Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

jueves, 27 de febrero de 2014

THE LAST DINOSAUR. "Hooray! for Happiness"


Dicen James Cameron y Luke Hayden, que para la grabación de este "Hooray! for happiness" no han utilizado ningún medio digital, que lo suyo ha sido un curso acelerado de sonido analógico, rechazando las ofertas del progreso para elaborar un discurso donde el postrock es el motivo y la meta.

Estos ingleses consiguen lo que para muchos es una tremenda dificultad: empatizar. Desde el  inicio caótico de "Every second is a second chance", hasta la lírica "Fool", los dinosaurios saben confeccionar sonoridades donde perdernos entre brumas inquietantes y suspiros helados.

Lo ambiental junto a lo paisajístico. "I found in my voice" es un terremoto de emoción, es un cáliz de rock increscendo, de voces que se programan para deberte la vida  en un latido modulado para la introspección. Mum encuentra a Mogwai en una taberna de amigos.

Cuando suena el piano en "Gusts of wind blowing in different directions", te ves sumergido en una ola de rubor clásico, primavera que viene trotando sobre colores de ratos de ensimismamiento. Post-rock sin fecha de caducidad. Me costo entrar en "Hooray! for Happiness", ahora me cuesta salir del dulce letargo del arrobamiento.

"Home" es delicada, minimal, fría, confiada en ser resistente al paso de los calores de la desdicha. Un laberinto donde se vislumbran capas y mas capas para la realización de una banda sonora ideal para los sueños, con una descarga final eléctrica que te hace pensar en los Explosion in the sky.

Te seducen cuando usan el piano en un avispero de ruidos mínimos, como una máquina que bate esporas de radiante dicha, ("The song playing at the end of the film of my life") que te rodea con suaves cuerdas que silban claridad.

The Last Dinosaur saben hacer del post-rock todavía un estilo creíble. Cuando escucho la levedad transcendental de "The record player" no puedo más que aplaudir esa paz que fabrican desde lo artesanal, con florituras ágiles de ritmos cargados guiños de susurros.

Un buen rato de intimidad con alguna montaña rocosa este "Hooray! for Happiness", donde es una gozada perderse cuando "Maps" marca en tu geografía emocional un sitio seguro para dormitar sin ruido.


miércoles, 26 de febrero de 2014

MAGIK MARKERS. "Surrender to the fantasy" (2013)


Esto del rock independiente tiene sentido cuando escuchas bandas tan al margen de los cauces "normales", como Magik Markers. Acostumbrados a vivir en el underground, en la acera del lofi con acetona de noise, cuando sale a luz una nueva obra del combo de Elisa Ambrogio, (siempre enigmática, siempre apunto a la catarsis amateur), estamos de enhorabuena.

El inicio con "Crebs" es todo un tratado de noise de baja intensidad, melancolía febril a lomos de radioactividad. Magik Markers, repito, si se puede vanagloriar de que van de indies por la vida. "Acts of desperation" es riot girl de bajón, solemne y decadente, suave y ala vez arisca.

"Bonfire" es un cañón,dos minutos y medio de especulaciones garageras, de soflamas de alta tensión desde una militancia activa en la cara b del rock menos dado a venderse por un chubasquero de buenas críticas. Magik Markers, a lo suyo, a seguir con ejemplos como "Mirrorless", pop electrocutado por la sedación, peligroso y raro.

Me quedo con "American sphinx face", laberinto de ruido crudo y sofocado por llamas que siempre aparecen donde menos te lo esperas. El violín de la balada de "Young" es otro bocado más de realidad destripada a la manera de estos temerarios agitadores del subsuelo del rock.

Algo en la forma de gestionar su música me hace recordar a los Beat Happening. Se enrolan en su estílo, bucean aquí y allá, y siguen siendo atractivos por la cantidad de deformidades inquietantes de su ideario ("Empire building).

Vuelta pues al buen primitivismo, a los estragos, a las posiciones más obtusas del rock. Bravo.


lunes, 24 de febrero de 2014

LA HABITACION ROJA. "Dirán que todo fue un sueño" (2006)


Ahora que los valencianos están de gala con la edición de su "La moneda en el aire", es tiempo de recuperar uno de sus viejos trabajos, "Dirán que todo fue un sueño", que nació como ep de transición y que se convirtió con sus casi cuarenta minutos en otro elemento más para pararse en la discografía de estos elaboradores de melodías perfectas.

