Qué pedazo de banda eran Medicine. Hijos de los 90, fueron uno de esos grandes grupos que nos quedaron en nuestra retina auditiva, en esos maravillosos años. Shoegazing desde Los Angeles, que en este el que fuera su segundo disco, se disfruta de principio a fin, como vemos en la inicial y descampanante "The pink" y su continuación con "Babydoll".
Mucha distorsión, mucha melodía, muchas aristas donde perdernos en un bucle constante de ruido y melodía, el grupo comandado por Brad Larner y con la voz de Julia Monreal, edificaron una vibrante carrera de shoegazing con altas dosis de feedback ("Slut"), donde es imposible sustraerse, a esa telaraña sónica que no deja noqueados desde que los escuchamos por primera vez ("She knoes evertything" es una muestra vehemente de este vendaval).
Los conocí con su primer trabajo, "Shot forth self living" (1992), y hasta 2022, donde sacaron "Drugs" su ultimo disco, no han parado de pergeñar auténticas excusas musicales para que amemos el shoegazing ("Something goes wrong"), donde como no, el recuerdo de Lush, Chapterhouse, Ride, y otros afiladores del género, se hace presente cuando te pares con ellos.
El disco no tiene descanso, como vemos en "Never click", y ese galimatías de envolvente emoción que te deja sin aire o "Fried awake" y ese revoltijo saltarín de notas y más notas orates desperdigadas por el aire.
Ya en la parte final, "I hear" y sobre todo "The earth is soft and white", no hacen más que confirmar que lo Medicine siempre fue algo serio, para tomar en consideración. No les olvidamos.

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