Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

viernes, 20 de enero de 2017

ANARI. "Zebra" (2005)


Como se nota cuando escuchas este enorme trabajo de Anari, que en la producción esta Karlos Osinaga de Lisabo.  Desde que suena "Aingura hegodunak", con ese dramatismo eléctrico, con esa tensión lírica que forma un continente de aristas y sentimientos, se percibe que la crudeza se empareja con el sentir, y qué mejor para Anari que el acompañamiento del ex-Lisabo.

Cinco años habían pasado desde que "Habiak" me había puesto sobre la pista de esa cantante a la que ya cansa compararla un día y otro también con Pj Harvey. "Zebra" es un disco redondo donde hasta el piano tiene sitio entre el enjambre devastador, como en "Naufragoak".

Siempre me aluzinó como lleva los medio tiempos la compositora de Azcoitia. "Sustraiak" es brillante, un torrente de corazones a la espera del latido definitivo, ese que hace explotar miradas y susurros. La que titula  el cd, es otro pedazo de gema candente, soberbia, aristas que se pulen, cadencias que te llevan, y un punto de energía que sobrecoge y calienta.

También "Zebra" tiene sitio para himnos con poso demoledor, como "(H)egoak" y para letanías para dolores del alma, rosas salpicadas de motas de emoción, luz infinita, cavar y cavar en la profundidad, hollando recuerdos, aspirando al olvido solo cuando te acuerdas.

Para terminar, la mejor del lote. "Gu", descargando truenos, aspirando vientos, una molécula activa en acción perpetua de sedicción, Después del shock que supuso "Zure aurrekari penalak", volver la vista atrás y disfrutar de este "Zebra", es un medicamento seguro contra estos fríos siberianos que nos congelan el ser.