Se fueron a Noruega, se vistieron de osos blancos, poblaron cabañas de madera con calores de electricidad y pergeñaron esta buena receta de tracks contaminadas con fervor guitarrero que comienza con la energética "El pase de la muerte", donde la rabia y el descontrol sónico se confabula con el espíritu pop de la banda.

Pero también hay tonos suaves en "Dirán que todo fue un sueño". "Fotógrafo del alma" es un reguero de melodía con la característica efusividad vocal de Jorge Martí. "La vida en sueños" es melancolía envasada el vacío, tristeza con piano de cola de ángel, geiser de independencia pop de esa que nació con el volcán de Los Planetas.

La  Habitación Roja siempre ha jugado en otra liga. Entre aquí y allá, entre lo fácil y lo abrupto. Hasta Steve Albini se dio cuenta de las posibilidades de estos chicos. "Ella dice" es acústica y sensible, e "Ilusionistas y magos" es otra andanada de guitarras elevadas al cuadrado de la distorsión.

¡Joder con el mini elepe! "Cada vez esta más claro", es otra pegatina para poner en la guitarra balsámica de la dicha efímera que se va por las corrientes anímicas de nuestros silencios. Pegajosa y radiante como "Cárceles caseras" espejo roto de latidos inconscientes.

Para poner fin a este experimento nórdico, La Habitación Roja se tranquiliza sus arterias y  nos dice adiós con "Barcelona 92", buen epílogo para un correcto disco. Espero la escucha de su ultimo largo para comprobar el estado actual de su salud musical. Mientras, a paliar el frió con sordina.


viernes, 21 de febrero de 2014

POLVO. "Siberia" (2013)


Buenas y malas noticias. Las buenas, es que han vuelto Polvo. Las malas, es que tengamos que tirar de bandas de los 90 para mantener intacta (salvo algunas excepciones) nuestra fe en la música como concepto que se regenera  y sana, como células que mueren y reproducen para regalarnos torrentes de ondas musicales de dicha.

Polvo fueron grandes en los 90 y con este "Siberia" no se hace más que agrandar el mito, de estos coetáneos de los Sonic Youth, que también compartieron con ellos en su tiempo cajones donde buscar discos era ritual donde celebrábamos nuestra adolescencia salvaje.

Dark Bryvlasky y  Ash Bowie hacen que Polvo suenen contundentes, creativos, matemáticos, con esas melodías escurridizas, con las guitarras serpientes que ya con el colosal inicio de "Total inmersion" nos pone los pelos de punta, sabedores que estamos de enhorabuena, que nuestros tímpanos pueden de nuevo vivir entre espejos rotos por este rock inflamado.

Los de Chapel Hill ya en 2009 sacaron "In Prism", otro enjambre guitarrero para rebañar sesos. "Siberia" nos muestra a una banda en excelente estado de forma. Oyendo "Blues in loss" con su machacón final, con sus dolientes cuerdas, te reafirmas en la certeza de que los 90 siguen siendo un sitio donde resarcirnos del mal auditivo de las imprudencias sonoras que nos acechan.

Si tienen hasta casi hit, como "Light, ranking", con sus teclados poderosos y con un entramado superlativo de escozores sonoros que te pide subir el volumen hasta estallar. Polvo, que grandes Polvo. "Changed" parece que viene en un cohete de los años 70, progresismo psicodélico, naves en Orion cargadas de polvo...

"The water wheel" es una versión matchrock de Pavement, vacilona y hasta con un estribillo de esos deslumbrantes, instrumentación apabullante incluida,de esos temas que perduran largo tiempo en tu retina auditiva.

Y es imposible no quedarte embobado cuando suena "Some songs". Desbordante, creativa, matraca suave, ritmos que va y vienen, runas eléctricas, sacudidas de rock programado para estallar en las órbitas lejanas de sombras tomadas al asalto por contundencia efectiva.

Polvo, "Siberia", una carta ganadora, un punch contra el establecimiento banal de las medianias, la recuperación de unos totems del rock americano independiente, polvo mágico contra el aburrimiento.



miércoles, 19 de febrero de 2014

KITCHENS OF DISTINCTION. "Folly" (2013)


"The Death of Cool" (1992) lo rallé no se cuantas veces de tanto oírles. Kitchens of Distinction, aparecidos a finales de los 80, siempre me parecieron una pasada, una banda inconforme que supuraba drama en sus composiciones, querubines doloridos quemando melodías entre penumbras y épicos campos de nostalgias nunca vencidas.

