Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

sábado, 11 de julio de 2015

MCENROE. "Rugen las flores" (2015)


Si sus cuatro anteriores discos eran buenos, este quinto largo de los vascos Mcenroe continua en la línea de los corazones hinchados. Quizás como unos interesantes continuadores de la saga de Migala, conciencia de hierba y voces que te alumbran ("Cae la noche), Mcenroe sabe que con lo mínimo pueden llegar muy lejos.

Cogen las guitarras que se acoplan al neocountry y convierten "Coney Island", con teclados incluidos, en una mágica exploración por los campos donde buscamos ese árbol donde tatuamos el nombre de un amor ya fenecido.

Amigos me suenan de Pumuky y sus aventuras interiores. Pero hay distancias, hay voluntades distintas, a parámetros de sensaciones distintas. La que más me ha calado, es la que titula el cd. Arrebato y paroxismo, inaudita bacanal de agua que penetra en tierras eléctricas donde electrocutarse con penas y sosiego. Pura dinamita para el sentir.

La sombra del escritor mexicano Eduardo Lizalde recorre cada minuto, cada estrofa, cada canción de este disco para ponertelo en silencio. Cosas de amores indómitos y de fábricas de tormentas al por mayor. Ocres tonos, reflejos que no se quedan en el espejo, palabras que pusiste en un papel que quemó el olvido.....

"Caballos y palmeras" es pop que se enreda, con la voz de Ricardo Lezón llevando la batuta, el programa de festejos de los sueños por realizar y "Madrugada" es postrock que se queja con valentía, mientras corre en una frenética exposición de latidos siempre contenidos. Si las flores rugen, no hay mejor lugar que escucharlas que en este disco.

En "El puente" nos encontramos con otra maravilla al ralentí, misión posible de gotas de mar descarriadas, zafarrancho de pulsos elevado de caligrafía tierna. Si, puro racimo de velas en altar mar que nos lleva a "Esta misma sensación de soledad", con Miren Iza de Tulsa,  sirviendo de acompañante a este folk aterciopelado.

"La luz" y "El vendaval", ponen el fin a este paseo por lo agreste desde la calma. Palabras tenues y siseos ardientes. No me extraña que rugan asi las flores.....