezo este año al camino Discos Pensados. Disfrutar pues amigos.

viernes, 30 de diciembre de 2011

UNWED SAILOR. "The faithful anchor" (2001)


Se acaba el año. Adios al 2011, adios 365 días, 12 meses, no se cuantas horas y minutos. Adios primavera, verano, otoño e invierno. Adios ciento y pico críticas de discos. Buenos, malos, regulares, aceptables.... De todo ha cabido en ésta pequeña cabaña musical que se llama Discos Pensados (antes Pensando Discos). No voy a decir en este última crítica lo que me ha parecido mejor o peor de los aparecido en 2011.

Aun me lo estoy pensado. De lo que estoy convencido que todo sigue igual. Que los 90 no volverán, y que debemos conformarnos con que los grandes monstruos que todos conocemos nos saquen de la apatia general, o hallar pequeñas gemas de gente nueva que pueda abrirnos los timpanos como merecemos. Pero bueno, tiempo tendremos de hablar de ello en algun articulo futuro donde desmembraremos la situación actual de la música y porque siguen siendo los 90 una generación insuperable en cuanto a calidad y cantidad de bandas interesantes.

Para despedir el año me he parado en una gran banda. Quizás no muy conocida, Unwed Sailor, liderados por el bajista Jonathan Ford, supieron hacer del post rock algo emocional, melódico, sin aspavientos ni comeduras de coco. Lo suyo era juntarse para hacer sonreir las guitarras, para participar en una fiesta de baterias jugetonas, de melosidades desbordantes.

Instrumentales hasta en la mimica de las pestañas, crean islotes donde sacudirte el ruido como "Last Goodbyes", pequeño himno de postrock, donde se lo pasan pipa para porque no, hacernos recordar a Early Day Minners o Ativin. Se hacen los interesantes en "The House of hopes...dreams...and wishes", ejecutando una bella postal de minimos crescendos donde cada instrumento parece divertirse de lo lindo.

La belleza de la canción que titula el disco me emociona como cualquier letanía de Low. Pero Unwed Sailor no se recogen tanto como los mormones. A ellos les gustan la primavera, pintar los arboles con puas, tocar la bateria con tréboles ("Our nights").

"Golden city", es otra maravilla. Los acordes de la guitarra te hacen silbar, las baquetas y el bajo confluyen en una tos de felicidad. La verdad es que he elegido un buen trabajo para decir au revoir al 2011; para desearos a todos lo mejor para el 2012, para que los amigos que he conocido virtualmente en otros blogs amigos me sigan dando sorpresas, para que los que amamos la música continuemos drogados muchos años, para que la puta crisis que nos devora se acabe ya, para que no nos dejemos engañar por tanto gobernante malnacido.

En fin,que disfruteis pues el video-canción,(el único tema con voz del cd) que lo paseis bien,y nos vemos al año que viene. O sea, dentro de unos pocos de dias.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

BABA ZULA & MAD PROFESSOR. "Duble oryantal" (2005)


Estos monstruos turcos llevan desde el 1996 haciendo que eso que se dice de Turquia de puente entre Occidente y Oriente, no sea un mero slogan fabricado por algun productor para vender niebla. Baba Zula, de Estambul, han creado según ellos, el Dub Oriental, mezclando y utilizando intrumentos de lo más variopintos: darbukas, cucharas, saz...

Reseñar tambien que en su larga trayectoria han sido acompañados de gente tan "poco" conocida como Fred Frith, John Zorn o Alexander Hacke (quien aparece en "Duble oryantal") es sólo un detalle de la importancia de Baba Zula, y de que ese documental que casi nadie nos perdimos "Crossing the bridge" (Fatih Akin) nos pusiera sobre la pista de todo un plantel de musicos que en nada envidia a lo que tenemos por aki, en esta Europa tan dada a dejar de lado todo lo que no venga  de sus pauperrimas fronteras mazmoras.

Mad Professor se encarga de los mandos, y Levent Akman y Murat Ertel explosionando la dinamita de ritmos que es este "Duble oryantal", se bastan para que con la audicción de su musica nos entre el gusanillo de escarbar en las bandas que salieron en el interesante documental ya mencionado de Akin.

