Aunque el slowcore ande últimamente de capa caída, la escucha de este grupo de Texas, te hace confiar que aun hay motivos para el renacimiento de un estilo que desde Codeine pasando por Bedhead, nos ha regalado muchos maravillosos momentos de música lenta para soñar en paz y silencio.
Tienen solo dos discos en su haber, y éste, su último largo, desde que empieza el tema que titula la aventura, te das cuenta de la validez de un trabajo, con ese guitarra que tanto nos recuerda a J.Mascis, y una música, eso si, embalsamada en una calma que te hace añorar melancolía.
"Sadie" es enternecedora, con arreones que a penas levantan el pie del acelerador, con las ideas bien claras de que lo suyo es provocarnos espacios para la introversión, para la militancia en la sedación, pero eso si, con mucho feedback.
"Untutled cowboy" es otro armazón sónico que te pone la piel de gallina, y en "Highway" nos unimos a ese aire campestre que tan bien les sienta. "God's gonna give you a million dollars", un disco para viajar entre nubes que anuncian tormentas, la vuelta del slowcore.

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