Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

jueves, 31 de marzo de 2016

65DAYSOFSTATIC. "The fall of math" (2004)


Con este disco comenzó su andadura este cuarteto de Sheffield, especuladores de un post rock emocional con reflejos de lunas electrónicas, tejedores de sesgos y humo que se dispersa sin más por el horizonte de tu habitación.

Me gusta este primer encuentro con ellos. Me han engatusado desde el inicio con ese combate llamado "Intall a beak in the heart that clucks time in arabic", donde ese gusto que tiene uno por Explosions in the Sky, Mogwai, Mono y demás ingenieros de colinas emocionales, se ve respondido por sacudidas de sonidos tecnológicos cabalgando sobre guitarras moderadamente duras.

Y eso es la seña de identidad de 65daysofstatic, y los que les hace singulares dentro de ese abanico de combos agitadores de cócteles explosivos. "Retrat! retreat!", es otro ladrillo más para esta construcción de sinergias imperecederas, de mapas sónicos de esos que te hacen estremecer. Me gusta esta banda que se regodea con reflexiones sampleadas como en "Default this" para a continuación buscar un amanecer perdido con "I swallowed hard, like i understood" y su deliciosa vesanía.

No hacer falta recurrir al estruendo, ni a los disparos inflamados. 65daysofstatic son solventes a su manera, impregnando de ácido floral un disco de inicio de carrera de lo más interesante. "This cast is a landmine" es otra muestra de estas tormentas dulces.

Las dos ultimas, "Fix the sky  a little" y "Aren't we all running", más especulativas y envolventes, son otra descarga más de adrenalina eficaz, sabiamente expresada con repiques de solemnidad. Otro grupo más para apuntar, para seguir.


martes, 29 de marzo de 2016

JOE JACKSON. "Fast forward" (2015)

Todo un señor Joe Jackson. Y todo un gusto para los oídos escuchar de nuevo a uno de los personajes más singulares de lo que fue la new wave británica, que con este "Fast forward" vuelve a emocionarnos con su cocina de pop rock, melodías radiantes y sueños bien hechos (la que titula el cd da buena muestra de ello).

Desde el 2008, con el notable "Rain", no había vuelto a confeccionar un buen lienzo de canciones propias, y la espera ha merecido la pena. El bueno de Joe Jackson lo tenía claro desde el principio. Queria grabar el disco en cuatro ciudades distintas, Amsterdam, Berlín, Nueva Orleans y New York, dando a las 16 canciones del disco una patina de brillantez particular. Y la verdad es que la cosa funciona.

Me gusta el aire pop de "If it wasn't for you" y está claro donde grabó la versión de Televisión, "See no evil", eléctrica y envolvente. Bill Frisell en la guitarra. Hay queda eso. Soberbia. Como la noctámbula "King of the city", también grabada en New York, redonda, sensual, marca de la casa.

Aqui hay hits donde quieras buscarlos. Las que grabó en Amsterdam son una buena muestra de ello. "A little smile" parece grabada en los 80, con el piano y los vientos acompañando el paseo vocal de un artista como la copa de un pino, de esos que no defraudan. También destaca en el cancionero confeccionado en Holanda, "So you say" con sus deje porteño. Finaliza "Poor thing" su incursión en la ciudad de los canales, otra joya rítmica, caliente, deslumbrante.

Cogemos un avión y nos vamos a toda pastilla a Berlín. Allí nos espera "Junkie diva", atronadora, con Jackson cogiendo un megáfono de contundencia pop, o como construir una canción para perdurar en el tiempo."If i could see your face", es quizás la canción cumbre del album; amenazante, con un saxo retador y un sombrio ambiente malsano rodeando el temazo. Un punto. Toca relajarse con "The Blue time", bailar y bailar para perder el sentido de los días mientras la noche se hace niebla.

