Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

miércoles, 30 de abril de 2014

THE RAVEONETTES. "Chain gang of love" (2003)


La verdad es que el rollo de este dúo danés no está nada mal. Sune Rose Wagner y Sharin Foo, iniciaron en el 2002 su carrera, que tuvo su continuación y su momento más algido en este "Chain gang of love", donde sintetizan las querencias de la banda por los sonidos de los 60, acercándolos al universos sónico de The Jesus and the Mary Chain.

"Remember" es un pastiche pop con las urgencias eléctricas de los Reid y compañía. "That great love sound" es una mirada repleta de feedback a los años viejos del rock and rolk. Todo con gusto y suciedad controlada, todo preparado para la fiesta y el baile final.

A los daneses les va el rollo añejo, las motos y las chupas, las galas en penumbra y las gafas oscuras. "Noisy summer" es una pasada de ruido que se balancea con parsimonia y dura pegada. Pegada que en "The Love gang" se convierte en una oscura balada con Suicide en la cabeza.

Pero a la pareja les gusta danzar, abrirse en canal con los huesos achicharrados con gasolina de buen rock. "Let's rave on" es una pistola de ácido sulfúrico disolvente de aburrimiento. Sin duda que The Raveonettes se apropian de legado musical de sus mitos para seguir la recuperación de los tupes y la grasa en el cabello.

También me resultan creibles cuando se dejan de llevar por los clitches cincuenteros y nos regalan fotos en blanco y negro como "Love can destroy everithing". Pura adrenalina para los corazones henchidos de emociones.

Las semejanzas con Jesus and the Mary Chain rozan el mimetismo. "Little animal" y "Untamed girls" son dos muestra de ello. Es igual  este sonido siamés. Lo que hacen, lo hacen bien. Lo bordan. Una gozada pues.


lunes, 28 de abril de 2014

CERAMIC DOG. "Your turn" (2013)


Detrás de Ceramic Dog esta Marc Ribot. Con eso todo está dicho. Cuestión de confianza supongo. Cuando supe que el guitarrista se junto con Shashad Ismaily (bajo) y Ches Smith (batería) para componer este disco mescolanza que se llama "Your turn", corrí para que mis oídos se convirtieran en aullidos.

Desde ese blues que se llama "Lies my body told me", amenazante, acechando cuerdas que se inflaman con fuego del averno, la partida está lista para jugar con las cartas marcadas por un músico que siempre ha estado en los margenes, a su bola, transitando para que los que nos sentimos agusto con lo no convencional, podamos jugar nuestras bazas.

Conocido por sus colaboraciones con Tom Waits y John Zorn, Ribot, en ese segundo largo con su trío (desde aquí recomendamos el interesante "Party Intellectuals"-2008) se vuelca con los sonidos alternativos, pero desde su prisma de insolente buhonero de sonidos extraños. La que titula el cd es una pasada agitación donde los dedos de Marc se envalentonan en una cruzada de rock asimétrico, de punteos que desgarran costuras.

"Masters of the Internet" es caótica, bizarra, oriental, y "Ritual Slaughter" es una maquina de vapor donde el rock se encrespa en solos que parecen nacidos del vómito de un volcán travieso. Pero no solo de villanías sónicas vive el bueno de Ribot y sus colegas. También saben hacer reggae sucios como "A'int gonna let them turn us r", todo una pasada.

Pero cuando me recuerdan a Sonic Youth es cuando me pongo más cañero: "Bread and roses". Para grabartelo a fuego en tu cerebelo. Como "Prayer", hardcore desquiciado que va y viene, noise que se retuerce en una inflamada propuesta para hervir tu sangre con el té de tus enemigos.

Como alucinas Marc. De repente va el nota y se nos pone cachondo de swing con "The kids is back!", años cincuenta, año 2013. La ostia. Te seduce desde el principio. Si no sabes que es Marc quien domina los bártulos de este trio,  podías creer que estas con una banda de outsider hasta los huevos de la música indie.