Julian Swales, Dan Goodwin y Patrick Fitzgerald, parece que no se han ido de nosotros después del silencio que supuso "Cowboy and aliens" (1994). "Folly" es la constatación de quien tuvo, retuvo. De que el espíritu de Joy Division y el eco del conejo, sigue pululando por los rincones de este grupo que estremece y cautiva, que pulsa con su lirismo las teclas justas para hacer himnos compresores de tristeza y ánimo a la vez.

Desde que suena "Oak tree" con sus guitarras débilmente electrificadas, con la voz de Patrick desgarrada en sueños que se estiran por cielos turbios, te ves sumergido en un ocaso resplandeciente. Estoy volviendo a cogerle el gusto de comprar música después de hacerme con este cd.

"Extravagance" son posos de psicodelia con rocío de bruma sobre las cuerdas de las guitarras que se revisten de colosales tonos grises para dibujar pulsiones emocionales, catarsis de días socorridos en miradas. Los cocineros de la distinción siguen repartiendo aperitivos en las puertas de la belleza.

Así que todo esta en su sitio. "Disappeared" y "Photographing rain" son calcamonías para grabarte en las arterias de tu corazón noventero, y "Japan in Jupiter" con su melodía arrastradora, consigue en un deja vu impactante recrear nuestros viejos recuerdos cuando los veinti pocos años dominaban la faz de nuestra tierra existencial.

Tantos años en barbecho han servido para que sepamos que todo el saber de los ingleses seguía resistiendo al ocaso. Marchitarse es cuestión de fé. "No longer elastic" es glam sinfónico con violines que se mecen en rúbricas gigantes.

Oyendo "I wish it would" me siento joven y audaz. Subo el volumen mientras en la cocina friego los cacharros. Me sirvo un poco de mirada al horizonte y me dejo sumergir en un vaho confiscador de ruidos. Cocineros de almas hervidas, patrocinadores del caos sentimental, la vuelta a la dulce oscuridad.


lunes, 17 de febrero de 2014

FAUVE=. "Blizzard" (2013)


Con este ep de seis canciones este colectivo con nombre de fiera, puso patas arriba todo el panorama independiente galo. Nadie podría suponer que en menos de un año, Fauve iban aparecer hasta en el París Match o sería portada como el principal referente musical para el 2014 en Les Inrockuptibles.

Lo bueno de Fauve es que el término independencia tiene sentido con ellos. Sin sello discográfico manipulador, ellos como sus propios jefes, señalando en el mapa los siguientes pasos a dar en una carrera que se intuye meteórica.

¿Y que hacen Fauve=? Pues su discurso musical empieza con Diabologum como principal pieza de esta maquinaria de recitados interminable. También recuperan a su manera los modismos de los añorados Taxi Girl y se toman en serio el hiphop desde una vertiente de búsqueda completa de nuevos paisajes para la batalla.

Desde que escuche el tema que titula este minialbum, con ese arranque de furia vocal en medio de bases que se enrocan en crispación, no he parado hasta hacerme con el disco. Hipnóticos, radiantes, exploradores de campos de acción contra la modorra de unos tiempos musicales llenos de rellenos.

El símbolo rojo inunda las calles de Francia. Llama a la insurrección, a celebrar orgías de gozo entre los funerales angostos de la ciudad. "Cook music smart music/Rag=1"  es otra muestra de la fuerza de estos tipos que usan el spoken word para edificar una caligrafía musical desbordante y cabal.

"Nuites faves" tiene un sonido de fondo de guitarra que se repite, geografía donde poder rimar dolor entre ruinas de luces que por la noche intentan servir de luz para acabar siendo ilusión. Se han contando hasta 15 miembros que van y vienen en Fauve, y lo que empezó como una historia de videoarte, se ha convertido en un volcán indomable.

La que más me alucina "Haut les coeurs/Rag=2", con un toque afterpunk minimal, es un hit en toda regla para animarnos, para que continuemos avanzando en la cruzada contra lo imberbe. Si fuesen ingleses llenarían campos y portadas. Por ahora, la invasión se queda en su casa, donde se conducen con brillantez desde sus postulados independientes.

