Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

jueves, 16 de marzo de 2017

PLACEBO. "A place for us to dream" (2016)


20 años en la brecha. Hay queda eso. Y encima con orgullo de haberse forjado una entidad propia, una sello característico que les diferencia de todos. Placebo, 20 años, y como regalo para los que los seguimos desde que empezaron, nos sacan "A place for us to dream", 36 temas, los que nunca olvidarás, alguno que no reconocerás, y todos buenos, una ración de guitarras que se inflaman y queman, con Brian y Osldal haciendo de bufones en la corte de las cosas imposibles.

Es una pasada volver a oir "Slave to the wage" y levantarte de la silla cuando la guitarra se hace aullido y Molko y sus chicos confeccionan himnos para componer recopilaciones de canciones para enarbolan y escupir a la tormenta, para amar los riesgos.

Michel Stipe, en "Broken promise", presta su voz para otras de esas melodías que provocan llagas, distorsión y drama, glam y peluquería de corazón. Soberbios, punks ("Bruise pristine"), ágiles depredadores de melodías y desacato ("This picture"), el disco recorre desde sus inicios hasta su ultimo largo del 2013, "Loud like love", así como una canción nueva, "Jesus'son", que promete Placebo para rato.

Paso la semana jugando a la oca con los dos cds, con las 36 maneras que tienen de auparme, de botar, de festejar ese perfecto estado musical que crean con sus coordenadas de rabia y desparpajo, de lirica estrangulada al asalto de todo, de todos.

"Every you every me", "Without you i'm nothing" (con Bowie, joder vaya punto), "Nancy Boy"... Es como una colección de cromos que no se agotan que cada ves que los revisas percibes tonos, urgencias que pensabas que se te habían pasado. Todo un festín, una regalo para hacerte sonreír. Hasta les va viene el francés, en "Protége moi", chanson charlatana, electrocutada por un grupo que siempre supo definirse, con un espíritu propio y a quienes nadie se ha podido siquiera aproximar.

Cuando suena "Black-eyed" tengo que dejar el artículo. subo el volumen y me sumo en una catarsis insólita, todo se mueve al cerrar los ojos, las ventanas se dilatan mientras las guitarras escavan feedback avasallador. De los mejores temas que grabaron en su carrera.

Brillante también "I know", versión 2008, delicada, sensual, atrapa rocío en un festín de fuerzas y aguaceros de guitarra chiquilla. Labios pintados, cara blanca, luces ámbar, la noche pereza, los mismo hits que uno a uno se repetian en los oídos cuando caminaban hace mas de 10 o 15 años por montañas y rues afectadas. La música tiene sentido, el arte de la impregnación, la seguridad de asistir a un tráfico de sensaciones que no se agotan, que van y vienen por el minutaje de un disco pensado con aires de eternidad.

Otro torpedo, "Special K", otro certero disparo, granada en mano de pólvora multicolor, sed infinita, lobos descarriados en busca de algo de luz. "A place for us to dream", una manera perfecta para que no olvidemos a unos grandes que aun tienen mucho que decir.