Cogemos el transbordador a New Orleans, para enfilar la ultima etapa del viaje. "Neon rain" da el primer paso de este apasionante final, que tiene a "Satellite" como fiel acompañante, percusiones y melodías, soul y calor a borbotones. Y toca el cese de bellas hostilidades con la memorable "Ode to Joy", otro apunte más para pasar un buen día. Esdrújulo de principio a fin, "Fast forward", reconforta, te hace feliz, un buen disco para este comienzo de primavera.


domingo, 27 de marzo de 2016

PETER HAMMILL. "Thin air" (2009)


"Thin air" fue el disco número 30 en la carrera en solitario de este gran compositor. 30 discos. Hay queda eso. Y desde que se inician los acordes del primer tema, "The mercy", sabes que te vas a topar con un buen disco, un luminoso y giratorio ovni de rock sin tiempo.

Todo el cd fue grabado por el solito, sin ayuda de nadie, confiado en sus artes de introspección, sabedor de que quizás solo Robert Fripp, se le puede acercar en lo que a versatilidad y detonación del espíritu musical. El que fuera lider de Van Der Graaf Generation, sabe como componer estrofas de lírica estremecida ("Your faceon the street"), como volcarse en su ensimismamiento en salmos de folk alucinado ("Strumbled").

"Wrong way round" tiene ecos a Fripp, con esas guitarras que se cruzan y se hablan, y "Ghosts of planes" es oscura, con posibilidades de participar en alguna futura película obsesiva de David Lynch. Mi favorira, "Undone", con el piano a la batuta, bella letanía setentera, glamour en las notas, Hammill cantando repleto de arcanos mientras el órgano anuncia alguna desgracia o quizás la llegada de la primavera.

Bravo por estos creadores que no tienen etiquetas, ni estilos, ni entran en programaciones radiables. Bravo por esta corte de juglares como Hammill y otros  bufones, que juegan con nuestro apetito de notas íntimas. "Diminished" es una concatenación de luces electricas entre profecías que se paran en el tiempo, y "The top of the world cup", pone el punto final a una encrucijada de luces que no se apagan, de lienzos para escribir con tinta de sorpresa.

Me pongo a busca el disco que sacó con Gary Lucas en 2014, "Other world", otro legajo de orfebrería íntima, otra muestra del buen quehacer de un nigromante del rock, de un excesivo y necesario tahur de los mundos de la levedad.


jueves, 24 de marzo de 2016

JULIO DE LA ROSA. "Las leyes del equilibrio" (2006)


Manuel está jodido. Ha sufrido una ruptura sentimental y su vida es una auténtica mierda. Manuel es el protagonista de este disco-narración, donde Julio de la Rosa siembra con sus obsesiones un cd árido, difícil, quizás una de las muestras de sus carreras más comprometidas por envolverse en si mismo y en sus circunstancias.

Está bien que a Julio de la Rosa le halla venido el reconocimiento por su BSO, de "La isla mínima". Una forma más de premiar la carrera de un tipo que se ha dispuesto vivir en los márgenes de la música independiente, diseñando discos de esos que son refinería para los sentimientos.

Este "Las leyes de equilibrio", tiene de todo, y todo interesante, desde "El puente", con sus coordenadas de rock íntimo, hasta "Tani's pub" a lo Tom Waits, siguiendo la estela de este hombre malparado que vaga por la ciudad de accidentes en accidente herido como perro viejo, llorando sus llagas mientras la luna sigue inaudita el recorrido de sus hazañas.

"Accidente" es hipnótica, reptante, y "Domingo por la tarde" es como una tarantela corcobadiana, arremolinándose entre las cartas de amor de tinta roja, basalto en los ojos mientras las nubes nublan voluntades y oxidan los tiempos. Grande.

También a reseñar "Nuevos mantras", y su pedagogía de lo íntimo, como "Fantasmas" y su nublado aire de folk retorcido. Para terminar, "Pueblo en fiestas", donde las peripecias de Manuel llegan a su fin. Aquí el piano es el que introduce la andanada de corazones que como corzos desbocados corretean entre luminarias de entierro y manos de adioses. Julio de la Rosa. Un fenómeno a seguir, un músico inigualable.


martes, 22 de marzo de 2016

GIRLPOOL. "Before the world was pig" (2015)


Algo así como unas The Breeders, en plan lofi. El duo formado por Cleo Tucker y Harmony Tividad, se lanzó al vacío después de un epe, con este "Before the world was pig", y la verdad es que la cosa salió bien.

