Vaya gozada de disco. El viaje que Auserón hizo a Grecia no pudo salir mejor. Acompañado por Vaggelis Tzeretas y Theodoros Karellas, Santiago pone voz a canciones de desamor portuarias, nacidas en las tabernas, donde los aldeanos y los marineros se cruzaban en un confín desgarrador, entre miradas ebrias, y tatuajes aún por rematar.
Cuando empezamos la travesía con "El desdén", ya sabes que esto va estar lleno de emociones a raudales, de parte de uno de los mejores artistas que tenemos por aquí, músico repleto de inquietud, sin posibilidad para aburrirte con su música, por que lo de Auserón es algo muy grande.
Qué triste suena "Fedra", con ese aire melancólico que lo impregna todo, con esas alas partidas de un vuelo cercenado siempre por la degradación de las palabras que se convierten sólo en un vano intento de comunicación.
Brutal "Batalla por la vida", llena de una tristeza que inunda el aire, para beberla viendo como el atardecer se come el día. Clásicos populares helenos, canción folk griega, es igual como lo llames, el caso es que te pones "El color del alma" y no puedes parar de bailar entre excesos de retsina para recordar el motivo de las llagas que pueblan tu ser.
"La espera" casi suena a chanson, y luego por todo lo grande "Irenita", la mejor de este cancionero con un video que no tienes que dejar de ver. Todo un lujo, ver a Santiago en esta forma, con ese arranque vocal que te hipnotiza, con una de esas letras que te servirán cuando escuches un portazo en tu corazón.
Anni B. Sweet, aparece en "Alborada en tono menor", para acompañar al maestro, antesala del final con "Naranjo amargo", donde Santiago deja Grecia, pero sabiendo que la huella de estas canciones ya forman parte de la historia de este gran tipo que tan bien nos hace a nosotros sus colmados seguidores.

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