Y yo me pongo las pilas oyendo "Gerekly seyler", o lo más próximo que se ha confeccionado al sonido de Clash cuando estos estaban drogados por el dub. La leche tio. "Sipa", es electronica con theremines y osciladores para que la danza del vientre sea como una llamada a todas las serpientes venenosas del orbe para que yazcan moribundas por este frenetico baila sin fin.

"Ozgur ruh" es de nuevo dub oriental lisergico y arenisco, que nos da pie en "Zaniye oyun havasi" a un hit casi de discoteca de zíngaros. "Pirasa" es otro cruzar de puentes, cerca y lejos, lejos y cerca, lo autóctono junto a la necesidad de volar libres sin ataduras estructurales.

Baba Zulu en Turquia son todo un clásico. Una formación que auna la musica, con el teatro, la danza, y donde hacen de la perfomance toda una excusa para esta radiación sónica que estoy seguro que servirá como una buena banda sonora para estos ultimos dias de este año ya agrietado, en formol, difunto y en visperas del que se avecina.

Penultima critica pues del año de Discos Pensados, que estoy seguro que hará replantearse a más de uno eso del egocentrismo musical que sufrimos, sentimos, pensamos y padecemos.

lunes, 26 de diciembre de 2011

JOHN HIATT. "Dirty Jeans & Mudslide Hymn" (2011)


Lo reconozco. Nunca me he sentido atraido por la música de éste trovador norteamericano. Siempre mis gustos se han inclinado por el cabaret borracho de Tom Waits, o por el indio salvaje de Young. La música de raices norteamericanas, aun valorando su importancia, no había logrado, por el momento impactarme.

Y digo por el momento, porque todo cambia con la escucha de este último disco de John Hiatt. Sí, lo bueno que tiene esto de escuchar tanta música como un poseso, es que lo que antes se dejaba en un rincón, con el paso de los años, logra que se transmute el gusto. Y la verdad es que "Dirty Jeans.." es toda una delicia.

Ya estaba sobre la pista, por las criticas recibidas en blogs amigos, definiendo este disco como de lo mejor de este año que está a punto de morir. Y es que tras casi 40 años en la brecha, escuchar la calidez de Hiatt, es toda una lección de maestria, de sapiencia, de artesania en lo que sabe hacer. Lo suyo es el rock colindando con la tradicción casi country, los tempos sosegados junto a pequeñas dosis ariscas.

"Dawn this town" es una muesca en su rifle de repetición. Rock americano, arido, frondoso, vegetal. "Til i get my lovin 'back", es una joya delicada, vals en el oeste, cartas tiradas al azar por un tahur que sabe que lo suyo será siempre la derrota.

"I love that girl" es alegre y cortesana del country. Como "All the way under", donde manda la ortodoxia, pero con las gotitas justas de la personalidad de Hiatt, que imprime un algo de vaquero de toda la vida, outsider profesinal dedicado a transitar por el camino menos comercial del asunto rock.

Me mola el ritmillo roquero de "Detroit made", y la pesadumbre que irradia "Hold on for your love". Asi que me toca quitarme el sombrero, desdecirme de mis ideas sobre los autores que hacen de la tradicción digamos americana, un estilo definido, y aplaudir los buenos ratos que me hace pasar la escucha de este lp tan atemporal. 

viernes, 23 de diciembre de 2011

THE PROMISE RING. "Nothing feels good" (1997)


Que bien que suena esto. Estamos en 1997 y el Jawbox J.Robbins se metió con estos chicos en el estudio para ordenar un conjunto de canciones que conformarían el segundo largo de The Promise Ring, uno de esos discos que si te va el emocore, lo tienes que tener junto a toda la discografia de los Sunny Day Real Estate. La verdad es que es una flipada de principio a fin, un goce que se lo debemos a la maestria de Davey VonBohlen y sus socios.