Con reminiscencias del sello K records, las chicas hacen la posible para que los abruptos estén contenidos. Y eso que la inicial "Ideal world", tiene un conato de mala leche. Pero no, lo suyo son los aires sosegados, la ley del mínimo esfuerzo.

"Dear Nora" y la que titula el cd son dos muestras más de esa quietud de sus canciones, de esa energía en el frigorífico. Todo comedido y pasado por el pañuelo de seda de sus credenciales de música con bajo niveles de electricidad.

Y te pones "Cherry Picking" y te entran ganas de dormir a pierna suelta de cafe de sobremesa. Todo con pocas ganas de remontar el vuelo, pero simple y a la vez efectivo. Como "Crowder stranger" que si tuviera una buena tonelada de guitarras seria un hit de esos para recordar. Es igual, es competente con su pop de usura, con su cardiología de lo ínfimo. Me gustan.

Canciones cortas, que apenas sobrepasan los tres minutos, para que más cuando tampoco se quiere decir otra cosa. "Emily" es para ponerterla a todas horas. Es esperanzan compartida, un duo de voces para contagiarte lo mínimo, para exportar nubes que no arañen demasiado.

Dejan para el final "I like that you can see it", otra sacudida tranquila, otra vesanía sin rubor ni etiquetas. Buenos y esforzados días de rosas estranguladas, de rocio embacaudor. Curiosas.


sábado, 19 de marzo de 2016

PAL. "Canciones para el fin de una especie" (2006)


Recupero un buen disco, de una buena banda. PAL, con este "Canciones para el fin de una especie", construyó toda una barricada de sonidos rugosos, oscuros, poéticos, de la mano de un cantante, Carlos Toronado, que presta su voz a una buena andanada de sonidos eléctricos.

Los dos primeros temas de su segundo disco, "Cuenta atrás" y "Un hilo de wolframio" son las dos primeras pedaladas de este kraut singular, acaparando referencias, voluntades de sinergia sideral. Ya en "Canciones hacia el fin de una especie", dejaron avisos de que estabamos ante un grupo a seguir.

Y la verdad es que oyendo "Artista del trapecio" con su explosión de distorsión, o "Hombre milenario", llena de aristas, con la trompeta de Roberto Garcia, te das cuenta enseguida lo mucho que tenían que ofrecer este grupo. Lástima que las ultimas noticias que tengo de ellos, acaben en el año 2009, con "Error de fábrica".

"Punk Tv", es eso, un corte y pega de voces de noticias, de cerdos politicos, en medio de una bacanal de lujuria estridente. Rebelión televisida al por mayor, rocas en el camino, turbación y rubor. Sí, convencen. Me gustan como suenan las guitarras en "Punto de penalty" (piano incluido), noise descabellado rondando la dicha.

Y que decir de "Ya te llegan" con sus casi diez minutos concatenados de expresión arty. Todo un festival hipnótico para tus sentidos. En "Dios Oppenheimer" cuentan con la colaboración de Nacho Vegas, y en la que da fin al disco,"(...)", es Remate quien se encarga de soplar las velas de esta tarta. Buen combo, explosivo disco salvado de los anaqueles de la desmemoria.


jueves, 17 de marzo de 2016

JOLIE HOLLAND. "Wine dark sea" (2014)


Abrumado estoy con la escucha del disco de este compositora americana. La verdad es que la portada acompaña bastante a lo que vas a escuchar cuando tu dedo dice play y suena la distorsionante "On and on", una febril caza de momentos de guitarras que te poseen en medio de una tensión que subyuga.

Holland se dispuso a recuperar el sonido de la música tradicional americana para llenarle de agujeros de voz y de sombras inquietas. También tiene sitio para baladas correosas de llorar como "First sing of spring", pero es en oscuridades galvánicas como "Dark days" donde el entramado de electricidad te deja sin resuello, en cinco minutos donde hasta cuatro guitarras suenan para agredir cielos. BESTIAL.

