domingo, 26 de abril de 2026

MCENROE. "Las orillas" (2012)

 


Siempre me gustaron McEnroe. Me parecieron  (a su manera claro esta), unos familiares cercanos de Migala siempre, quizás más introspectivos, más relatadores de vivencias diarias donde el dolor, la ausencia, el recuerdo, dejan un poso profundo en el ser. 

En este, el que fuera su tercer disco, no pueden empezar más efectivos, con la retadora y sublime "La Palma", lenta, pausada, repleta de suspiros evocadores y con un final casi de estruendo y distorsión.  Prima en el trabajo del grupo de Getxo, la delicadeza, la tranquilidad ("Agosto del 94"), con la voz de Ricardo Lezón como arma para dejarnos seducir. 

En "Vistahermosa" una ruptura amorosa es el objeto de unos minutos largos de emoción, post rock anzuelo de jardines floridos, palabras y más palabras de tristeza. En "La cara noroeste" nos encontramos con la versión más pop de McEnroe, suave, himno de sonrisas gastadas, febril celebración de los días de aplausos y alivio. 

"Las mareas" es otra celebración de la calma, de la aceptación de las cosas tal como son, de que hay ocasiones que es mejor resignarse antes que caer en una cascada de depresión. Mi preferida, casi al final, "En mayo", como un rayo desgarrador de distorsión. 

Buen grupo McEnroe, otoñal y capaces de repartir entradas para un festival de sentimientos a flor de piel. Buenos hacedores de canciones íntimas y pequeñas. 



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