lunes, 16 de noviembre de 2020

L'ENFANCE ROUGE. "Bar-Bari" (2011)



L'Enfance Rouge, el trio italo francés, es uno de los mejores secretos guardados de la escena europea. Sus trabajos, repletos de lugares comunes donde el avant rock se da la mano con el noise, y con la incorporación hasta de sonidos del Magreb (no hay que perderse esa bestialidad llamada "Trapani"), sacaron este "Bar-bari" en 2011 y te llenaron de espasmos y rabia. 

Si la inicial "Perquisitions", te entra de golpe con su nervio y su feedback, en la siguiente, el triste himno llamado "Grande Survie", te sientes como poseído por este huracán que todo lo puede, que fabrica emociones al vacío mirando todas la trayectoria musical de Sonic Youth  en sus sucesivas etapas. 

Asi son L'Enfance Rouge. "Gabès le soir (Maribor le matin")  es un pepinazo que te recuerda a la época más salvaje de PJ Harvey, cuando nos ladraba en discos como "Dry", y en "Vengadores (Tostaky/Le continent) cuentan con la colaboración del cantante de Noir Desir, que pone voz al tema más noise del lote. 

"Wa ana lastou Durduvyyan", es catarsis sin domesticar, a lo bruto, en caliente y que da paso a "Jadransko more" donde Chiara Locardi nos lleva de la mano hacia el exceso del grito magullado.  "Nada, nothing, niente, gar nitch, rien", es quizás la más me gusta. Lenta y misteriosa al principio, brutal en su desarrollo final. 

Para terminar "Merde, nous sommes presques morts", la mejor forma que tienen para si no lo has hecho ya, conseguir toda la discografía de esta monumental banda. 


viernes, 13 de noviembre de 2020

AEROGRAMME. "My heart has a wish that you would not go" (2007)


4 discos dieron vida este cuarteto escoces comandado por Craig B, siendo este disco de nombre tan largo es que les aupó (algo, no mucho) en las listas independientes de la época. A ello ayudaba su lirismo que embriagaba como hacen constar con la  inicial "Conscious life for coma boy" con su épica de guitarras ensimismadas.

Digamos que Aerogramme podían pasar por el lado más amable y comedido de sus paisanos Mogwai. Sus temas están repletos de arreglos ("Barriers"), sin acercarse a las explosiones de sonido del post rock, más cercanos a un indie rock con algún trallazo que no levanta mucho la voz. 

 Les sobra en ocasiones un acercamiento al lado más pop, como sugiere "Exists", pero con regalazos sónicos como "A life worth living" se lo perdonamos. "Finding a light" va de balada curtida en experimentos de cuerdas y arreones siempre con el freno en mano, y "Living Backwards" se hace un poco largo en su acometida de conseguir crear expectativas. 

El cd va de mas a menos en cada escucha. Las primeras parece que la explosión esta cerca, pero al poco la contención excesiva desequilibra el ambiente general ("Trenches"), donde la baja niebla pernocta en espejos rotos por cadencias falta de energia ("Nightmares"). 

Al final, lo que se prometía como un viaje de luces y parafernalias, se queda en un intento vano que se acerca más un britpop bastante soso, que pierde fuste sin remedio con cada oída. No, Aerogramme no son Mogwai.


miércoles, 11 de noviembre de 2020

IDLES. "Ultra mono" (2020)


 Qué ganas que teniamos todos de hincar el diente al ultimo trabajo de Idles. Que manera de empezar un disco cuando tu dedo se topa con el play y empieza a escupir los altavoces "War" con la colaboración estelar de David Yow de Jesus Lizard (aparece en tres cortes más). Un abrupto punk, un golpe en la sien, un boomerang de rabia. 

Talbot y sus chicos siguen en la linea del frente. De allí ni dios les apea. "Grounds" te sumerge en un caos de ritmo minimal, hecatombe de ruido y furia que no cesa. Como "Mr. Motivator" y ese pedazo de frenesí que crean en cada instante. 