"Kané" es oscura desde la claridad. Ellos, no paran de hablar, de contarnos situaciones donde las relaciones, la música y los músicos, son la excusa para que el impacto de Fauve sea tan mayúsculo. Acaba el viaje con "Rub a dub" y te quedas con ganas de más. Y yo me tranquilizo, ya que en las tiendas ya esta su primer larga duración, "Vieux freres Part 1" para que la fiesta continué.



viernes, 14 de febrero de 2014

FRANK BLACK. "Honeycomb" (2005)


Ahora que tenemos de nuevo junto a nosotros a Pixies, ahora que la magia de los duendes ha vuelto con unos directos apabullantes y unas canciones que a mi modo de ver, les faltan el punch de antaño, es hora de recordar uno de los discos de Black Francis, como Frank Black, en su carrera en solitario, como outsider buhonero de otros sonidos lejanos de la banda madre.

"Honeycomb"  fue el disco que siguió a "The Cult of Ray", y el bueno de Francis, se nos marchó a Nashville donde se rodeó de músicos como Spooner Oldham o David Hood (ex-Traffic), y se puso su gorro vaquero, su camisa bordada con rosas envenenadas para componer unas buena colección de tracks donde el pop, el country y el folk se mesan sus cabellos con florituras cargadas de emoción.

Todo "Honeycomb" es un alegato a favor de la tradición, de las viejas formas, de los añejos maestros. "Selkie bride" se te pega a los talones, el cowboy regordete se trinca un buen torrente de pop melodioso y suave. "I burn today" es country de pueblos corrompidos por la calma.

En todo el disco puedes rastrear huellas de Dylan, Waits o Young. Apuntes desde el subsuelo del buen arte. Efectivo y radiante. "Lone Child" es folk sincopado y "Another velvet nightmare" es un vals renqueante de club de carretera.

Así que las guitarras de los duendes han desaparecido. La fuerza eléctrica de Pixies, Francis la ha convertido en tejer textura clásicas. Frank se sale con la versión de Dan Penn, "Dark end of the street", soul para rimar corazones solidificados en amor.

Y hasta aparece por aqui su ex-mujer, Jeannet Wright, en "Stgrange goddbye", al galope en una country song rimbonbante y punzante. "Honeycomb" pues es otra manera de gozar de este símbolo de la independencia de los 90, que ha seguido a su manera y sin los duendes, ofreciéndonos destellos de buen rollo.

Esperemos pues un trabajo en condiciones de Pixies para paliar la morriña de esos años tan recordados. Mientras, me enchufo "My life is in storage" y me dejo llevar. Un punto.


miércoles, 12 de febrero de 2014

THE DODOS. "No color" (2011)


Siempre seguí de muy cerca a The Dodos. Desde que sacaron ese espeluznante "Visiter", no he parado de flipar con ellos. Este, su cuarto disco, continua por la senda de un folk explosivo, de un folk que se viste con cuerdas eléctricas, que vive del arreón y de los puñetazos en la cabeza a lo fácil y domesticable.

Meric Long (guitarra y voz) y Logan Kroeber (batería), acompañados en esta ocasión de Neko Case y Keaton Snyder, para que el duo no esté tan sólo en sus locuras radioactivas, consiguen con temas como en inicial "Black Night", perturbarnos con su rapidez, como unos Violent Femmes con mala leche, confundidos en noches de crisol y de gas mostaza.

"Going under"tiene una melodía que cabalga entre trotones experimentos confabulados para una reflexión de locura inmensa y pop. La guitarra del comienzo de "Good" es un guante que pide reto, que da a la batería la voz para fabricar una algarabía donde los pájaros vuelan asustados cuando el trueno del bosque hace añicos la luz del día.

"Sleep" es rural y tranquila por momentos. Paz que se ve convertida en cadalso, cuando suena "Don't try and hide it", perfumada con alientos de petróleo en paisajes rugosos de conmoción y encantamiento. La música de The Dodos, es así. Romple reglas, combate la grisura con geranios vitaminados con alcohol ("When will you go home").

The Dodos, un referente en cuanto a su fuerza y al calado de su propuesta. Acido y proezas en canciones de sedicción. Folk punk para acariciarte los días.


lunes, 10 de febrero de 2014

MICHEL CLOUP DUO. "Minuit dans tes bras" (2014)


Recientemente aterrizado de la maleta de mi suegra, desde Marsella, y después de dos meses de espera tras el anuncio de su publicación, la paciencia ha merecido la pena. Es como cuando en los 90 corríamos a nuestra tienda de discos favorita para hacernos con lo último de nuestros dioses Pixies, Sonic Youth o toda la tropa de masculladores de ruido.

