viernes, 23 de marzo de 2012

LEO FERRE. "Amour anarchie" (1970)


No me extraña que los personajes y bandas más representativos de la escena indie gala hallan citado más de una vez al poderoso Léo Ferré como influencias más o menos reconocida. Dominique A, Michel Cloup, Programme, Diabologum... En todos ellos hay algún rastro de ese singular chanteur, a mi modo de entender, el más apasionado y visceral cantor francés de todos los tiempos.

Para mucho (para mí seria dificil elegir), "Amour anarchie" es la obra cumbre de este innovador que comenzó siendo un chanteur clásico tradicional para acabar siendo un verso suelto, recordado por esa oratoria, por esas canciones declamadas con un tono tan confensional, tan especial, que aun sin estar muy puesto en el idioma de nos voisins, te verás sumergido en este espectal, lirico y sobre todo emocional mantra de sentimientos al límite.

Anarquista, beodo de la vida sin fin, pasional hasta las lagrimas, en "Amour anarchie" encontramos a un Ferré que empieza con una descarga psicodélica, histriónica, casi de rock oscuro, titulada "Le chien". Fijarse pues debemos en su tremenda instrumentación caótica entre la proclama poética del bardo del pelo cano.

"Petite" es una canción de amor a una menor de edad, repleta de floresta, de pinchos, de goznes de alma. Sinfónica, pura, singular, peligrosa. En "Poètes vos papiers" saca a relucir el rebelde con causa, revolucionario de ideas y sentir, enseñándonos que a los poetas se les aprisiona por su peligro para la normalidad, por su libertinaje de palabras e insurrección.

Y es que el que en otros trabajos musicó los versos de Aragón, Verlaine, Baudeleire o Rimbaud, no se puede quitar la mascara de vate que nos enseña los meandros de la vida y la muerte.El inicio tan roquero de "La the Nana", es todo un sentido homenaje a la mujer que es la antesala de  "La mémoire et la mer" lenta y trágica chanson donde rememora su pasado con el mar como compañero, contraponiendo esta compañía a la soledad del presente de la que habla Ferré.

"Rotterdam" me hace pensar en sus antiguas canciones de primera época, pura canción de baile de salón de amor, donde la ciudad holandesa se hace un hueco en el mapa geográfico de este mago tan fundamental para entender la evolución de la música francesa. Ferré, Brel y Brassens. El trio lo dice todo. El trio de ases en la manga que debes de sacar para sacudirte tanto imperialismo de música inglesa.

Todo un gusto pues traer a este hogar donde los discos se piensan al más grande orador de música que ha dado la France. Y es que los grupos y artistas que mencioné al inicio del artículo sabían bien donde se fijaban para construir sus personales muros musicales. Ferré el poeta eremita, el anarquista necesario, la voz al límite, el señor de la enormes canciones.

2 comentarios:

Alex Palahniuk dijo...

Ni papa de este tío...

Carlos dijo...

Amigo Alex no sabes lo que te estas perdiendo. Lo conocia hace años y el hechizo que provoca hace que muchos de esos songwriter anglosajones queden como autenticos aprendice. Dylan entre ellos.