Para rematar la faena, "We are the professionals", en plan rap, y "Special snowflake, siderurgia eléctrica. Recomendables para espantar la apatía.


viernes, 25 de abril de 2014

TY SEGALL BAND. "Slaughterhouse" (2012)


Este disco es una bendita locura. Es una crispación de guitarras que asesinan y te demolen, es un batiburrillo de feedback que te deja rendido en medio de un colapso total. Ty Segall, (ex-Perverts, ex-Epsilons), se sacó de la chistera un disco de esos que te dejan sin aliento, que te hacen reptar por el lado más salvaje del rock, ese que no tiene aditivos coñas ni pelmazos.

En compañía de Emily Rose Eipteins, Charlie Mootheart, y Mikal Cronin, y con una portada de esas que da miedo, Ty Segall apabulla desde que suena "Dead", con su inicio psicodélico que da paso a una tormenta donde el garaje se fusiona con el punk, y el punk con el noise, en una escabechina demoledora y bestial.

"I bought my eyes" es pura corrupción, es una melodía pop trinchada con arsénico y hardcore, es una hit para ponerte a bailar por la muerte del aburrimiento y la apatía. Un encantamiento de serpientes. Gloriosa track, abracadabra sideral e impactante. Punk del siglo XXI.

La que titula el cd es como recuperar las primeras producciones de Sonic Youth. Un minuto y medio de caos, un minuto y medio de dolor, un minuto y medio de pasión. Los gritos son salmos, la bomba con su espoleta lista para explotar.

Este disco va a estar mucho tiempo en los soportales audutivos de mis cascos. "The tongue" es una crisálida que se convierte en momia, en un cuento cruento donde los cuchillos son guitarras eléctricas. Y todo en medio de una anarquía controlada, de un jolgorio que me está dejando feliz.

"Tell me what's inside your heart", es quizás la más bestia del lote, la que más escuece. Es como volver a sentir el peso de la ira convertida en electricidad. Moléculas de pánico, punk evolucionado, geiser de ostias por doquier. "Wave goodbye" tiene aires sixties, lobotomizado por cadencias crudas de insolencia guitarrera.

Me siento bien, sanan mis furores, cuando me pongo "The Bang I'm in". Cuando suena "Diddy wah diddy" explota en tu cara salvas de demolición, salpicadas conjuras para vivir al límite, para volver a ser punk. Y si aun te has quedado con ganas de más, prueba los diez minutos de ruido de "Fuzz war" y rindete sin remisión.

Peligro no tocar pues Ty Segall Band. Adictivos, geniales, explosivos, colosales......


miércoles, 23 de abril de 2014

SUN KIL MOON. "Benji" (2014)


Me aficioné a Mark Kozelek con sus Red House Painters. Desde que me hice con su primer largo, en vinilo, no paré de completar toda la estela de silencios comprometidos, de melancolía henchida, con tan poca instrumentación,con tanta voz. Kozelek siempre ha sabido pintar estadios del alma, decorar a su antojo rosaledas donde poder pincharte, sangrar con una melodía, beber de deseos con su lírica arrebatadora.

Sun Kil Moon es su actual proyecto, y este, su ultimo disco, es como la portada. Un campo difuminado donde andar sin prisas. "Carissa", la primera del lote, te lleva de la mano entre doradas alfombras, en primaveras compuestas por trinos pasajeros o ecuaciones de amor con x invertidas.

Escuchar a Sun Kil Moon  es como oír a Red House Painters. Nada ha cambiado. Te sumerges en su oasis y te convidan a un refresco de calma, a una apasionante temporada de sobriedad. El folk de "I can't live without my mother's love" es para esparcirte en la hierba. Suena la guitarra, los siseos del aire, la tranquilidad de la vida.

En este trabajo se pasean junto a Mark y su banda, Steve Shelley, Wild Oldham, o Jen Wood. Todos por la labor, para hacer de este "Benji" un caramelo con caras tan abrasivas como "Dogs", donde deja de un lado los aires tranquis, para subir la cuesta de la tensión comedida, o diatribas cariñosas como "Pray for Newton", deliciosa de principio a fin, corriente que despide bucolismo y candor.

