Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

martes, 30 de septiembre de 2014

EMERALDS. "Just to feel anything" (2012)


Esperaba bastante más de Emeralds. Después de llevarnos al huerto con "Does it look like i'm here" (2010) con su manera de hacer presente las viejas sonoridades de Tangerine Dream y demás huestes de la electrónica más expansiva, más sinfónica, este "Just to feel anything" se queda en tierra de nadie.

Escucho "Adrenochrome" y parece que estuviera escuchando una versión alternativa de Mike Olfield. Lo que antes era atracción a los sonidos germanos, a las máquinas que se tragan las ciudades, se ha convertido en siete canciones que salvando excepciones (la emocional "Through & through"), vagan por una playa de varadas ballenas tecnológicas.

"Everything is inverted" es una trampa analógica, teclados y guitarra al unísono sonando a veces interesantes, a veces como un laberinto con salida segura al vacío. Tampoco mejoran las cosas cuando te pones en el reproductor "The loser keeps american clean", abstracta y abusiva programación de minutos que se quedan en una batidora de drones sin fuerzas, dejarse llevar por la apatía, sin riesgo ni pegada, sin atisbo de una corriente fria que te hiele los huesos.

La que titula el cd quiere ir de misteriosa, abrise a continentes de noches estrelladas, pero se queda en un pegote, un pie fuera de tiesto, una amalgama sincronizada de secuencias electrónicas con punteos que quieren dibujar un mapa estelar pero que se queda en un baldío horizonte sin calma.

Para acabar, "Search for me in the wasteland", una pequeña flor delicada en medio de un disco que no dice nada, que queriendo abogar por sus referentes musicales, se queda en un intento fallido, sin emoción.



domingo, 28 de septiembre de 2014

BRITISH SEA POWER. "Man of Aran" (2009)


La interesante banda indie británica British Sea Power hizo un paréntesis en su carrera de agitadores eléctricos para poner música al documental "Man of Aran", de Robert J. Flaherty, donde cuenta la vida arisca y dura en esta islas de la costa de Irlanda.

Desde que comienza el primer tema homónimo y su continuación con los 11 minutos largos de "The south of sound", nos movemos en terrenos para ambientar imágenes. Para ponerle cara a las silvestres colinas de la islas, para dar voz a las rocas.

Música que musita, que hace que la banda se tome un respiro de sus obligaciones indies, para pasear el violin por la lírica y  tremenda "Come wander with of me", o hacer montañismo con la minimal "Tiger king".

En "Boy Vertiginous" se ponen furiosos, acercándose a mundillo ruidoso de Explosion in the Sky, para en "Spearing the sunfish" adentrarse más aun en una sinfonía bella del caos, muy Sonic Youth, muy romper tímpanos mientras la tormenta rompe cielos.

La calma vuelve con "Connely of the west" y "The north sound" binomio perfecto para imaginar como se vive en este pedazo de tierra rodeado de la ignora furia del mar. "Woman of Aran", con el piano andando en zapatillas de andar por casa, con las guitarras que parece que no van nunca a morder para al rato expulsar aullidos a diestro y siniestro.

"Man of Aran", una buena manera de volver a Brith Sea Power. Una enorme banda que con este cd recuperamos del baúl de la memoria. Una isla, un pub en penumbra, el vuelo de las gaviotas, una tormenta de amor.....


jueves, 25 de septiembre de 2014

EELS. "Wonderful,glorious" (2013)


Mark Oliver Everett, Mr. E, Eels para los que desde que empezó su andadura esperamos como agua de mayo cada nuevo lanzamiento, ha dejado de lado la tragedia que le ha rodeado en su vida, (muertes, enfermedades y otros bombazos del alma) para regalarnos uno de los discos más luminosos de su carrera.

"Bombs away"  y "Kinda fuzzy" son la expresión más inequivoca que nos encontramos ante un cambio de rasante, luminosidades interiores, aviones que soportan el peso del cielo para no caer empotrados en un mar de tiburones.

Rock. Nada de masas. Para degustar en solitario trallazos de guitarras, feedback arrancacorazones. Pero como siempre, queda sitio para sumergirnos en submarinos sedosos de lentitud programada: "Accident prone".

"Peach blossom" es un latigazo, un himno rock, mover las caderas mientras los petardos saltan a la pista. Todo con decoro, derrochando ansias de sonambulismo. Mr. E está contento, se quitó el traje negro, las nubes desparramadas sobre los cielos ámbar han traido algo más que malas noticias.