Aquí no hay relleno, ni tomas falsas, estos es rock con sentimiento, guitarras que se casan con el posthardcore pero que tienen los pies en el suelo para no ser demasiadas violentas. "Is this thing on?" es una buena manera de dar el pistoletazo a esta carrera sin fondo. "Perfect lines" es un desgarro emocional, es Buffalo Tom con lagrimas de Fugazi, rock crudo pero con gotas de cariño.

"Red & blue jeans", es la cima suprema. No sé el tiempo que ha pasado desde que no me he topado con un tema como éste. Melódico, guitarrero, explosivo, arterias que se inflaman y muerden, las guitarras que casi explotan, 2,45 minutos de escozores que te llenan de bilis los oidos; fuerza, dureza, el recuerdo de los 90, hoy en el 2011, asi, como un chute de nostalgia. Total. Una de mis canciones preferidas del año.

"Why did ever we meet" es urgente, diabólicamente sencilla, rock fuerte, tensión, lavativas eléctricas para nuestras sedientas almas de buscadores eternos. "Make me a chevy", baja el volumen pero nos endurece con su consecuente programa de emo concentrado y puro.

Las cervezas salen a relucir en "A broken tenor", para que dancemos mientras los chicos se divierten con su orgasmo de kilos de rock con ondas de fiebre y sentido. Si, el emocore debe mucho a The Promise Ring. Diria yo que este "Nothing feels good", es una fábrica perfecta para poder encuadrar el concepto del estilo: emocore. La rabia, lo impertinente del dolor, las lagunas en el querer junto a la devastación eléctrica, crudeza matizada, bestias pero con traje de fin de semana.

"Nothing feels good" es otra buena manera de despedir el artículo. Lentamente te cogen, te llaman, hacen una especie de country-core, Lemonheads buenos, bocinas en la garganta, sedicción y peligro, lo que deberia haber sido el rock que ahora escuchamos si se hubieran propuestos las nuevas huestes a perpetuar el clima de la tormenta y a no rendirse en la apatia de la sordidez.

Ya no se hacen discos como este, y por eso le aupo en lo alto de lo escuchado en este 2011, que ya va dando sus ultimos coletazos.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

ASH. "Meltdown" (2004)


Hubo un tiempo donde Ash me gustaban. Donde ese punk-pop que jubaba siempre a dos bandas; acercarse a los mass media por una parte y por otra elaborar potentes pildorazos de punk melódico independiente que me hacia posicionarlos junto a Megacity Four, los primeros Ned's Atomic Dustin, Adorable y otras bandas que hacían de la ternura una excusa para rompernos con sus guitarras.

Eran los tiempos donde estos irlandeses parieron trabajos como "1977" (95) o el incendiario "Nu-clear sounds" (98), verdaderos hits que escuchando este irregular "Meltdown" hace que mis dedos recuperan con ganas los viejos discos de la banda que tan estupendamente casaban la fiereza con la épica desbordada.

En "Meltdown" aun encontramos rastros de lo que fueron un dia. Estoy escuchando ahora mismo "Evil eye", y los pies se desbarran, y el pop se pone cresta, y lo intimo se viste de seda con las cuerdas electricas que galvánicas te dejan llevar. Lástima que pierdan crédito en cosas como "Clones", que suena casi a metal pasado de rosca.

"Starcrossed" suena a britpop de tres a cuartos, piano incluido, hits para las radios, tedio asegurado. Música para teenagers sin demasiadas exigencias. "Out of the blue", levanta alga el vuelo, pero la que le sigue, "Renegade cavalcade", persiste en la intención de sonido domesticado, nada agresivo, terruño para el vacio, caliz comercial y dubitativo.

Si, reconozco que siempre han sido mimados por los medios anglosajones, que el NME les regalaba sopa de adjetivos, pero eso ya pasó. Este disco es la letania descafeinada de unos chavales que en su tiempo dorado jugaban con las guitarras para convertirlas en pequeños venenos de caramelo. Pasaron las estridencias y ahora queda un conjunto de canciones que tras bastantes escuchas no pasan ni el aprobado.

Seguiré pues desenterrando sus viejos lps. Este, una mala secuencia de acordes sin ton ni son que nada dicen.