martes, 15 de mayo de 2018

THE MEN. "Drift" (2018)


Hacía tiempo que no me sentía tan estafado por la compra de un disco. Y eso que los anteriores trabajos del cuarteto neoyorkino comandado por Mark Perro, eran de todo menos previsibles (sobre todo "New moon" (2013) y "Open your heart" (2012)).

Pero este "Drift" es una auténtica calamidad. Aquí no encontramos nada su antigua propuesta arriesgad; de noise, de punk salvaje con ondas country. 9 canciones para olvidar echando leches, para no perder el tiempo, para obviar a la vuelta de los días.

En "Maybe i'm crazy" quieren pasar por Wire y les sale un truño monumental; "When i held  you in my arms" parece de esas canciones que se escuchaban en los años 70 en las emisoras yankies, baladita inerte y pueril. En "Secret light" juegan con la new wave y en "Rose on top of the world" tenemos que darle a toda ostia al play para llegar a "So High", una folk song atribulada, con armónica oxidada, otra patata.

Se salva por los pelos la aguerrida "Killed someone", la única con nervio del cd, aunque ya lo hallamos escuchado mil veces. "Sleep", es eso , para dormir en medio de una buena andanada de pesadillas y "Final prayer" es un quiero y no puedo. Para finalizar "Come to me", otra vuelta añeja al pasado en una psicodelia absurda y tediosa.

Hacía tiempo que no aparecía por Discos Pensados un mal disco. La verdad es que no es nada agradable escribir criticas como ésta, pero sí necesarias ante tal cantidad de despropósitos. Al mes que viene, en la compra mensual de música, escrutaré bien mis futuras adquisiciones. Después de este desastre, más vale estás prevenido. "Drift", música para olvidar.


domingo, 13 de mayo de 2018

HEATLH. "Get color" (2009)


Si con el primer disco que sacaron en el años 2007, "Healt", ya nos pusimos sobre la pista de esta banda de ruidistas con propensión a crecer evolucionando entre mantras de electrónica y guitarras saturadas, en este segundo, "Get color", bajaron un poco la mano apretada sobre tu cuello para que podamos respirar algo de aire.

Y les salió redonda la jugada. "In heat" es la primera parada en este viaje de ruido amable, donde "Die slow" juega con la tecnología y las voces a una escondite liviano. En "Nice girls", se ponen serios de verdad, la batería atrona, el ritmo se acerca a un shoegazing espasmódico, condimentando con baba y rabia.

El cuarteto de Los Angeles, decidieron acercarse a su manera al concepto pop, pero desde su prisma maquiavélica y brutal. Así salen cosas como la difícil "Death+"  o la maravillosa "Before tigers", con un feedback que se enrosca en letanías de bruma y suspiros que dan miedo.

En apenas media hora se ventilaron este disco. Y es que la cosa merece la pena. Punk es "Severin" por su actitud y por esa disonancia que se acerca al noise. Como la vertiente gamberra de "Eat flesh" condensando su vitalidad en un buen puñado de minutos que les acerca a una versión abrupta de Moonshake

Electrónica extrema en "We are water" para acabar con "In violet", la mas certera del disco, una buena forma de seducirnos a traición. "Get color", una valiente y sinuosa propagación de art pop que te deja perplejo y sin palabras. Y eso es lo que importa cuando buscamos algo que nos impacte.


jueves, 10 de mayo de 2018

HOT SNAKES. "Jericho sirens" (2018)


Viendo la portada del disco de los ya veteranos Hot Snakes, parece que vamos a toparnos con un lp de surf punk o algo parecido. Pues no, Hot Snakes, haciendo honor a su carrera, siguen tirando por la carretera del post hardcore, donde es fácil violentarse con la fuerza de las guitarras, y con el empaque melódico de sus temas siempre peligrosos (el inicio con "I need a doctor" no puede ser más brutal).

Tras su aparición en algún festival en 2011, llevaban desde el 2004 sin editar disco, ("Audit in progress"), y la verdad es que la espera ha valido la pena. Sub Pop, el sello que vio nacer el grunge, es la casa donde Hot Snakes han elegido para realizar una auténtico festín de electricidad y fuerza, de detonación y rabia, ("Candid cameras").