También se sirven cafés calientes en tuburios de noches largar. "On the ropes" y su fragilidad, diminuta pero grande, comer a deshora y cenar santos de paginas pasadas de modas. "The turnaround" suena y vibras en silencio por la certeza de que el rock también es medicina y cartas para acompañar los malos tiempos.

Vuelven los arañazos con "The Alphabet" y las canciones marca de la casa con "You are my friend". Volver a escuchar a Eels es saber  quehay seguridad en que no quedarás defraudado. Ajústate la corbata, mírate al espejo, rompe el cristal de la mala suerte, juego al 13 en la ruleta y escucha "Open my present" Buena suerte.


martes, 23 de septiembre de 2014

CHAIN & THE GANG. "Minimun rock and rolk" (2014)


Ian Svenonius ya había demostrado con Make Up y  Nation Ulisses que lo suyo era la recuperación de la esencia del rock en su aspecto más primitivo. Con Make Up escuché a más de uno definir su música como gospel punk. Está claro que Ian es un francotirador, un elemento de cuidado.

Hasta su libro "Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock" (2013) sienta su cátedra de outsider que no se casa con nadie, que le gusta empuñar el revolver para acabar con un certero tiro con tanto maleantes sonidos de baja estofa.

En este cuarto disco como Chain & the Gang, Ian lanza dardos, se enfurece, no contiene la rabia, y desde "Devitaleze" nos señala que lo suyo es el mismo parque de juegos donde disfrutan Boss Hog, Beat Happineng o Jon Spencer.

Hasta las caricias rítmicas de "Never been properly loved", y el himno "I'm a choice", son melaza y carpintería para construir capiteles de suburbios de luz. Primitivo es un rato el bueno de Ian. "Stuck in a box" es una suculenta ración de garaje lofi.

Casi soul es "Fairy dust", y agitada y rebelde es la pendenciera "Mum's the world". Suenan las alarmas en "Crime don't pay" y "What are you in here  for" es un desparrame soberbio, años 50 con motosierra, la cueva y los trogloditas, el rock como sedicción, contracultura de la contracultura.

"Minimun rock and rolk", está pues fuera de la senda indie. Ian marca el paso firme del rock de baja intensidad, mientras guarda en la funda de su guitarra el revolver que le sirve para impartir justicia, para hablar de rock.


viernes, 19 de septiembre de 2014

EMILIE SIMON. "La marche de l'empereur" (2005)


En el año 2006, en la prestigiosa ceremonia de los premios César, la banda sonora de este documental que narra las peripecias de ese pinguino con nombre real, recibió el premio al mejor disco de película del año.

Bien merecido. Y si alguien aun no la ha visto, desde estas paginas pensadas, os recomiendo que no os la perdais. Nos hace a los humanos pequeños, el egotismo de "raza superior" lo tiramos a la basura cuando nos emocionamos con las aventuras de estos pequeños animales que tanto nos tienen que enseñar.

La francesa Emilie Simon fue la elegida para dar voz a los sin voz. Está vez Emilie eligió el inglés para tocarnos la fibra, y la verdad es que desde que suena "The frozen world", con ecos de Bjork, no dejamos de sentir el viento gélido de los polos, los icebergs como barcazas a la deriva chocándose la mano con el mar que suba y baja en un suspiro tremendo.

En "Antartic" solo se basta de sus murmullos para contagiarnos de lava helada. La electrónica es el utensilio que usa Emilie para conspirar con nosotros para la contemplación de la paz de unos paisajes que te dejan sin sentido, de la música de la naturaleza que recorre cada metraje del film.

"The egg" es lirismo tecnológico y "Baby penguins" sirve para imaginarte a los infantes pinguinos jugando con peces de colores invisibles, revoloteando tras sus padres. "Songs of the storm" es pop electrónico, casi ochentero, ritmico, bien construido, envolvente y total.

Así que no te pierdas para tus emociones más profundas "La marche de l'empereur". Notarás murmullo de los grados bajo cero, congelarás tus entrañas, vivirás en un continente de zorros blancos y osos cazadores. El emperador de señalará el camino. Con él tocarás el violín ("To the dancers on the ice"), y sentirás que nosotros, los humanos, sólo somos unas pequeñas partículas en el universo de la creación.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

DEVOTCHKA. "A mad and faithful telling" (2008)


Estos Devotchka son la leche. Pocos como ellos en meter en la batidora unos ajos de música gitana, otro de rock, un poco de folk, un vaso de vino de violines y muchos más ingredientes que hay que probar para degustar con alegremente.