"Jim Wise" es una balada para dormir demonios y "I love my dad", es una autográfico acercamiento a la huella de su padre, con coros casi soul. Ben Gibbard pone su voz en "Ben's my friend", dedicatoria que hace Mark a su colega y donde en un mano a mano bestial se la componen para irradiar frenesí y suavidad.

Oír a Sun Kil Moon es olvidar desdichas, es apaciguar engaños, es rodar y rodar por calmas sentidas de afecto y arrebato. Necesidad para aplacar la sed.


lunes, 21 de abril de 2014

EAGULLS. "Eagulls" (2013)


Si hoy tuviese 20 tacos y no 44, mi grupo seria Eagulls. Estoy seguro de ello. Si mis totem fueron los Pixies, en una vuelta atrás imposible hacia una juventud ya marchita, Eagulls estarían a la cabeza de mis preferencias.

Tienen todos los ingredientes para que con este primer largo ya tengan su hueco entre los mejores combos indies. Desde que suena "Never endings", con esa oscuridad malsana que rasca tu chupa con andanadas eléctricas, ya te sientes rendido hasta las ondas sombrías y punzantes de esta formación inglesa.

Comandados por George Mitchell han puesto patas arriba toda la escena con sus mixtura donde caben desde Killing Joke hasta Joy  Division. Me pongo "Hollow visions", y en el tramo de la canción donde las guitarras suenan a hecatombe me dan ganas de pintarme los ojos de muerte y vomitar que sí, que aún me queda para rato, que el de los 20 tacos manda leches y baile, vendaval.

"Yellow eyes" empieza con el bajo acechante, para que al poco la rabia se haga niebla. Subo un poco el volumen. Me dejo llevar. Me abro una birra. Quiero más. Suenan compactos y amenazantes, son como una sierra con puas de cactus, con estrías de mandolina. Himnos para los 40, recuerdo de los 20.

Ahora que Interpol son un coñazo, me hago de los Eagulls. "Tough luck" es una maravillosa disonancia que se clava en los oropeles de tus oídos. Gritan los altavoces, me muevo renqueante, me pongo mi viejo cinto de tenebroso y saco algún vinilo poblado de telarañas. La tromba es total. Punk oscuro, art-punk, los jóvenes herederos de Wire.

"Amber Veins", es año 78, rompiendo reglas y moldes, pelos cardados de imperdibles y pócimas sonoras para espantar a la luz. Y si no tienen bastante, otro hit para llevar en tu mochilas emepetres, "Possesed". Tiene tensión, rabia, inquina y suciedad leve pero repleta de mala baba.

Como "Footsteps" con su rapidez insana, con su espeluznante mapa donde podemos dibujar todos nuestros grupos preferidos que vivieron con nosotros en las catacumbas. "Soulless youth", ha pernoctado conmigo esta malnacida semana santa. Me la he puesto para calmar los humores, para volver a ser un punk. Eagulls, uno de mis grupos preferido de ahora, las cartas sobre la mesa, el futuro del rock insurgente.



sábado, 12 de abril de 2014

DANNY COHEN. "Shades of Dorian Gray" (2007)


Sin lugar a dudas, "Shades of Dorian Gray" es la mejor aproximación musical que se ha hecho al universo literario de Oscar Wild. En los sesenta minutos largos que componen la obra de este extraño músico llamado Danny Cohen, que lleva desde los años 60 en la carretera del underground.

En su haber, la creación de una formación, Charlestton Grotto, cuasi precursores del punk, cuando el punk como tal no existia a mediados de los 60. Los seguidores de Charlestton Grotto se lo pasaban pipa decorando los baños con su mierda. Punks, verdaderos punks.

Luego viene una temporada de ausencia, donde se dedico a prolongar y vitaminar su aire de hombre misterioso. "Shades of Dorian Gray", fue su quinto larga duración, y es un compendio de folk-blues oscuro, compatriota vocal del tono orate de Daniel Johnston.

Piezas como "Devil brat" donde arrastra y gimotea la voz en una secuencia de versos indomables, o "Prayers in the black J.White", caravanas de tristeza que arrostran mares indómitos de lucha interna por algo de luz. "Avian blues" es tierna, y ala vez espeluznante, psicodelia para dormir a la flores.