Michel Cloup, (ex-Diabologum, ex-Experience), y después de ese grandioso primer disco en su nueva etapa, "Notre Silence" (2011), viene a nosotros para rearfirmar lo que ya estaba escrito cuando caí iluminado con las radiaciones de su primer largo. Junto a Pactrick Cartier (ex bateria de Experience), vuelve a ponernos al filo, vuelve a recitar oscuridades, a pergeñar ruidismo con bucólicos pasajes donde la guitarra es estruendo en una oda infinita donde la voz de Michel te lleva hacia Parnasos dudosos.

"Minuit dans tes bras", ya lo posiciono como de los mejor de este año balbuceante. La pena es que el indie nacional de por aki siga tan orate y ciego, ensimismado con quien sabe que, aturdido por llenar paginas con los mismos grupos de siempre. Michel Cloup Duo es la constatación de que Francia es todo un referente en cuanto a posibilidades de emoción y ruptura.

"Minuit dans tes bras" es bastante más difícil que "Notre silence", pero no menos cautivador. Si en el primer largo, la sombra de Codeine vagaba fantasmal entre cada surco, en este segundo disco, la pareja se ha dejado llevar por las arritmias de la experimentación, por las durezas crónicas que vuelan entre sueños pusilánimes de amores rotos.

La que titula este nuevo proyecto es un recorrido suculento por las posibilidades compositivas de este dúo, donde la electricidad va y viene, las guitarras se envilecen mientras los versos suben fiebre, mientras la calima huye hacia la tormenta. "J'ai peur de nous" es rock pesado con solos de vértigo.

La pareja, la familia, son los ejes principales donde pivotan los goznes de un sensacional disco, donde con la llegada de "Sortir boire et tomber" te das de bruces con ladrillos de nubes, con una insolente e inflamable capacidad para hacer del rock un concepto aun para degustar, para estrujar en horas y horas de placer.

"Coma", instrumental, es el mapa de un latido, son las manos que se buscan en la noche, el géiser del dolor por la ausencia, o un tic tac de dos minutos para fabricar otro de los puntos álgidos de este pelotazo que se llama "Minuit dans tes bras": "Ma vieille cicatrice",  angulosa concatenación de distorsiones que van y vienen, reptantes slogans de batalla íntima.

La segunda parte de "Minuit dans tes bras pt. 2", es la parte más dura de todo el disco, con la colaboración en la voz de Françoise Lebrun, Michel y Patrick fabrican 12 minutos de pólvora extraña, de noise oscuro, de vigas que se rompen mientras la fabrica de los sonidos perfora claridades. Que decir antes esta tormenta.

Nos queda el epílogo con "Nous veilliions ensemble" un himno para graparte en las orejas un vodka de amor, la certeza que Michel Cloup Duo es una de esas maravillas que nadie se debe de perder. Galia resiste al poder de la pérfida Albión. "Minuit dans tes bras", gozada total.


viernes, 7 de febrero de 2014

1 -SPEED BIKE. "Droopy butt begone!" (2000)


El sello canadiense Constellation no sólo nos llenó a últimos de los 90 de apuestas donde Godspeed you black emperor! marcaban el ritmo con sus proclamas de post-rock instrumental, agitando mapas de conciencia, esterilizando las maneras en recreaciones sonoras repletas de puños al viento.

También había sitio para propuestas como las de 1-Speed bike, donde la electrónica es el punto de partida para una colección de especulaciones metafísicas, abrazados a la tecnología para asustarnos con reflexiones de combate.

Aidan Girt, batería de Godspeed, se embarcó en este proyecto donde lo que predomina son los glitch, la electrónica sideral, instrumentación divagantes que van de Pan Sonic al tecno depurado para bailar tu sólo en una buhardilla de caos.

"The day that Mauro ran over elwy yost" es una redada de tecnología de los 80 con bases de un hiphop hipnótico y nómada. "Yuppie restaurant-goers beware because this song is for the dishwater" tiene algo de indietronica, caramelos de un letargo de risas, inflamación del sentimiento.

Misteriosa y enigmática es "Just another jive-assed white colonial theft", serpenteando entre sinuosos pasajes de rudeza paisajística, poniendo fotografía al delirio y la soflama. Esta visto que el label Constellation nos regaló una buena partida de folloneros del activimos sonoro.