El cuarteto se atreve en "Along the way" hasta con un corrido mexicano con la trompeta señalando el punto de partida, para que los violines rueden entre una maravillosa agitación pop. Devotchka pueden ser los nuevos The Pogues, compañeros de guerrilla de Gogol Bordello, pero no tan agitados. A estos chicos les gusta la música de raíces, levantar la mano en medio de la clase y decir sí, me atrevo con lo que me echeis.

En su día se encargaron de la banda sonora de esa joya del cine independiente yankie que fue "Pequeña Miss Sunshine". Se atreven a todo. Hasta en "The closswise witness" me recuerdan a unos The Blue Nile agitados por la embriaguez de la vida. Melodía perfecta, de esa que se queda mucho tiempo dentro de ti. Música de otro tiempo construida ahora.

Nick Ureta el jefe del cotarro, y sus tres compinches hasta se atreven a chapurrear algo de español en la fronteriza "Head honcho", deleite para los seguidores de Calexico y otras huestes del desierto, pero con un componente de fiesta y exceso que falta a los vaqueros del polvo de Sonora.

"Comrade Z" es puro Balcanes. Bailes de vodka, osos drogados, botellas rotas y balas por los aires ebrios y "Blessing in disguise" es para marcarte un baile a la sombra de las velas de una velada poblada de sueños imposibles, de susurros del alma.

Devotchka, saben mezclar, y nos hacen viajar por las músicas del mundo, a lomos de la alegría, siempre con una buena copa de tequila al lado.


lunes, 15 de septiembre de 2014

ACTRESS. "Ghettoville" (2014)


Ayer estuvimos gastando suela durante tres horas. Después de una buena comida y para acompañar los minutos de descanso, me puse a Actress. No hay nada como ponerte algo de electrónica minimal hipnótica y percutiva para llegar al reino de Morfeo.

"Ghettoville" es una maravilla para tus neuronas, una pastilla que te tomas y que dura 80 minutos, un viaje de esos planeadores comandado por Darren J. Cunningham que en éste su cuarto trabajo, nos conquista tras esta sucesiva andanadas de clitchs y sonidos embalsamadores.

Actress es una buena manera de acompañar a Burial o Aphex Twin. Escucho chuladas como "Corner" y no paro de silbar traqueteos continuos, electrónica para garantizar la expansión de los oídos a siderales campos de plutón.

Electrónica para saborear en intimidad, para compartir silencios. "Rims" parece que nunca se acaba, que es una secuencia radiada de neones que se pierden en el espacio. También tienen cabidas los sonidos industriales, opresivos momentos como "Contagius", donde puedes imaginar una debacle atómica mientras almuerzas a la luz de la luna un pedazo de cielo contaminado.

"Our" es una fundición esquelética, un leve tratado de como descomponer la electrónica en átomos sediciosos de luces y bucolismo de hierro. Y "Towers" se levanta como una enciclopedia de fuegos fatuos, de lineas siderales que conmocionan espacios.

El inglés ha pergeñado un disco soberbio, para adentrarte en la electrónica sin miedo a volverte majara. También hay tiempo para el dance, como en "Gaze" o "Skiline" propuestas que se aventuran por desiertos de robots ilusos con ganas de bailar.

Actress, interesa por su su perforación electrónica, por su mensaje aglutinador de efectos. Minimalismo para el fin de mundo o para una siesta no demasiado larga.


sábado, 13 de septiembre de 2014

BOB MOULD. "District line" (2008)


Vuelve a este caserón de búsquedas constantes que se llama Discos Pensados, Bob Mould. Tras el petardazo de su ultimo disco, "Beauty & Ruin", tenía ganas de más marcha, de escuchar de nuevo su voz, sus guitarras soberbias, su forma de reinterpretar el rock de los 90 a su manera, como creador de ismos, como un genial compositor de buenas y vibrantes canciones.

