Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

jueves, 1 de septiembre de 2016

SPARKLEHORSE. "Good morning spider" (1998)


En 2010, Mark Linkous, lider y compositor de Sparklehorse, decidió acabar con su vida. Terminar de golpe con una trayectoria siempre en los márgenes de la música independiente, con la calidad como adjetivo definitorio de una carrera esplendida, cortada de un tajo por la guadaña del adios.

"Good mornig spider", el segundo disco de Sparklehorse, es una compendio de unas formas de pensar y sentir la música, de gozar, de expresar la aislación de un músico que se apagó como una cerilla, que dijo ya no me vereis más.

"Pig", la que da inicio al disco es puro indie rock ruidoso, estruendo en medio de la tormenta. Rara avis en "Good morning spider". Aquí priman los tiempos lentos como en "Painbirds" o "Saint Mary". Pero también Linkous supo sacarse de la mangas canciones pop de gran calibre como "Sick of goodbyes", o psicodelicas sinfonías para perder la razón ("Sunshine, international version").

Así era Mark Linkous, un compositor excelente, sin freno en su creación. Su disco favorito para el que escribe es "It's a wonderful life" (2001), el siguiente a este, pero "Good morning spider", con su golondrina volandera tiene sufiente fuerza como para que esté en lo mejor de su discografía no muy larga. "Chaos of the galaxy/Happy man", suena al principio lofi, lejana, para al poco nacer como un hit de esos que hay que recordar aunque el tiempo pase su patina de olvido.

17 temas para que no olvidemos a Linkous, para traerle, para saborear con gusto su ponzoña y su arrojo. Me gusta la delicada "Hey, Joe", y la esplendida "Come on in" con esa capacidad de hacer del romanticismo una afrenta vital.

No se porque pero hay veces que Sparklehorse me recuerda a Eels. Quizás por que son dos genios que cabalgan a lomos de un caballo salvaje y sin posibilidad de domesticar. "Maria's little elbows" es sencilla y a la vez embriagadora, y "Cruel son" es todo un latido para hacerte gozar con su melodía espeluznante, con su proyección hacia cielos de ternura y confabulación.

Todo "Good morning spider" es un festival para gozar en la intimidad de después de comer, para llevar prendido la mezcolanza de su azul espumeante de rabia ("Ghosts of his smile"). La colosal "Hundreds of sparrow" va poniendo los créditos de fin a este pelicula que sabemos que no va a terminar bien. Adios con "Junebug", adios dice Mark en una época en la que aun florecía en el jardín de lo imperecedero. Luego vendría el drama, pero eso es ya otra historia.....