"Vertigo" es fantasmal, es el cuadro de Dorian Gray que se va llenando de demonios, es la cara del mal que se hace fuerte en la estación de los daños perpetuos. A veces Cohen se parece a Waits. Como dos gotas de agua que se quitan las telarañas mientras suenan disparos como "The Fall".

Danny Cohen un autor para descubir, una andanada de tensión cubierta de alarmas y crisalidas de muerte. A descubrir.

miércoles, 9 de abril de 2014

TITUS ANDRONICUS. "Local Business" (2012)


Vaya petardazo. Pongo el play. Suena "Ecce homo" y no paran mis pies de pedir revolución, de izar los puños, de escuchar el fantasma de The Clash, en esta embestida sónica,  en esta jauría eléctrica de guitarras que se ponen de los nervios, que me piden que suba el volumen, que no le baje, que me cague en dios.

No, no es un espejismo este inicio. "Still life with hot deuce on silver platter" es todo un slogan, tiene fiereza, le da por pararse en medio de los casi seis minutos de canción. Todo medido, bien medido. Patrick Strickles se las apaña para que te quedes como lelo, ahogado por una sucesión continua de canciones fabricadas para tu conmoción.

Titus Andronicus. Hasta el nombre, me subleva. Esto es punk, esto es rock. Esto es rock, esto es punk. Si, cada uno en su sitio. Hasta el piano de "Food fight!" y sus cuerdas roqueras en apenas un minuto, te deja sin aliento, sobrecogido por este escozor celestial.

"My eating disorder" es una canallada grácil, un globo sonda que se inflama con inquietud mientras las olas acaban por la tierra, mientras la necesidad de gritar es acompañada por el rictus armónico de una banda que desde hace tiempo la tengo en mi agenda.

Si "The Monitor" fue la ostia, este "Local business" lo supera. "Titus Andronicus vs. the absurd  universe (3rd round ko)" es mala leche punk, himno para la insurrección, para que no estemos parados, para que vuelen adoquines contra este puto sistema que no hace más que ahogar a la gente de bien.

Pero también tienen sus corazón la gente de Titus. "In a big city" es casi una punk folk song, protesta mediante, coge las armas y corre, vuela, no dejes nada en pie. "In a small body", también se suelta la melena, pop trágico agarrado con flechas de rebelión.

Para el final lo mejor. "(I am the) electric man" y "Tried to quit smoking". Las dos a su manera, muestras de que a esta banda hay que seguirla, acosarla, hacerse con sus cd. Titus Andronicus, para la revuelva, para la dulce rebelión


lunes, 7 de abril de 2014

BASS DRUM OF DEATH. "Bass drum of death" (2013)


Bass Drum of Death no son otro grupo hype. No van de principitos con vaqueros rotos queriendo hacernos ver sus predilecciones musicales por bandas como The Velvet Underground o Television. Bass Drum of Death es un grupo que esta pirado por el garaje y por la distorsión, por las cuevas subterráneas donde se sirve cazalla mezclada con bailes de salón de esqueletos cachondos.

"I wanna be forgotten" es una primera piedra de toque, un murmullo de bilis que se esparce por la colina de los salvajes que nos aventuramos a degustar estos sonidos sucios. Este es el segundo disco de la banda, y se han esmerado para contagiarnos con toques cercanos a Jon Spencer, como "Fine lines".

"Shaterred me" tiene ínfulas de single y "Such a bore" esta sacado del mismo baúl donde tenemos guardados nuestros viejos artefactos sonoros comandados por The Sonics y compañía. Lo tenían fácil para ser unos nuevos The Hives. Pero ellos prefieren arrastrar las guitarras, ("No Demons") y caminar siempre sobre el fuego.

"Bad reputation" es otra andanada de crujidos que da paso a ese festival sónico que es "Crawling after you", casi indie, pero no, se amarra con fuerza en los graves tonos que no dejan pasar el aire, viciado mundo primitivo para que volvamos a nuestra ser primordial.