"District line" empieza con un himno, con un pedazo de hit, "Stupid now", pura dinamita que empieza lenta y acaba en un terremoto melódico, recuperación de Sugar, caramelo envenenado, dulce calcamonía de vientos de hierro. "Who needs to dream?" es pura energía. recuperación del indie noventero, para acabar en tus cascos, para llenarte de esporas cuando explotas en energía de alcohol.

También le gusta a Bob coger la acústica y atusarnos el corazón con melaza lenta, comedero de lujo para adentrarnos en este bosque donde caben hasta experimentos con la electrónica como "Old higs, new lows", donde el ex-Husker Du se reinventa una vez más. Y van...

"Return to dust" es una tormenta que no llega; se anuncian los rayos, se vislumbra la lluvia,y aparecen las guitarras siempre en su punto, comedidas y lujuriosas, pero sin pasarse. Y oyendo "The silence between us" te das cuenta que Bob Mould siempre será uno de los mejores constructores de fábricas de ruido y melodía, con acné pop, con mala leche punk, siempre personal lo suyo.

En "Shelter me" se tira por el tecno y en "Very Important" nos regala un pedazo de canción para tararear mientras expulsamos tristeza. Bob Mould, garantía segura para el oyente, vuelve pues a Discos Pensados porque lo suyo no tiene mácula, porque su expresión es la de la fuerza que da los años pegado a un mastil, pionero y sonoro ejecutor de nuestros recuerdos.


jueves, 11 de septiembre de 2014

SÍLVIA PÉREZ CRUZ-RAÜL FERNANDEZ MIRÓ. "Granada" (2014)


Ella, una de las voces más hermosas que tenemos por aquí, ex-Las Migas, y capaz de recrear la música popular como antes nadie lo había hecho. El, reputado músico y productor, Refree para los amigos y uno de los baluartes más incontestables de nuestro mundillo indie.

Juntos, "Granada". Versiones repletas de sensibilidad, esqueléticas composiciones que se bastan con las cuerdas de Raül y la voz de Sílvia para llenarnos de pétalos atmosféricos de dicha. Versiones para soñar, para disfrutar, para creer que aun hay sitio para otras formas de crear.

"Abril 74", de Lluis Llach es la primera sentencia, donde las intenciones son claras. Emoción, emoción, emoción. "Acabou chorare", con sones brasileiros, Luiz Galvao, una delicia, tecleando sonidos gráciles para nuestra calma interior.

De lo más sonado del lote, "Hymne à l'amour" de Edith Piaf. Solemne, cargada de batientes alas angelicales vocales, mientras Raül a lo suyo, jugando con la electricidad, dejando a Silvia en un Etna de dolor y candor. La catalana canta siseando caricias, melaza y cupidos, cerrar los ojos y entrar en el laberinto, cardarse el corazón con clorofila de silencios, conmoción y levedad...

Y le da igual cantar en castellano, catalán, ingles o alemán. Todo sale bien. "I get along wihout you very well (except sometimes), de Jane Brown Thompson es delicada y abisal y oyendo el clásico "Pequeño vals vienés", sé que ya encontré a un hermana versión para oír después de Morente.

"Carabelas nada" de Fito Páez, es una auténtica pasada, caótica en su expresión, nerviosa, catarsis y fiebre, PJ Harvey tomándose un té en una jardín repleto de fieras. Total. Las dos tomas en alemán, ambas de Schumann, "In wunderschönen Monat Mai" y "Aus meinen Tränen spriessen" son la confirmación apabullante que Sílvia es un querubín, que su voz traspasa, que nada es imposible cuando se tiene el duende, la gracia, el vaho que ilumina las sombras.

Y es de agradecer también la inclusión de "Mercé" de Maria del Mar Bonet, casi me parece escuchar una versión para todos los públicos de Diamanda Galas. Geiser en la laringe, lava que quema y derrota, colisión total.

Y acaba el que quizás sea uno de los discos de versiones más logrado que se ha realizado por aquí, con "Corrandes d'exili", de Llach y "Compañero (Elegía a Ramón Sijé) de Miguel Hernández, punto final de un disco que te deja atónito; un cd que quizás dentro de unos años se tomará como un referente si no lo es ya. Voz, guitarra, sueños, poesía, luz del amanecer, música en estado puro.


martes, 9 de septiembre de 2014

SLEAFORD MODS. "Divide and exit" (2014)

Fuck, fuck y mil veces fuck. Me he puesto a contar las veces que este dúo de gamberros utilizan fuck en el disco y me he perdido en el intento. Sleaford Mods, formados por Jason Williamson y Andrew Fearn, hacen todo lo posible para vivir en el riesgo, para hacer de él un slogan, una batalla, una forma de lucha.

