viernes, 24 de junio de 2011

ANARI. "Irla izan" (2009)


Qué gusto que da escuchar discos como los de esta vasca, cuarto en su carrera, donde encontramos motivos más que suficientes para definirla como una especie de Pj Harvey de aki, sin sonrojarnos, sin pasarnos ni un ápice en la afirmación.

Ahora que nos hemos enterado que la vomitosa cantante de Russian Red, es una pija de derechas, (su música tambien lo es), y que no nos creemos el malditismo de la musa del indie, la señora Rosenvige, escuchar "Irla izan" es todo un puñetazo en el estomago, es rock que se cuece en la escuela de Come, es dolor que se hace guitarras, es sinceridad, credibilidad, rudeza, también amor.

Nuestra Thalia Zedek particular, comienza con "Zure ertza", lenta, afeitándonos con su slowcore de niebla y pedales de dolor. Ya nos tiene en un puño. "Iceberga", cabalga a su manera con la bateria entrometida en la voz, con las cuerdas que se estrujan para repetirnos que si, que es posible llevar la tensión al máximo, dotar a la música en esta nuestra tierra tan cómoda, de pústulas soberbias que se esparcen sin parar por tu nervio auditivo.

Escucho el chelo de Maite Arroitajauregi en "Horriak" en ese entramado de miedo de lagrimas y me quedo desecho, recordando aquellos momentos en los que nuestra vida fue sumergida por la catarsis del sinsentido, y donde nos agarrabamos a discos como éste para levantar la bandera de la lucha; que aqui todavia seguimos en pie con nuestro marchito corazón elevándose entre noches sin fin.

En "Isla", nos encontramos al bueno de Joaquin Pascual (Mercromina) aportando su granito de arena con su hammond hermanado con la garganta de Anari. “Bidea eta denbora” es otro de los puntos culminante de "Irla izan". Me gusta su tristeza, su delicadeza que no se rompe, sus flores lentas de rock silencioso.

El rock en euskera está de enhorabuena cuando nos topamos con cosas como "Ihid"; dura, con pinceladas de Neil Young, y con ese poso de dramatismo que recorre todo el cd.

La mejor, "Distantzia" es todo un himno para los soledosos, para los que nos corrompimos con toda la obra de Come, para los que nos gusta poner a tope la biografia de las interioridades de cada uno. Me gusta la voz de Anari, la soberbia instrumentación del disco que sin miedo a equivocarme, los posiciona junto a Lisabo, como de lo mejor que nos ha venido del norte en mucho, mucho tiempo.

Los auriculares que me acabo de comprar prenden fuego cuando suena la comatosa "Zuhaitzena", que nos recuerda que si, que hay otra vida, detras de toda esa maraña de artistas mainstrem que nos quieren meter con calzador como indiespensables. Esto, Anari,es ardor, vida, rock,música en estado puro.

3 comentarios:

luther blues dijo...

Esta cancion me ha transportado irremediablemente a los noventa my friend ,es un oasis en el desierto encontrar artistas que causen ese sentimiento y tu desde aqui completas la ecuacion acercandolos
Un abrazo y buen domingo Carlos

Carlos dijo...

Gracias Mr. Luther Blues. Si quitamos a la musica el componente de peligro, de dolor, de excitación, ¿que nos queda? Anari es eso y mucho mas. Saludos y como siempre, un placer hallar sosias en este virtual mundo que vivimos. Que no pare pues la musica

el gus dijo...

Qué guapo cojones!!!! muy bonito, si señora!!!