También el country (a su manera) tiene cabida en "Wine dark sea". "Route 30", es un pedazo de canción de western incendiario, un truco más en este pedazo de disco con caligrafía de posteridad. Escucho a Jolie Holland y pienso en Neil Young. También en The Velvet Underground. Sí, la artista tiene ese capacidad aglutinadora de conceptos, de músicas, de voluntades.

"I trought it was the moon" es experimental, es un reguero de pólvora a punto de expandirse por el orbe del silencio y la maravillosa "The love you save" esta repleta de dulce blues. "All the love" es todo una delicatessen de esas que se quedan prendidas en tu escozor de almas, un pulso de fiebre, algo grande que merece escuchar con detenimiento.

En este su sexto disco, Jolie Holland, ha sabido seguir la estela de su anterior "Pint of blood", y ha confeccionado todo un discazo, donde se embarca sin rubor en un vapor hacia el lugar de los ladridos de sentimientos ("Saint Dymphna").

Disfrute máximo para días de tormenta y mal aguero, para confeccionar puzzles con la tentación o para ver llover ansias. Y el punto álgido de "Wine dark sea" viene con "Palm wine drunkard", donde parece que estemos escuchando a Tom Waits. Sublime.

Así es este pedazo de artefacto, un huracán demoledor, un campo de minas donde plantar flores ponzoñosas. Arte en estado puro.


lunes, 14 de marzo de 2016

EDITORS. "In dream" (2015)


Hay que tener poca verguenza para sacar un disco como este. Quien haya oído "The back room" (2005),y este desastroso "In dream", y si tiene algo de juicio, se debe de estar preguntando que cojones ha pasado con una banda que en su día funcionó con su post punk decente onda Interpol, y ahora se ha convertido en una auténtica basura, un grupo para dejar en los desechos de tus restos de escucha.

Y es que no hay por donde cogerlos. La inicial "No harm" ya barrunta lo que viene en el disco. Una autencia bazofia. Tecladitos, voces de calcamonía, junto a una necesidad mentecata de parecerse a U2.

Todo un desastre. El pianito de "Ocean of night" es una puñetera mierda, "Forgiveness" suena a un visión trasnochada de Depeche Mode o New Order, pero vomitando truenos. Y los violines de "Salvation" son para cogerlos y decirles un par de cosas a la cara a este grupo que no merece más que dardos de críticas.

Escuchas "Life is a fear" y parece tecno pop malo de los ochenta. Y la cosa no acaba aquí. "The law" es podredumbre mayúscula, un segmento musical de minutos de relleno para confeccionar uno de los peores discos que he escuchado en bastante tiempo.

Los Editors. Vaya puñetera pocilga. Ninguna canción se salva de la quema . "Our love" es como encontrarne a los Pet Shop Boys en la barra de un bar y "All the kings" es una muestra más de que si el post punk es esto, el post punk está muerto.

U2, puede llamarlos cuando quiera para girar con ellos. Formaran un buen duo de grupos para despotricar y vilipendiar. Tal para cual. Me duelen los oídos de tanto escozor. Pasemos rápido a otra cosa.


viernes, 11 de marzo de 2016

SWANS. "White light from the mouth of infinity" (1991)


Menuda caja de pandora que me llegó desde el averno hace poco. Un triple disco con "Love of life" (1992), caras B de la banda del miedo, y este sobrecogedor "White light from the mouth of infnity". Los discos de los conejos, son a mi parecer, uno de los puntos álgidos en la carrera de los chicos del apocalipsis perpetuo.

Los cisnes deguellan verdades, Michal Gira y Jarboe manos a mano, tocando a arrebato las campanas que sobrecogen y enseñan los dientes del fin. El séptimo disco de Swans, como el posterior "Love of life", fueron todo un catálogo de oscuridades, de atrocidades de folk estrangulado, con arrebatos como las que inician el disco, "Better than you" y "Power and sacrifice".