Punk, electrónica, rap, recitados made in The Fall. Todo cabe en este maremoto de mala ostia, en esta encrucijada de ritmos disparos. "Tied up in nottz" suena a últimos de los 70, un bajo que se desvía del buen camino, unos versos que son condena, una guitarra que suena leve, que deja todo el peso a las palabras que son amenazas.

Viéndolos en la portada del disco te puedes imaginar de que van los colegas. "A litlle Ditty" es un desparrame punk, una andanada de exputos como tatuajes de viejas calles. Tras diez años en la carretera, y seis discos en su haber, "Divide and exit", es quizás la punta de lanza para el ataque definitivo.

Hip hop en "You're brave", comiéndose el coco para ejecutar una danza maldita, con sonidos contra todo, nacidos de la rabia y la incomodidad. El duo tiene peligro, si. "Strike Force" es como tomarse unas pastillitas con el incombustible Mark E. Smith. Ventrílocuos ácidos y desobedientes, mártires del caos.

"The corgi" es una vacilada, Crass con teclados, ladridos, gasolina y una copa de absenta para volverte majareta. La leche lo de Sleaford Mods, En "From rags to Richads" vuelven los teclados a comandar la agitación, minimalismo guerrillero, la voz de las clases bajas, de las barriadas más abandonadas de Londres.

Punk para el siglo XXI, No es extraño que en la foto interior del cd aparezcan un concierto de la banda plagado de crestas. "Under the plastic and NCT" es otra batidora de expresión radical, es un geiser de propaganda de la resistencia, de nuevo con el bajo a trallazos contra la realidad infumable.

De mis favoritos de este año Sleaford Mods son una necesidad en estos tiempos de medianias y confort acústico. Lo suyo es la mala baba y los scratches a oídos acomodaticios. De nuevo y por siempre, a las barricadas.


sábado, 6 de septiembre de 2014

THE ICICLE WORKS. "The icicle works" (1984)


Nunca es tarde. En su día me pasaron desapercibidos, ocupado que estaba servidor en The Sound, Echo and the Bunnymen, The Chameleons, y demás huestes británicas que nos acostumbraron a vibrar en las sombras, a disfrutar del pop melancólico.

The Icicle Works  empezaron su carrera con este homónimo lp, donde en sus 10 luminosas canciones encontrarás ecos de las bandas que he mencionado al comienzo del artículo. Eso sí, a su manera. Todos coétaneos, hijos de una generación que nos cautivó, y que ahora, tras tantos años es posible seguir degustando los olores primitivos de estos sonidos totales.

"Chop the tree" es su primer disparo, musgo en las guitarras, rosas envenenadas mientras te preparas para la épica "Love is a wonderful colour", todo expresividad, teclados, melodía y guitarras para servir a la causa del romanticismo fugaz.

Ian Mcnabb fue el líder de esta pedazo de banda que ahora estoy recuperando del olvido, cogiendo destellos de aquí y allí, desempolvando noticias antiguas, leyendo críticas en ingles para conocer un poco de estos chicos que la verdad nacieron con un disco excelente.

Oyendo "Reaping the rich harvest" con su psicodelia de baja intensidad, con sus guitarras brumosas, mis oídos se recrean y llaman a voces a The Sound, como socios en esto de meter el dedo en la llaga, de componer himnos para perderte en laberintos de papel, de cristal.

En el 2006 volvieron a girar pero ya nada era lo mismo. El impetu juvenil de estas canciones, la arrogancia y el frescor de sus suspiros ("Lover's day") hace que sea imposible superar composiciones que nacieron en una época donde si oyes "In the cauldron of love", te puedes creer que estas ante una rareza de los conejo de Eco.

El xilófono de "Out of season", es total para comenzar a explorar los oscuros pasajes de un tema que te hará vibrar en cada momento. ¿Qué mas decir de ellos? Que me he quedado sin palabras, que es una putada hacer años, que los 80 eras la hostia, que me voy a poner mis viejos vinilos, resistente escudo contra la acción del tiempo.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

DANIEL DARC. "Sous influence divine" (1987)


2013 se llevó a este magnífico músico y compositor galo. Una andanada de alcohol y barbitúricos le dieron un pistoletazo en el corazón, le dejaron tendido en su casa de París, pendiente de una recogida urgente por parte de los hados que acogen a su seno a los artistas que nos han hecho romper el alma.

