Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

sábado, 25 de abril de 2015

HEAVY TRASH. "Going way out with heavy trash" (2007)


El segundo disco de Heavy Trash, (divertimento colosal de Jon Spencer cuando quiso dar descanso sus Blues Explosion), es una auténtica maravilla de sonidos retros. Un disfrute de esos que no te hacen parar de bailar.

Jon Spencer, siempre atado a la tradicción, siempre paladín de los viejos y sucios sonidos, en "Going way out with heavy trash", se le ve furibundo desde la calma. Atado al rockabilly más canalla de "Pure gold", yeye con arrabatos soul en "Outside chance", o perdidos en himnos decadentes como "Double line".

Acompañado en esta aventura llamada Heavy Trash, por Matt Verta-Ray (ex-Madder Rose), Jon se convierte en un Elvis espeólogo de rugosidades antañas, profundiza en las cuevas y en los cabarets, se divierte haciéndose pasar por Eddie Cohran en "Kiss baby", para que sepamos que el tipo más chulo de lugar va siempre a su bola, engominado hasta el pitillo, bien vestido, rompiendo pistas sin parar.

Se nota en ambos el amor por lo antiguo, por el blues callejero, por el rock de domingo trajeado. Vacilada bestial "That ain't right", empresa colosal para recuperar expresiones de otras épocas, entronar el principio del rock como ente dominador de una voluntad de cambio, de rebelión. Las calles llenas de fuego, los locales de humo, y el cuerpo de adrenalina.

Heavy Trash, excelente manera de aparcar a la banda madre. "I want oblivion" es punk, sacudidas para patear y patear suelos y algún que otro malnacido. Por vena que lleva el rock el bueno de Jon. Visceral hasta la médula, zafarrancho de combate y todos a la pista rabiar.

Y como no resaltar el guiño a The Gories en "They were kings", una auténtica maravilla, deliciosa compenetración de este duo que nos sacude los nervios con alegria y actitud atronadora. Este duo de caraduras, contaron con la estimable colaboración de los Sadies, para dar más arrojo y velocidad a esta bocanada de rock tira de patillas y suciedad, de coches aparcados en un cine de carretera donde después de unas buenas ostias, cauterizar las heridas con gemas inflamables de rock.