La expresión de una detonación constante. La amenaza que se intuye como en la balada,  "Song for a dead time", con Jarboe ejecutando su danza macabra, la secta a pleno rendimiento, nuestra piel que arde. Lejos de la brutalidad de sus primeros trabajos, aqui Swans se esfuerza por decorar el infierno con ecos que sumergen voluntades, arrastrándote sin compasión ("Will we survive").

De tanto escuchar este tributo a los días aciagos,esta semana me esta dando por desear lluvias ácidas de dolor sobre la tierra miserable devora almas indemnes. El cielo encapotado, y el conejo con su daga zanahoria esperando el eclipse que todo lo colapse.

"Love will save you", como todo el disco, rezuma goticismo bien entendido. Gira perorata, la banda corretea dramas, haciendo un coro de ángeles negros obsesos de la detonación. El disco esta repleto de himnos, de canciones que son como salmos, biblia descarriada donde Michael y sus chicos sacan a pasear su reportorio ("Song for the sun"). La guitarra de Norman Westberg, es una compañera fiel de este viaje hacia los avernos, punzante y detonadora, expresiva, colosal.

Swans. Sólo su nombre trae pavor. Y lo bueno, es que en la actualidad la banda sigue aumentado el mito con trabajos tan espeluznantes como "To be kind" (2014). Me pongo "Blind" con esa aparente sencillez, con ese runrun tranquilo, y siento que se me viene el mundo encima. Profecías sin cumplir, insanias del amor, rubores marchitos, sed de sangre de angeles.... Es lo que tiene Swans, su mensaje no es impostado, sus celulas son carnivoras; ellos no vienen para pasar el rato, están para que juguemos con ellos a la sedicción.

Oyes "Why are we alive" y su detonación de rebelión y no te queda más remedio que confirmarte en este religión de cisnes propensos al canibalismo. Un grupo que nunca falla, un mensaje que corroe, los conejos asaltando los cielos, las cabezas ardiendos, el fin de los tiempos.


miércoles, 9 de marzo de 2016

JOANNA GRUESOME. "Weird sister" (2013)


Tan sólo media hora hace falta a este joven banda galesa, para meternos en el bolsillo, para revivir en una buena andanada de electricidad todo ese brío de los 90 que tanto echamos en falta. Desde que empieza a sonar "Anti-parent cowboy killers", con esa voz aniñada y ese torrente de guitarras malcaradas, sabes que este grupo te lo hará pasar bien.

Llamalo noise pop, indie rock, o la vuelta de los fantasmas del pasado, la cuestión es que ha sido toda una grata sorpresa toparme con este pedazo de cd. Oigo "Sugarcrush" y su final apoteosico y veo las huellas de The Wedding Present, con la distorsión en un puño, sacrilegio sonoro, musgo en los ojos mientras la amenaza sigue viva.

No vacilan en su tejemaneje de ritmos. Se acercan al pop venenoso con "Wussy void", caligrafía con reglones torcidos, malcarados y reptantes. Sí, con ellos es fácil cerrar los ojos e imaginar otros tiempos. Parecen punkies en "Lemonade grrl", todo un sopapo bien dirigido, un misil del calibre de una buena ración de pasión desaforada, rabia incontenida, fábrica de exabruptos al por mayor.

La intensa e inmensa "Do you really wanna know why yr still in love with me", te pone las pilas desde el segundo 1.Energía, ganas de votar, pelambre de feedback que se engancha en los altavoces y deja una huella de vitalidad juvenil en tu carrocería de cuarentón. De nuevo, el final de la canción, como catapulta indómita.

Y para terminar "Satan", bellísima letanía lenta, agridulce sopa de bálsamos para curarnos este dulce espanto necesario que es la escucha de "Weird sister". Me pongo a buscar su ultimo largo, "Peanut butler". De esos combos a seguir muy de cerca.


lunes, 7 de marzo de 2016

BENJAMIN CLEMENTINE. "At least for now" (2015)


Lo reconozco. Lo asumo. Llevo cinco escuchas del disco y puedo decir que me tiene subyugado, roto, por sedimento de lírica y flores a mansalva de candor. "Winstor Churchill's boy", con solo el comienzo, ya me tiene ganado. Joder, que dolor. Parece que Jeff Buckley se ha encarnado en la voz y el alma de este londinense.