Daniel Darc (ex-Taxi Girl) llevó una vida dura que en su última etapa estuvo salpicada de soflamas religiosas, quizás el último recurso de un personaje que estaba harto ya de todo. "Sous influence divine" fue su primer larga duración,y esta lleno de rock, del glam, de decadencia, de pianos que son lagartija. La canción que titula el disco es un buen inicio para meterte de lleno en la soberbia capacidad que tuvo Darc para explotar con su pedazo de voz.

"L'amour est là pour rester" es pura chanson con vientos que se pintan las cielos con pop que es alegría fértil, años 80 que todo el mal vencían. La versión que hace de Françoise Hardy, "Comment te dire adieu?" es una celebración catártica de la decadencia, de los besos robados, señas de identidad del adios definitivo o de la bienvenida al te quiero. Repito, años 80.

Después viene el trágico señuelo de "Juste toi et moi", soflama de miradas perdidas, de luces que abanican noches que no se acaban, perdidas sin refugio, calentones del alma. Darc, siempre Darc, entre sombras, dejando un taxi a medianoche, cogiendo un coche cualquiera para levantarnos al ánimo....

Y oyendo "Pars sans te retourner" no te queda más que bajar la cabeza y llenarte de este glamuroso chanteur, que no tuvo demasiada suerte en la vida. O quizás sí, vivió al limite y se despertó demasiado tarde de su sueño excesivo.

"Le seul garçon sous terre" le viene como anillo al dedo. Pura dinamita, una manera estupenda de bucear en la interesante escena gala de los 80 y de ahora. Guitarras, pasión. lentejuelas, adios....


lunes, 1 de septiembre de 2014

BOB MOULD. "Beauty & Ruin" (2014)


Primero con Husker Dü, luego con los inconmensurables Sugar, y después en solitario, Bob Mould siempre nos ha dejado buenos trabajos en una carrera la suya, de esas que ya quisieran muchos. Artífice con Husker Dü, de darle un toque emocional al punk,  al hardcore, su influencia en los 90 es tan grande, que casi todos los grupos que despuntaron en la época tenían a Husker Dü como referencia.

Luego con Sugar se uniría al carro de Pixies, Dinosaur Jr, o Sonic Youth, con unos discos que escuchándoles a dia de hoy siguen perforándome como antaño. Y despues en solitario, siempre pegado a esa voz y a esas guitarras que queman y a la vez te ponen tierno.

Suena "Low season" sin estridencias, con las guitarras de fondo, y el vozarrón ejecutando a la perfección su papel de porque no un Michael Stipe alternativo, gruñón y también sentimental, pero siempre con las guitarras de acero. "Silver age", su anterior largo fue bueno. Este, "Beauty & Ruin", no le va a la zaga, y es pura incontención, con momentos de calma y otros de leña al  fuego.

El inicio de "Little glass pill" ya nos avisa que Bob, no se anda por las ramas. Puro Punk con visceras pop. Podria estar en cualquiera de los pocos trabajos que nos regaló con Sugar. Cañonazo. Y los coros de "I don't know you anymore" junto a la espectacular pegada eléctrica hace que la vuelta de Mould sea un alivio para este verano, una buena noticia, después del pésimo regreso de Pixies.

Y si quieres un poco más de caña, ponte "Kid with crooked face" un pelotazo de hardcore, medicina para tus neuronas, jarabe para tus oídos ansiosos de bomba de detonación. También se nos pone reflexivo Bob en "Nemeses are laughing", aunque rápido saca el tanque a la calle para destrozar voluntades con "The war" y esa melodía que sólo sabe hacer él.

Su sonido se inflama a cada segundo, su pegada responde a la necesidad de traer a colación los sonidos con las cuales crecimos, pero rejuveneciendo el mensaje, sin perder la compostura, siempre con fuerza y crudeza, con sentimiento y candor.

Pop suena "Forgiveness" y es maravillosa  la acústica "Let the beauty be", para enmarcar. Bob Mould, un hombre bueno, que está de nuevo entre nosotros, para que nuestras arrugas no sean demasiado profundas, para que el hálito del ayer no se evapore del todo.