viernes, 14 de diciembre de 2012

RED RED MEAT. "Bunny gets paid" (1995)

Antes de que Tim Rutili formase los imprescindibles Califone, (una de las propuestas más sugerentes del espectro indie de los ultimos años por sus desarrollos del blues a la psicodelia, pasando por autopistas de blues lisérgico),  nos regaló los oidos con estos Red Red Meat, con la compañia del ya fallecido Glynis Johnson, actores trapecistas que con este "Bunny gets paid" se salieron en todos los sentidos.

Oyendo el disco de la muñeca ladeada, te das cuenta de la cantidad de música que se nos ha pasado inadvertida en el transcurso de los años. "Bunny gets paid" tiene todo para que sea un album de esos inolvidables, de los que dejan secuela por su impronta  huella en el trajín de tu discografía personal.

"Carpet of horses" y su folk triste y lisérgico es la leche. Pero cuando te enfrentas al torbellino melódico de "Chain, chain, chain" con sus guitarras indies y sus coros Pavement, dirás joder, estos tios me alucinan. Luego, te dejan k.o. con el punk en plan velvet underground que es "Rosewood, wax, voltz + gliter", distorsionada, febril, desatada, puñal en la espalda.

Red Red Meat eran asi de chulos. Porque de repente paran la máquina y se sacan de los altavoces "Buterred" una country song oscura y dolorosa, requiem por las nubes negras que se avecinan, olor a naftalina de ron.

Huellas también de Neil Young te puedes topar en "Gauze", y en "Idiot son" nos convencen con su blues de media talla, con su rugido valiente jugando con lo indie de los indie, resoplando tradicción, cosiendo banderines de enganche fuera de la cancha de juego de los de siempre.

No me quedo corto al decir que la escucha de este "Bunny gets paid" después de tantos años sin pararme en  él, me ha supuesto una querencia por la revisión de toda la corta obra del grupo y de su sucesión estilística llamada Califone. Para oidos exigentes y corazones calientes pues, este pedazo de puño en la mesa.



1 comentario:

Javier Romero dijo...

Muy buenos, si señor. Cuanta música se ha quedado y se quedará en el camino, es así. Ahora, con la posibilidad que te da Internet de llegar a cualquier zona de música, es como si entraras en un océano, esto no se acaba nunca, siempre hay algo escondido esperando ser descubierto.
Un abrazo.