Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

jueves, 16 de febrero de 2017

SIGUR ROS. "Takk..." (2005)


Desde que sacaron el deslumbrante "Agaetys byrjun", no les he perdido la vista. Cada trabajo suyo, era una manera nueva y etérea de volar con los islandeses, y esa mezcla tan personal de postrock, música orquestal, new age bien entendido,todo aliñado con una buena dosis de catarsis al rojo vivo.

"Takk..." fue su cuarto álbum, y en él encontramos una de las canciones más logradas de toda su carrera, "Glósóli" con un arranque de distorsión lírica, eléctrica a mitad del tema, que te deja aturdido, feedbak en medio de los ángeles caidos por el sopor de la divinidad, por el frio de la intemperie. Sublimes.

Puede que a muchos le chirríen esas voces, y esa forma tan particular que tienen de fabricar lugares comunes para la sedación del espíritu. Yo no me resisto, me dejo llevar, me pongo "Hoppípolla", con ese piano que da la salida a un torrente de épica glaciar.

Así son Sigur Ros, discos largos, gozosos en barroquismos, en expresiones musicales para acompañar imagenes de paseos por florales espacios, mímica del sentir. "Sé lest" parece que nunca se va a apagar, con sus tintineos de teclados campanulas, confetí para el esparcimento.

En este lp, Sigur Ros muestran su cara más alegre, hibernan en una primavera espacial, ("Saeglópur"), donde todo lo que cabe es la magia de la incertidumbre, los bocados de realidad imaginados mediante evocación. Uno de los puntos álgidos de "Takk..." es "Milanó", donde hacen una perfecta mixtura de arranques guitarreros y la calma que incendia los corazones.

"Andvari" es clasicismo hasta el extremo, rutilante y triste, mapa sonoro donde perder el sentido mientras despistado pintas en una hoja un laberinto donde buscar evocaciones pasadas, sonidos impacientes por hallar la credibilidad de lo íntimo.

Ya casi cuando llega el final, otro pedazo de joya, "Svo hijótt", pasión desaforada, la mejor manera de seguir llevando a Sigur Ros dentro, colección de minutos donde hallar el recogimiento, la evaporacion de las cosas inservibles.

Ha pasado el tiempo. Lo último suyo que escuché fue "Kveikur" (2013). No importa. Sigue vigente su mensaje onírico, sus dentellladas de paz que no se acaba. Música para la depuración.


3 comentarios:

Orlando dijo...

Muy buenos los islandeses .

Anónimo dijo...

Muy buena descripción del disco !

Nos quedaremos con esos primeros trabajos, pues en los 3 o 4 últimos años en mi opinión se nota la falta de inspiración. No sé si relacionado con la salia del grupo de uno de sus integrantes.
El show de su última gira es una apuesta arriesgada que a mí personalmente no me convenció (Primavera Sound 2016).

Enhorabuena por tu blog.

Saludos !

Carlos dijo...

Gracias amigo por tus comentarios. Me quedo con los primeros discos de Sigur Ros, es donde está más presente su impacto, su inspiración. Y este "Takk" sobresale. Un saludo!