Como me gusta esta orquesta tan especial. Esta especie de big band suiza tiene algo que los hace realmente irresistibles. "Sauvage formes", su cuarto disco, y de la manos ni más ni menos que de John Parish en la producción, es otro disco de esos que tienes que escuchar sí o si, de la discografía tan maravillosa de una banda que deslumbra.
18 músicos tocan en este "Sauvage formes", donde encontramos piezas tan delicadas y tan épicas a la vez como "Sous mes yeux", o esa vacilada que se llama "Blow", donde como en los discos del grupo, asistimos a una perfomance rítmica que quita el hipo.
"Across the moor" es una vacilada, un detonante artificio cargado de una sonoridad que es un auténtico baile de estilos, una cartografía de expresiones todas ellas sugerentes. O "Bêtes fêroces" como si asistiéramos a una reencarnación muy particular de Penguin Cafe Orchestra.
"The unknown" y "Lost and found", casi tribales, con un toque minimal, son dos expresiones vivas del carácter de una banda que termina el disco por todo lo grande con "So we all", art rock de altura con múltiples texturas. Bravo por está orquesta celestial y por los parabienes que crea su escucha.

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