Bass Drum of Death. Volvemos a las andanzas, sacudámonos la apatía, vamos a roquear garaje incisivo y total. Recomendables.


viernes, 4 de abril de 2014

THE BLACK ANGELS. "Directions to see a ghost"


En algún lugar oscuro donde colisionan Spacemen 3, la Veltvet Underground en su versión más caótica y una suerte de Jesus and the Mary Chain perdidos en un circulo místico de psycho rock de los setenta. Este trío de Austin nada por esos indómitos mares donde las olas de la lisergia sube hasta ahogarte los tentáculos de los oídos.

Este fue su segundo largo, y desde el comienzo sideral de "You on the run", marcan el camino a fuego con sus voces siempre prisioneras de otros tiempos y sus feedback de peyote. "Doves" podía parecer un single con su indómito carruaje de colores que van y vienen según te vas acercando al sesgo cromatistico de sus reflexiones añejas.

Psicodelia que cuando te topas con el bajo en "Science killer", arropado por unas maracas que te piden la maxima concentración, toma el mando de un grupo que mira siempre atrás para abrir cielos en tierras verdes de iluminación sonora.

"Mission district" son disparos a baja profundidad donde es fácil perderse en la laberíntica conversación de una pertinaz acometida que seduce y provoca peligros. Me gustan los teclados de "18 years" y el punto de sitar de "Deer-Ree-Shee" les da más aun un toque de outsider dentro de los parámetros musicales actuales de la música independiente.

Si me dicen sin conocerlos que son un combo setentero me lo creo. Hasta el sonido del disco conserva las formas creativas de ruido y contención, junto a ralladuras como "Never/Ever" donde se dejan llevar por el caos más absoluto.

Una buena forma pues de tentar a la suerte, de recuperar viejos venenos y cabalgar en un viaje hacia la naturaleza primigenia. Angeles negros con sabiduría de rock infeccioso.


miércoles, 2 de abril de 2014

THE STREETS. "Computers and blues" (2011)


Un puntazo lo del mechero en la portada. Un puntazo para  incitarte a quedarte con The Streeets, para degustar su hip hop repleto de aristas para conseguir que a los que no les guste el género puedan penetrar por esas ventanas rojas que están esperando una pedrada o un ramo de flores contaminadas con gritos de pasión o una prueba de no olvido.

Y eso que Mike Skinner el capo de The Streets, anunció que cuando hiciera cinco discos (con este llega al 5) echaría el cierre a este proyecto tan emocionante y necesario en el mundo del hip hop más imaginativo, más dado a aventuras sonoras que vuelen y vuelen por orbes necesitados de mariposas hurañas y flows rumiantes de ritmos delicados.

"Roof of four car", por poner un ejemplo, es de esas canciones que se mantienen por si solas, que te enganchas desde que el vocoder se reparte las partes de un pastel donde todo cabe, donde la armonía seduce con los voceros de unos rap urgente, pop sin quererlo, fiebre de un sábado demasiado pronto para ponerle fin.

El guitarreo de "Going through hell" les hace sentirse fuerte, pero cuando más me alucinan en cuando en "Puzzled by people" juegan con los gritos y las urgencias de un minuto para resumir toda esta historia que por lo que se ve ha durado cinco recomendables discos.

Chicos, no os deprimáis, suena "Without thinking" y te invitan a sacarte el mal rollo de encima y a danzar como una oca perdida entre humo verde, en caserones donde el carmín se junta con el beso. "Soldier" es melaza y abrazo, congratularnos por la existencia de una banda que ha sabido componer sesiones de hip hip a resguardo de hastio existencial.

Vítores, aplausos y agasajos varios, que no pare de sonar "We can never be friends", que se reproduzcan las setas en el cielo enjuto de desdicha accidental. El ocaso del guerrero, "Computers and blues". El cese del martillo de las sugerencias. Una pena. Quedará el aullido y la danza parada, quedará la incitación a las buenas causas musicales. "Computers and blues", dar la mano a la danza, apagar las luces, dejarte llevar, llueve sobre mojado, no me quiero marchar....