Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

viernes, 10 de abril de 2015

BITTER SPRINGS. "That sentimental slush" (2006)


Londinenses hasta le médula, Bitter Springs, llevan ya un mogollón de años haciendo de la credibilidad su bandera, ajenos a los ritmos y modas del momento, el grupo lleva atrincherado en sus himnos de pub, en su rock con sabor de otro tiempo, fuertes por saberse de esa pasta que choca contra la apatia de esa multitud de bandas que constantamente nos aturden si aportar nada nuevo.

Escuchando ese hit de lucha social que es "Moving to the city", te das cuenta que las credenciales musicales de Bitter Springs se mueven en otras arenas movedizas. "The King and I" es una amalgama de pop de felpa con sabor a los 80.

Simon Rivers y compañía, saben que el mejor sitio para disfrutar de ellos es un pub atestado de maduros y canosos seguidores de The Fall o The Wedding Present. Aunque en lo musical Bitter Springs,están bastante alejado de ellos, la fidelidad y la maneras de otros tiempos de combatir el tedio con flechazos tan inmediatos como "Gathering Dust", hacen que esta banda que le gusta poblar sus temas con acordeones y violines, representen con habilidad un papel encomiable como hábiles trileros de músicas de esas que vencen las telarañas del tiempo.

Baladas como "The Ship", el calypso de "Paedophile island", o el pop con piano sin cola en "Thee idiots computing" contra el imperialismo de la tecnología, son pequeños esbozos de una formación que sale airosa hasta cuando prueba con la chanson en "City of glass".

¿Qué más se les puede pedir? Hasta cuando se ponen duros como en "Forget about it all", lo hacen con eficacia y solvencia, en seis minutos de tensión y cuerdas que pueden con todo. Hasta los pajaros que pian en "I'll get this for you buttler" para dar la voz a uno de los mejores temas del album, parecen disfrutar con esta corte de aduladores de viejas expresiones musicales.

Me pongo pues a rebuscar en mi viejo baul de obras aun no escuchadas "Last partylove handless" (2006) y "Suburban crimes of every happiness" (2001). Bitter Springs merecen toda nuestra atención.