Reconozco que tuve mi desencuentro con la Pj Harvey de la última época. Cosas que pasan. Ferviente admirador que es uno de su etapa gloriosa con "Dry" o "Too bring you my love", sus trabajos a partir de "Is the desire?", me dejaron poco a poco a interesar.
Vuelve el tiempo (como muchas veces ocurre en esto de la música) a poner las cosas en su sitio, cuando nos topamos con este brillante disco, que empieza con una de esas piezas que te deja sin respiración, la mágica, "Prayer at the gate". Acompañado de su inseparable colega John Parish, el tono otoñal del disco ("Autumn term"), favorece el aire de suavidad que recorre todo el trabajo.
Canciones serenas como "Lwonesome tonight", o "Seem a I", te dejan el alma a rebosar de sueños con florestas gratificantes con la paz del espíritu. "The nether-edge" es más experimental, y "All souls" es otra de las piezas más emotivas de este gran reencuentro que he tenido con Pj.
Para terminar y recordar viejos tiempos, la eléctrica "A noiseless noise", un rugido de feedback como el que nos tenía acostumbrados cuando empezaba su carrera. Que alegría volver a ti querida Polly. Se halla confort bajo el calor de su voz, de esa sinergia que crea con unas canciones que te infunden una tranquilidad que espanta. Enorme.

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