Swami John Reis y sus chicos no se cortan cuando hay que acercarse al punk ("Why don't it sink in?"), o cuando hacen pequeños himnos para subir el volumen trotando demolición, como en la brillante "Six wave hold-down". Y es que para algo ha servido que entre sus miembros haya músicos que han estado en Drive Like Jehu y Rocket from the Crypt.

La que titula el cd, también tiene una ejecución que parece acercarse al emocore, para en "Death camp fantasy" continuar con brío y potencia pero con un deje melódico que les da más sensación de triunfo. La verdad es que la media hora que dura "Jericho sirens" pasa en un suspiro.

"Having another?" es otra perforación amable en tu cerebro de hardcore embrutecido y sagaz y "Death Doula" es puro stoner con lija y serrucho. "Psychoactive" es punk desgarrado con rosas y el final con "Death of a sportsman", es la mejor manera de golpear con vehemencia y rabia.

Hot Snakes han vuelto. Aquí no hay olas, ni tablar de surf. Aquí hay un sonido abrasador, post hardcore de altura para combatir el tedio en estos tiempos de tanto hastío.


martes, 8 de mayo de 2018

YOUNG FRESH FELLOWS. "Tiempo de lujo" (2012)


Sin duda que Young Fresh Fellows son uno de los grupos más divertidos que he visto en mi vida. Allá en los 90, en la sala Revolver, recuerdo su concierto en un ambiente de fiesta continua, de rock eléctrico, de jolgorio continuado. Si a esto unimos una banda competente donde Scott McCaughey (más tarde en REM) hacia de paladín del cachondeo, éxito asegurado.

"Tiempo de lujo" fue su último trabajo hasta la fecha, y el lp sigue la estela de otras brillantes producciones del combo, como "Totally lost" (1988) o "Electric bird digest" (1991). Empiezan fuertes, casi punk, con "Another ten reasons", para continuar con abruptos de psicodelia, "Tad's pad", o canciones de miniatura, ("A fake hello").

En apenas media hora, 12 canciones. Como siempre, no hace falta más para embarcarnos en este barco que se escabulle entre trincheras de mar sedoso y ágil ("Clefto and Zizmor"), o en poderoso power pop, "So many electric guitars".

En en directo donde su sonido sobresalía y se afilaba. Pero en disco, ya se podía intuir la delicadeza de sus composiciones ("Say goodbye center"), o la puntería fina de sus disparos de rock con maneras de autor, ("Life is a funeral factory").

Un, dos, tres y "Death of an embalmer", ruido y furia; luego armónica y vacile casi hippie, con "Love Luggage", para continuar con el rock de caramelo de "Margaret". Después, los potentes riffs de "I don't know why" dan la voz, a la casi sentimental "Broken monkey".

Años 90. Revolver. La sala abarrotada. Nosotros con el vaso en las mano, mientras los greñudos nos contagiaban con sus risas y su rock sin falsedad ni pose alguna. Creo que unos chavales (si mal no recuerdo) llamados The Posies, ejercían de teloneros. Muchos tenían que aprender de un grupo, los Fellows, en la carretera desde principio de los 80, con todo a su favor para no ser engullidos por el extravío del tiempo. Que recuerdos.....


lunes, 7 de mayo de 2018

JOHNNY DOWD. "A drunkard's masterpiece" (2008)


Desde el año 1997, lleva esta banda norteamericana destripando y deformando estilos como la música tradiconal americana, el blues, el country y lo que les venga en ganas. Dowd y sus chicos compusieron este largo disco, casi de 80 minutos donde tiene cabida toda la deconstrucción a la cual nos tiene acostumbrados la banda.

El disco esta formado por 3 Opus con sus canciones respectivas. Y la verdad es que es todo un goce los estilos que nos encontramos, la variedad e intensidad de la propuesta; El Opus I, con la íntima "Danger, blind painter paints blacks", la sigue la psicodelica y bizarra "Random thougts", para en "Off Broadway", acercarse casi al espíritu de Santana setentero, con esa guitarra que hace remolino y lucha.

Los teclados toman protagonismo en "Unintended consequences", y terminan el Opus I, con "Indefility/Gargon vs. The Unicorn", bizarra como ellos solos. El Opus II, comienza con furia, con la estruendosa "C'est la vie", hard rock afilado y brutal que da paso el blues en "Johnny's got the Mic", para en "Easy Money" contagiarnos con otra medley donde la superbanda se come a la electricidad.

