Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

lunes, 6 de marzo de 2017

BLUE OYSTER CULT. "Agents of fortune" (1976)


Tan sólo escuchando "(Don't fear) the reaper", se puede comprender la importancia vital que tuvo para el hard rock la aparición de este cuarto disco de Blue Oyster Cult, quizás uno de sus trabajos más importantes, tanto en ventas como a nivel compositivo.

"(Don't fear) the reaper" es de esas canciones que no se olvidan, que has escuchado mil veces y que es el faro donde una de las bandas más honestas del hard rock echan sus luces para dejarte prendido. Antes ya habíamos escuchado "This  ain't the summer love" y "True confessions", aperitivo para los fuegos artificiales de "(Don't fear) the repear), melodía, candidez, himno setentero de unos melenudos crípticos que siempre jugaron con ovnis, psicodelia y guitarras azoradas.

La banda de Buck Dharma y Eric Bloom, sobre todo en su primera época (luego llegaría la decadencia que vino con los cliches del heavy metal de los 80), supo erigirse como paladines de hard extraño, con textos que hablaban de invasiones de extraterrestes, ("E.T.I. (extra terrestrial intelligence)",  polémicas como la aparición en sus discos del logotipo de su famosa cruz, para muchos un guiño al nazismo, y la acusación que se cernía sobre ellos de ser miembros de una secta peligrosa (?).

Todo valia. En "Agents of fortune" cuentan con las aparición de Patti Smith en "The revenge of Vera Gemini" y "Debbie denise", donde la poetisa pone su voz al servicio de estos magos del hard, en un lp, que con sus 35 minutos les basta para ponerse a la par de bandas como Grand Funk o Uriah Heep.

"Tatoo vampire" se destapa con unos buen riffs en medio de tics teatrales, y "Morning final", te enloquece con sus aires casi sinfónicos. Escuchar a Blue Oyster Cult, servidor que tiene el oido afiliado a otras sonoridades, te hace retrotraerte a otras épocas, a otras músicas, manifestaciones artisticas ya pasadas, importantes como no para conocer el devenir de la musica actual. Y el culto de la ostra azúl, tiene tras de si multiples argumentos para que les saquemos del baul de los olvidos. Hard rock.