Empezó tocando en el metro de Paris, exiliado de Londres, ahora le tenemos en nuestro corazón. Si, es como ponerte a Nina Simone, Leo Ferre en bucle y al chico que se perdió en el Missisipi. "Then i heard a bachelor's cry" es una pedazo de balada de esas que se entretiene en tu cabeza, que te deja hielo mientras tu aplaudes al hombre que se mete en el rojo para salir en el vacío.

Posiblemente uno de los mejores discos del año que se nos fue. Ahora viene a mis manos, por correo, y yo que lo abro, lo pongo, y el comedor que parece mas chico, más tímido con su blanca palidez. Benjamin Clementine. "Adios" con sus violines minimalistas y el piano a toque de batalla, es toda una muestra del duende de este hombre grande que me tiene rendido. Benjamin Clementine. El arte tiene muchos vestidos, con Clementine, es fácil regodearte de este pellizco de luz, de este fundamento de candor.

"St-Clementine-on-tea-and croissants", es una burbuja de terciopelo. Drums and bass clásico, vergeles en la memoria, rocío en un paseo donde dejar nuestros recuerdos prendidos de un nogal marchito. Nos fiamos de Benjamin para que ponga sentido a la nostalgia, para que supure nuestro dolor canela en rama. Que gozo esta escucha, de esas veces que la compra de un disco trae dicha y un dineral de minutos de aplausos.

Benjamin Clementine. Sí. Palmas y sonrojo. "Condolence" me ha dejado sin palabras Leo Ferré, Nina Simone, Benjamin. La voz grave que se alarga, las teclas que emocionan, la pulsión que detona mientras los dedos intentan no paralizarse con este síncope de algarabía íntima.

Luego viene "Cornerstone", otra brizna de hierba que recojo con mi aliento, un petirrojo en la barandilla de mi amanecer, la voz rompedora de tormentas mientras pongo el grito en cielo, en lo alto de una sacudida nerviosa. "Quiver a little" pone otro ladrillo más en la edificación de la emoción. Buckley, soul, rompe corazones, pura dinamita para los que ansiamos discos que nos rompa el alma.

"At leart for now" es un regalo que viene de los cielos de la dicha, un pedazo de placenta de los sentimientos que boga por alegría de las escucha, mientras tú, en el sillón, no puedes leer ese libro que te secuestra, por la voz de Benjamin que te pide atención, escucha. "Gone" viene y tu te derrotas. Fantasía mayúscula, palabras al por mayor.


sábado, 5 de marzo de 2016

JACK WHITE. "Blunderbuss" (2012)


Desconozco como es posible encontrar malas críticas a este pedazo de disco. Y si que las hay. Jack White "Stripes", se salió con "Blunderbuss", como luego haría con "Lazaretto". El chaval sabe lo que quiere, y no pierde el tiempo con boutades.

Los dos primeros temas del disco, la vacilona "Missing pieces" y la roquera "Sixteen saltines" son dos muecas en su bala de mala baba, dos maneras eficientes para comprobar que a White le gusta esto de recoger añejos sonidos para pulirlos a su antojo, con eficacía y mucha carne.

En "Freedom at 21" hay un buen puñado de oportunidades para gozar de este tremendo tenor del blues, el soul o de lo que le venga en gana. Todo lo hace bien, clasificando estilos, bebiendose un bourbon a nuestra salud mientras sacude la guitarra con goznes de dicha y lujuria.

"Blunderbuss" es un disco de esos que te engancha por la sencillez de su mensaje, por el ardor de sus pupilas. "Hypocritical kiss", con su piano rampante es gótica y gozosa, como la hipnótica "Weep themselves to sleep" con una intensidad y un trasfondo stones que es toda una pasada.