Idles siguen siendo peligrosos.  Continuan repartiendo bilis sin parar, sin ton ni son, abrazados a una calentura repleta de tensión, creando hits de esos que no se tararean, que nacen para ser objeto de desenfreno, de baile total sin posibilidad de parada ("Anxiety"). 

"Kill them with kindness" es como escuchar una jauría de perros rabiosos recorriendo las calles con ganas de bronca, de armar jaleo sin detenerse en las consecuencias. La jarana continua con la espídica "Model Village", y el punk se hace fuerte cuando suena "Ne touche pas moi", con ese grito de francés macarra subiéndose por las paredes. 

Ya he leido críticas poco positivas de "Ultra mono". La falta de hits (eso dicen) hace para muchos que el disco decaiga algo. Para mi es quizás la falta de hit lo que mejor se puede decir de él. Defienden su música como mejor saben sin detenerse en contemplaciones ("Carcinogenic"). En "Reings" hacen de las clases altas el objeto de su inquina, con un saxo que trama peligro, en un tema repleto de músculo y visceralidad.

La nota divergente de "Ultra mono" es "A hymn", de lo mejor del lote. Tranquila pero amenazadora, post punk a borbotones, lija sónica, joder que forma de dejar la red para cazarte con su serenidad de gasolina. 

En junio si el dichoso virus nos da algo de tregua, les veremos por aquí. Les esperamos como síntoma de que la vida vuelva a ser como antes de la pesadilla. Tachamos los días del calendario, esperando que los de Bristol nos iradien sudor, fuego, punk. Ya queda menos.....


martes, 10 de noviembre de 2020

KLEG. "Zing" (1992)

 


Este pedazo de grupo es de esas joyas escondidas que ha dormido en el cajón de las especias musicales que tanto ha condimentado nuestra vida. La banda holandesa, sacó este enorme disco, producido por Lee Renaldo y mezclado por Luc Van Acker de Revolting Coks. 

Y la huella de Renaldo se hace patente, desde que se inicia el desgarro con "Diamanda", con ese punto donde divergen el art rock y el noise, como un mar inclemente de sonidos de esos que te provocan y te acunan a la vez. Gozada.

Canciones con títulos de una palabras que fabrican una rápida aceptación al oyente que cae con las volutas de distorsión controlada de "McKenzei", y con soberbios pasajes de improvisación como "Cindy" y ese decorado que dibuja de expresión brutal. 

"Jacky", es una gominola enjabonada con caligrafía de repostería eléctrica, y "Brenda" es puro Sonic Youth, pero mantenido una identidad de banda que acoge influencias para traducirlas con su propio lenguaje. "Intro" es un mazacote repleto de feedback" y "Alley" es mi favorita de entre este manojo de ruidista panorama acogedor. 

Tienen los temas de Kleg una patina inconformismo, de subversión, pero siempre acompañada con paradas en puntos intermedio para una meditación atropellada  ("Heather"). Sacaron a parte de este "Zing" una suite de 4 temas titulada "Eating and sleeping", también de recomendable escucha. Kleg, uno de esos tesoros que es puro disfrute su encuentro.


sábado, 7 de noviembre de 2020

ELUVIUM. "Copia" (2007)

 


Hay veces que la música es un analgésico, una inyección de morfina en tu corazón, un medicamento para prescindir de ciertos alientos oscuros. Escuchar a Eluvium, es como ver siempre llover protegido desde una aislada casa es un bosque sin más ruidos que tus latidos. 

Eluvim, el proyecto que navega entre el ambient, el neoclasicismo y la música minimalista, y que dirige con brillantez Matthew Cooper, siempre nos ofrece señuelos para perdernos en su coordenadas de suavidad necesaria. 

"Copia" fue su cuarto disco, y como el resto de su discografía, es todo un puntazo de principio a fin. El inicio sobrecogedor con "Amreik", los diez minutos de sinfonía natural de "Indoor swimming at the space station, o esa tristeza que rezuma "Seeing you off the edges", son sólo una muestra de este hechizante viaje. 

