miércoles, 22 de abril de 2026

MARK EITZEL. "60 watt silver lining" (1996)

 


Siempre he tenido una especial debilidad por Mark Eitzel. En los 90 con su banda American Music Club, puso su dosis de tristeza y de canciones siempre redondas, a una época donde lo que predominaba eran la distorsión, el bello ruido, los paseos salvajes por el conocimiento de tantas bandas que nos conmocionaron. 

Tanto con su banda, como en solitario, no me he perdido ninguno de sus proyectos, y este "60 watt silver lining" le tengo un especial cariño, quizás por el acompañamiento musical que tiene de músicos de sesión de jazz, que hace que el sonido que conocemos de Mark,  ("Sacred heart" podría estar en cualquier disco suyo), se vea acompañado de otras sonoridades todas ellas radiantes. 

Temas como "Always turn away" con el piano como principal guía en este transito por la delicadeza, o "Saved" y ese aire música que se escucha en club nocturnos donde van a parar los que corren por las noches a lomos de su tristeza, hacen que "60 watt silver lining" sea un disco muy especial en la discografía de Mark. 

En "Cleopatra Jones" es la trompeta la que manda, y en "Wild sea" te puedes imaginar a Eitzel en el barco de portada del álbum, regodeándose en el silencio, recordando viejos disgustos, o preparando canciones para sus próximos proyectos. 

Y es que queda tan lejano 1996. Pero "Aspirin" suena inmortal, como "Some bartenders have the gift of pardon", y esa llamada al ocaso, a la rendición por fatiga, a los murmullos noctámbulos programados para mantenerte siempre alerta ante los vaivenes de la vida. 

"Everything is beautiful" termina este paseo por la zona más intimas de Mark. Un regalo "60 watt silver lining", para días nublados o tardes repletas de melancolía. 



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