Para acabar el Opus II, el vacile de "Union of idiots" con los riffs prestados del "Smoke on the water" de Deep Purple en clave orate. Demencial. Ya en el Opus III, "Caboose" y sus ritmos latinos nos deja varados, para que en "Adultress", Anna Coogan a la voz nos lleve de la mano hacia el pecado asegurado.

La fogosidad abrasiva vuelve con "Things a woman needs" y "Maybe Brazil", para terminar con "Coda" y su minuto y medio de adios. Todo un lisérgico y apabullante viaje, donde es fácil rendirse ante la facilidad de la banda de concretar estilos en una soberbia concatenación de música libre.

viernes, 4 de mayo de 2018

THE EX. "27 passports" (2018)


Mes de mayo y ya nos encontramos ante uno de los discos del año, una brutalidad de principio a fin, una bestialidad que te hace añicos, que necesita un volumen detonador para captar la evidencia de que esta banda holandesa, después de 8 años sin trabajo, y comandados por Andy Mor, tienen aun mucho que decir.

Y es que las guitarras suenan como serruchos atómicos. "Soon all cities" es la primera andanada, y todo suena demoledor, post punk, post hardcore, y todos los post que quieras poner vale para ellos. Como los ritmos africanos que siempre han acompañado a esta banda inquieta, que hacen su aparición en "The hear conductor".

"This car is my guest" es otro de esos himnos compuesto desde las entrañas, un almacén de residuos donde la batería se envalentona en una diáspora de minimalismo atroz. Siguen las viejas bandas sacando las papeletas ganadoras. Si los últimos trabajos de Yo la tengo o Superchunk,  fueron superlativos, este "27 passports", pone a la banda del país de los tulipanes, al frente de esos lps que es indispensable no perder.

Casi suena no wave la febril "New blanck document" y "Piecemeal" es un torrente de lava demoledora, que avanza poco a poco, arrastrándose lentamente mientras que el ritmo se va a acelerando, con la tensión que sube a la par que los grados de devastación. Colosal.

Como "Birth" y su repique de guitarras, y su guiño no disimulado a la juventud Sónica. Y es que es un no parar, una fuente de mana ácido y devoración, catarsis al cubo de una banda que se nos muestra joven a pesar de los 40 años que llevan en la carretera.

En "Footfall", parece que nos encontramos ante un batallón de moscardores mosqueados, todos a la vez, al unísono, trenzando alaridos de ruidos encantador. Joder, que disfrute más total. Casi acabando esta epopeya de viaje, otra vuelta por el continente africano, en "The sittings chins" rozando el noise,y el fin con "Four billion tulip bulbs" pone el punto final a este monumental disfrute que escuece y quema.


miércoles, 2 de mayo de 2018

YANN TIERSEN. "Dust lane" (2011)


Posiblemente "Dust lane" sea el disco más post rock que el músico francés conocido por todos por su larga carrera como compositor, y sobre todo como hacedor de esa maravilla que fue la BSO de "Amelie".

Y es que nada más dejar el dedo prendido en el play, suena "Amy", con esas flautas ensoñadoras, con esa voluntad de volar que parece traerme a la memoria los primeros tiempos de Mercury Rev, cuando aun eran buenos. Himno sideral para volar y gozar.

El sexto álbum de su carrera fue una gozada, un lugar indómito donde pararse a soñar y sonreír, delicado y frugal como la canción que titula el cd. El disco, que nació tras la muerte de la madre del autor, lleva implícito una dosis alta de amargura y melancolía, de suspiros y decadencia.

"Dark stuff" es un puñetazo donde la distorsión se divierte con los vientos y la voz y "Palestine" es una oda embrujada de lírica que se enreda en la secuencia de la amargura, en los siseos de la introversión.

"Chapter 19" es otro recorrido por la nostalgia, con las cuerdas crujiendo mientras se crea un climax de sugestión y hondura. El piano de "Ashes" deja paso a una punzada en el corazón, a un dolor dilatado por la experiencia del tiempo que quita seres, que deja huecos.

Como "Till the End", que se sirve de la electrónica para pasearse por un cielo repleto de rayos que cruzan amenazas, de luces que sirven para pararse en seco. Para acabar el lp, "Fuck me", con la guitarra acústica cantando tristezas. Un puntazo, un disco a recuperar de un artista que nunca defrauda.