El piano te desgarra el alma en "Prelude for time feelers", y cuando llegas a "Requiem on Frankfort Ave", ya no te queda más respuesta que seguir envuelto entre las mantas, cerrar los ojos, dejarte llevar y ofrecer a la tranquilidad tu mano en el invisible silencio perfora asideros convertidos en vaho.

Cuanta belleza en "Radio ballet", cuantas veces que me he puesto esta semana "Reciting the airships" con su envolvente manto de caricias de rocío, o ese final llamado "Repose in bleu", que empieza entre la niebla más absoluta para sumergirte en un huracán de clasicismo atroz. Maravilloso. 

Hay días que parece que te vas a comer el mundo, que puedes con todo, que tiras para adelante sin mirar atrás. Otros sin embargo, avanzas como una tortuga, sin querer salir del caparazón, sin ganas de nada. Eluvium es una buena vacuna, sin efectos secundarios, un placebo que amansa y reconforta, el sonido de la perpetua levedad.


jueves, 5 de noviembre de 2020

LANDOWNER. "Consultant" (2020)

 



No hay que esperar mucho. Empieza a sonar los primeros acordes de esa bestialidad que es la inicial canción del cd, "Victim of redlining" y te comienza a salir humo de la cabeza. Y es que este ultimo disco de la banda liderada por Dan Shaw, supera con creces al también enorme "Blatant" (2018).

Lo suyo es punk minimal, repetitivo, correoso,a la vanguardia de los exabruptos, alienados contras las putas injusticias que rodean todos ("Phantom vibration"). Me los imagino girando con Idles. Lo suyo es distinto, pero la energía volcánica es de igual intensidad. 

Lo que empezó como una aventura casi en solitario del bueno de Dan, ha terminado como un compacto grupo de cinco componentes, repleto de aristas y argumentos suficientes para auparse en posiciones delanteras cuando hagamos nuestra personal lista de los mejores del año. "Swiss pavilion" es puro Minutemen y en "Being told you're wrong", les basta apenas un minuto y medio para encandilarnos con su leve catarsis.

Y es que Ladowner lo bordan se metan donde se metan. "This could mean something" y su post punk reiterativo; "Confrontation" y ese toque ochentero que les queda espectacular, o "Extreme youth", y su vendaval matemático de post punk.

Nada aburre en "Consultant". Te encuentras de bruces con una oleada de nervio, de tensión acumulada, de brotes de inquina maquillada con una potente instrumentación, donde los siete minutos largos de "Mystery solved" nos deja con la boca abierta de principio a fin.

En la parte final, otros himnos para llevarse a la boca: "Restraint" y sobre todo "Old Connecticut money", dos maneras efectivas para terminar esta caloría de bestialismo sofocado. Gran futuro para estos chicos. 


lunes, 2 de noviembre de 2020

EFTERKLANG. "Tripper" (2004)

 


"Tripper" fue el primer disco de este grupo danés que tanto buen rollo nos dió con su música minimalista, indietrónica con saber a rayos de sol, calorías íntimas con ínfulas de ratos de sosiego siempre mezclados con serpentina de vientos ("Swarming").

Todo "Tripper" es uí juego al escondite donde la voz de Casper Clausen suena a trompeta de andar por casa, a suspiros de esos que siempre saben a mar como en la increíble "Step inside". Los daneses, que a posteriori nos siguieron dando buenas noticias discográficas, sobre todo con el descomunal "Magic chairs", elaboraron una concienzuda colección de postales de viento que nunca cesa ("Prey and predator").

La levedad de una burbuja que nunca explota ("Collecting shields"), o las descripciones que hacen de inviernos florales donde es fácil dormir en ensueños de película ("Doppelganger"), casan a la perfección con decorados de suavidad íntima como la hechizante "Tortuous tracks".

Para terminar, "Monopolist" y la inclemente "Chapter 6", dos maneras efectivas para meternos de lleno en este mundo de magia donde es fácil hallar tranquilas cabañas de madera de heno, o rocíos embriagadores.