"Seattle,/Washington..." tiene forma de krautrock, lineal y perveso, marcando las andanadas que explosionan en "Why are all the dogs dying of cancer", áspero avispero donde los ruidos se envuelven con celofán.
Así pues toca disfrutar con esta visión inflamada de la realidad. Puños al aire.


miércoles, 5 de febrero de 2014

THE TWILIGHT SAD. "No one can ever know" (2002)


Ellos vienen de Escocia. El lugar donde los elfos han hecho un pacto secreto con Mogwai para exportar la magia y los secretos de la isla. The Twilight Sad llevan ya unos años produciendo pócimas a raudales. Jarabes melancólicos nacidos de la mármita donde otros tristes como The Sound confeccionaban su licor para curarnos la alegría.

"No one can ever know" no desfallece, ni baja el listón de los trabajos de grupo. "Alphabet" son los polvos que se quedan en el aire, que esperan un cuerpo espiritual para trajinar tristezas. Himno que empieza y que te dice que si lo tuyo son las ojeras y la negrura del alma, tendrás a The Twilight Sad como fieles compañeros de andanzas.

"Dead city" es otra parada donde detenerse para disfrutar del portento de voz de James Graham, acompañado con unos teclados pasionales, y de unas guitarras que estremecen ojos. "Sick" la llevo tatuada en la parte baja de mi alma. Me gusta esas subidas y bajadas vocales, esos arpegios que se enganchan con arañas, esa negrura que siempre es compañera atrayente, foco de infección de desamor.

The Twilight Sad es postpunk bien entendido.Joy division y  Borland bucean en el clima de cada estrofa corrosiva y feroz. "Don't move" es una muestra de ello. Y los teclados eclesiásticos de "Nil" dejan paso a una andanada de meditación en pozos donde las mariposas se pintan las alas con el rimel del vacío  o con la quietud de los fantasmas.

Las guitarras se agitan como tormenta en "Don't look at me" y el sueño nos viene cuando ponemos "Not sleeping" truco para llenarnos de espinas las manos, para perforar los cielos con dianas de ruido de niebla.

Me gustan The Twilight Sad. Me hacen necesitar de nuevos los discos de The Cure o el "Jeopardy" de The Sound". Con ellos en el mptres por las calles del barrio, parezco un maldito en busca de una flor negra, de un cuento de hadas borrachas. "Another bed" empieza y sigue la emoción, el palpitante sueño que me quita el hipo. Bendición de nubes oscuras, de días sin fin.





lunes, 3 de febrero de 2014

KINSKI. "Cosy moments" (2013)


No hay nada mejor para quitarnos toda esa morralla  de incipientes grupos indies con ínfulas de querer comerse el mundo, que escuchar bandas como Kinski. Oyendo cosas como "Cosy moments" te das cuenta que aun tenemos esperanzas, que aun quedan combos que con la misma materia prima de los grupos que en los 90 marcaron el camino para seguir, se puede crear conjugaciones sonoras para espabilar tu animo y tus orejas.

Y es que estos macarrillas de sonidos duros y psicodélicos, han dado una vuelta a su estilo desde que les perdimos la pista cuando sacaron "Down below it's chaos" (2007), donde eran machacones urgando en la herencia de unos Mudhoney con detalles art.

Este disco es otra cosa. Partiendo desde la inicial "Long term exit strategy", siete minutos donde avanzan entre una melodiosa psicodelia, empañando gafas y despistando al noise, insurgentes y a la vez convencidos de que su slogans nos hace creyentes.

"Last day on earth" es un puntazo punk con flequillos de Jesus and the Mary Chain, y "Skim milf" su compañera de viaje es otra trallazo de esos para quitar los mocos a esos niñatos que se piensan que con colgarse una guitarra les valida para ejercer de músicos. Que aprendan pues los yogurines.

"Cosy moments" no tiene momentos de bajada. Aquí todo sube. Sonic Youth y su inclemente espíritu eterno, navega por los surcos de temas como "Riff DAD" o el seísmo controlado de "Throw it up". Puro jarabe para despistar a los aburridos que nos engañan con sus superficiales modelos ya manidos y vendidos al mejor postor.

Kinski no traiciona a los que vivimos esto de la música con pasión y buen paroxismo. "A little ticker tape never hur" es noise confabulado en diapositivas decoradas con rumores sin fin y "Conflict free diamonds" es otro hit para cabalgar nostalgia.

Puro feedback Kinski, rocosos y amables, con serenidad y con alabanzas a los petardos. Buena suerte que los chicos se hallan reenganchados con este lp al combate contra los fugaces artistas devaluadores del buen saber.