También tiene tiempo White, para sumergirse en el barril de la tradicción con "I'm shakin", gospel a traición, tropelías que te encienden y te rabian. Como cuando se pone soul en "On and on and on" repicando teclas para que le sigamos la pista sin perder tiempo o el final corrosivo de "Take me with you when you go". Un gran disco, otro más, del Poe de las tinieblas de rock and rolk.


jueves, 3 de marzo de 2016

THE BREEDERS. "Mountain battles" (2008)


Siempre consideré que la carrera de Kim Deal, daba mil vueltas al duende orondo y gruñón, Black Francis. Menos trabajos que el cantor de Pixies, pero más redondos, siempre continuando la senda por una de las bandas más grandes de la historia, y sin caer en boutades de country tonto o experimentos de pop descafeinado.

Si, Kim siempre ha ido unos pasos más adelante que su compañero de correría. Este "Mountain battles", ha sido ahora cuando cae en mis manos, y aun considerando el trabajo más flojo de The Breeders, sigue teniendo pequeños islotes donde perdernos a voluntad por su espuma eléctrica, por esa voz de niña violenta.

No se acerca a "Last Splash" o "Pod", pero Deal construye un disco dificil, lejos de tarareos y de hit previsibles, y eso la honra, queriendo huir de la fácil, corriendo hacia pantanos de seda arrugada, zarpazos de mala luz.

Kim, se hizo acompañar de su hermana Kelley, Mando López al bajo, y José Medeles a la batería. El encargado de llevar el control es Steve Albini. Y eso se nota en el sonido. El disco empieza burro con "Overglazed" con guiño a Pixies, para seguir con una paranoia funk, "Bang on", puro díslate cortante y ritmico.

"Mountain battles" es un lp para escuchar con paciencia. Te pide tiempo para que te pueda poseer, y la verdad es que a cada escucha más me gusta. "Night of joy" suena oscura, decadente, y ""We're gonna rise" es irresistible desde su comienzo cimentador de dulces desdichas. Se vuelven punk con "German studies", y juegan al despiste con "Istanbul".

Pero Deal nos tiene preparada más sorpresa. "Regalame esta noche", un bolero de Roberto Cantero, en español a su manera, boutade linda. Folk en "Here no more" y de nuevo la vena Pixies en la cortante "No way".

Para terminar, "It's the love" y la que titula el cd. Dos pedazos más de muestras para confirmar la talla artística de Kim Deal. Un poco tarde, pero la dicha es buena. "Mountain battles". Qué gozada.....


martes, 1 de marzo de 2016

CLOUDKICKER. "Woum" (2015)


Tan solo media hora. Es lo que dura este pedazo de disco de Cloudkicker. Cloudkicker es Ben Sharp. El solo se encerró en el estudio y grabó todos los instrumentos, fabricó este juguete de postrock lírico, emotivo, repleto de pequeñas gemas donde hacer disfrutar a los que nos va esto del rock instrumental con flores en las guitarras.

La introducción de "Intro to woum", da paso a "Trim split", pura algarabía lenta, especulación y locura, poesía tranquila, una delicia para los oídos. Los ritmos son suaves, Sharp especula con el síncope, se hace fuerte en un entramado de sonidos que manan de la fuente de la efectividad ("Emfargo").

"Plurals" es otra dentellada de conmoción, otra linea más donde plantarse y no parar, donde fingir aturdimiento mientras suenan las estrofas de una tormenta que recula y se entretiene en un sinfín de lugares de ensimismamiento.

"Woum" es una miniatura, un trabajo que entra y sale por tus oídos dejando un bálsamo de luz, una pequeña muestra de cariño en forma de odas musicales que se enredan en la inclemencia de la nieve. Mi preferida es "Threaded", puro sentimiento, climax total de un fabricante de escozores tiernos.

Para acabar este pequeño viaje, los punteos de "Dovetail" para una buena secuencia de rock íntimo, y "Mou", el epílogo de una cadencia sonora de fertilidad y buen hacer. Disco que recrea espacios íntimos, "Woum" es toda una fábrica de conmoción, una alucinada serenata de espejismos.